¿Día del Orgullo Lector?

Por Rúkleman Soto.- Hay de 24 a 48 horas agónicas durante el padecimiento del coronavirus, o eso fue lo que me ocurrió a mí, al menos. Los primeros cinco o seis días se parecen a un catarro rompehuesos y la última semana es una especie de tortura comparable a un ataque masivo de ácido úrico, con la certeza de que no está en juego la vida. En cambio, el oscuro precipicio entre esos dos momentos es, en su sentido más radical, un combate contra la acuciante sensación de la muerte, por eso la lucha: el agón… Continúa leyendo ¿Día del Orgullo Lector?

El «Pelusa» en 10 segundos y un pelo más

Por Rúkleman Soto.- Cuando me ha tocado trabajar en clases con ese género desbordado que es la crónica periodística, me voy hacia los lados de la ficción con un relato de Hernán Casciari, llamado “10.6 segundos”. A mi modo de ver ese cuento, es el mejor registro que se ha escrito sobre el significado profundo del llamado “Gol del siglo” marcado por Diego Armando Maradona ante Inglaterra en el mundial de México 86.
En ese mismo juego “el Pibe de Oro” ya había perpetrado el legendario gol de “la mano de Dios”. Y con ambos hizo gritar ¡gooool! a todos los hinchas de la descolonización y el antiimperialismo en el planeta entero. Fue el día en que “el mago” hizo que el fútbol no fuera indiferente al mundo, convirtiéndolo en acto político en escasos 10.6 segundos… Continúa leyendo El «Pelusa» en 10 segundos y un pelo más

«Mi desengaño»: homenaje a Roberto Roena

Por Rúkleman Soto.- Compré mi primer bongó en la tienda Yamaha de Los Teques, ubicada en la avenida Bermúdez, entre El Cabotaje y La Estación. La verdad es que el negro Yois puso la mayor parte del dinero. Yo vendí una vieja cámara Agfa que no era réflex, pero metía la coba. Con eso completamos lo que faltaba para ponernos en ese instrumento tapa amarilla. Hasta nos alcanzó para el cencerro y todo.
Teníamos la misma edad en que Ismael Cortijo se fijó en Roberto Roena (quien primero fue bailarín de ritmos caribeños) y lo enseñó a tocar el cencerro y el bongó, incorporándolo al legendario combo que rompió la barrera racial, montándose con el genio de Ismael Rivera en escenarios hasta entonces reservados a gente blanca. De ese nivel era el maestro del pelao que se iniciaba en la percusión allá por 1956… Continúa leyendo «Mi desengaño»: homenaje a Roberto Roena

El mundo es redondo como una arepa

Por Rúkleman Soto.- El venezolano nace con su arepa bajo el brazo y también viaja con ella adonde quiera que va. Quizás por eso, las venezolanísimas areperas han comenzado a redondear el planeta. Tanto, que existe desde 2012 un Día Internacional de la Arepa celebrado cada segundo sábado del mes de septiembre. La fecha se estableció a partir de un AREPAZO MUNDIAL convocado por la Organización Venezolanos en el Mundo (VenMundo).
En medio de la ingrata efeméride global este 11 de septiembre de 2021, se abre paso con toda su carga cultural una memoria viva y feliz de nuestra cocina, nacida de manos cumanagotas en el Oriente del país. Arepa proviene de erepa o aripo, plataforma de barro sobre la que se cuece la masa de maíz… Continúa leyendo El mundo es redondo como una arepa

El bar nuestro de cada día

Por Rúkleman Soto.- Meterse en aprietos puede ser clarificador a veces. Cuando mi hija estudiaba cuarto grado le dijo a su maestra, con la solemnidad que el asunto amerita, que había estado en tres botiquines con su papá. Reto difícil explicarle a una educadora lo que significaba la palabra botiquín en la vocecita de aquella criatura tierna como el rocío.
Tenía a mi favor haber cursado tercer año de bachillerato con Luisa González, la única que podía llamarse con rigor “estudiante” del Tercero G en el inaugurado liceo Jesús Muñoz Tébar, del año 74. Yo recién volvía de una larga temporada en Guayana, adonde me fui niño y regresé desadaptado. Por eso no me costó integrarme a ese grupo del que poco o nada podía esperarse, a excepción –insisto– de Luisa, quien a la postre se convertiría en la mejor de todas las maestras que tuviera alguno de mis hijos… Continúa leyendo El bar nuestro de cada día

Celebrando a Cortázar… en fin, literatura

Por Rúkleman Soto.- Siempre será más decoroso volver a Rayuela por alguna de sus temáticas que someterla a esa sanguinaria mutilación que llaman memes. Celebro el cumpleaños de Cortázar escuchando los temas de jazz que el “Club de la serpiente” hacía sonar en un cuchitril mientras sus miembros hablaban pistoladas, perdían el tiempo, fumaban, bebían vodka barata y dejaban morir a Rocamadour. Gracias a que los temas musicales fueron recopilados en 1999 por Pilar Peyrats en un disco-libro que se llamó “Jazzuela”, es posible conseguirlos con facilidad en Internet… Continúa leyendo Celebrando a Cortázar… en fin, literatura

Credo con patines

Por Rúkleman Soto.- Creo en ese día que me enamoré de las letras por el abrazo y la voz cálida de la maestra Margot, cuando las sílabas recién nacían de su aliento y venían como una tibia canción de cuna.
Como tú, Aquiles, creo en navíos proverbiales. Creo que tenía que haber nacido en una chalana arrastrada por la creciente y el aguacero nocturno. Creo en el barco que hice navegar por un río caudaloso que trajo la lluvia a la salida de la escuela y zozobró en el río San Pedro. Era un barco-carta que tenía el nombre de una guaricha con ojos de lápiz afilado y piel de cuaderno nuevo. Ese sería el primero de muchos naufragios en tierra firme.
Creo en el Betta splendens, pez guerrero que construye un lecho nupcial de burbujas para el encuentro amoroso y canta el epitalamio imposible de los amantes cuando vuelve a la Soledad del río… Continúa leyendo Credo con patines

La lectura, vacuna infalible contra cualquier confinamiento

Por Rúkleman Soto.- Por segundo año consecutivo festejamos la lectura en confinamiento y sin reparar demasiado en la promesa de una nueva normalidad. A pesar de la pandemia abril sigue siendo un florecer de libros, el 2 se celebra el Día del Libro Infantil y Juvenil, en homenaje a Hans Christian Andersen, desde hace más de 50 años. Y desde 1996, cada 23 de abril celebramos el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.
Eso me recuerda que cuando Gabriel, el primero de mis hijos, venía al mundo, fuimos reuniendo pañales, mantas y demás objetos propios de un recién nacido. La llamada “canastilla” del bebé también se llenó de cuentos infantiles que se quedaron por generaciones, pasando a los siguientes hijos, sobrinos y nietos… Continúa leyendo La lectura, vacuna infalible contra cualquier confinamiento

Poesía Nakú en el Primer Encuentro de Escritoras Latinoamericanas

Por Rúkleman Soto.- El 11 de diciembre de 2019 la brevedad nos apuntó como un juego, pero de ruleta rusa; ningún intervalo es tan definitivo como ese. Felipe Ezeiza me acompañaba, Anaibib Matamoros estaba allí, presidiendo la barra y atestiguando el alumbramiento. Esa noche abrimos un boquete con el agudo cincel de la profanación, oímos el “Número y la Armonía” y tentamos la pura imagen. Así nació el NAKÚ, una forma que marcha con lentitud hacia el instante. Si algo necesita el ejercicio de lo breve es tiempo.

¡El mar!
dijiste.
Yo aré
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