El mundo es redondo como una arepa

Por Rúkleman Soto

El venezolano nace con su arepa bajo el brazo y también viaja con ella adonde quiera que va. Quizás por eso, las venezolanísimas areperas han comenzado a redondear el planeta. Tanto, que existe desde 2012 un Día Internacional de la Arepa celebrado cada segundo sábado del mes de septiembre. La fecha se estableció a partir de un AREPAZO MUNDIAL convocado por la Organización Venezolanos en el Mundo (VenMundo).

En medio de la ingrata efeméride global este 11 de septiembre de 2021, se abre paso con toda su carga cultural una memoria viva y feliz de nuestra cocina, nacida de manos cumanagotas en el Oriente del país. Arepa proviene de erepa o aripo, plataforma de barro sobre la que se cuece la masa de maíz.

La arepa lleva grabada en su ADN la ruta ancestral del grano que produjeron las grandes culturas mesoamericanas. Una buena arepa es la completitud gastronómica, su equilibrio alimenticio no tiene parangón, reúne proteínas, carbohidratos y sobre todo grasas, cuando se rellena de la narcotizante chicharronada en el esplendor de una amanecida. No hay bar sin arepera, son las dos caras de la moneda que abre o cierra la noche.

Con la arepa anda rodando de país en país nuestro gentilicio lingüístico, expresando nuestro humor, nuestra historia menuda, nuestra manera de ver y estar en el mundo, nuestras expresiones parroquiales convertidas en coordenadas abiertas que nos sitúan en cualquier parte como un GPS culinario. Un recorrido sumario por areperas en grandes ciudades no solo indica por dónde andamos gastronómicamente, sino que esos establecimientos dicen algo sobre quiénes somos. Por sus nombres los conoceréis.

Barcelona, España: Rabipelao GóticoLa PerversaEl ChamoPor estas callesTío PapelónArepamundi.

Londres, Reino Unido: Liqui Liqui VenezuelansArepazo BrosPetare Venezuelan arepa-barMi cocina es tuya.

México D.F.: Catira ObscuraLos Panas RestaurantBudare Bistró.

Entiendo que en Buenos Aires, Argentina, se encuentra la arepera Miss Venezuela. La referencia parece obvia por la manoseada etiqueta: “país de las mises”. Sin embargo, la connotación, que sin duda parte de los concursos de belleza, va mucho más allá, porque hace referencia a la más universal de nuestras arepas: la Reina Pepiada, nacida en una de las primeras areperas caraqueñas, por los años 50.

El establecimiento era propiedad de una familia trujillana que comenzó su negocio en el histórico barrio El Guarataro, donde nació el poeta y cronista Aquiles Nazoa. La jerga popular de entonces usaba el término “pepiado” para designar algo majestuoso. Refiriéndose a los años 20 del siglo pasado, anota Aquiles en su libro Caracas física y espiritual lo siguiente: «Sinónimo de excelsitud del gusto, todo lo que después se significó por la sucia palabra “pepiado”, se traducía entonces para los caraqueños por la palabra Tutankamen».

El concurso de Miss Mundo había sido ganado por Susana Duijm en 1955, también finalista en el Miss Universo de ese año. La majestuosa hermosura hispanoamericana marcaba un hito con la coronación de esta criolla de sublime belleza. En su honor vistieron de reina a una niña en aquella arepera y hasta allá fue a dar con su faraónica estampa la mujer más linda de toda la Tierra y sus alrededores.

El recién inventado relleno para arepas hecho a base de pollo esmechado y aguacate ya tenía nombre y apellido: Reina Pepiada. Se había cumplido eso que El Ruiseñor de Catuche llamó “excelsitud del gusto”. No hay azar, el mundo es redondo como una arepa.