CUENTO | Envidio

Por Antonella Corallo.- Todos en algún momento de nuestras vidas nos concentramos en la circunferencia andante, cruzando distancias, dividiendo calles, desplazando con un ligero revoloteo las tecnologías, la modernidad y las ganas de caminar. No niego que es grato, sí que es grato, placentero como una tarea motivacional, en donde las rodillas, amigas de mis emociones, comienzan a flaquear, a desvincular la falsa consigna que nos enseñaron:
—Nunca miren al de al lado.
Me quedé con el ojo desviado, por culpa del musculoso ese, ¡tarado! Exhibiendo su buen manejo, se hacía el experimentado, pero cuando no lo veía, el inmaduro tocaba la bocinita… Continúa leyendo CUENTO | Envidio

CUENTO | Los zapatos de tío Silvestre

Por María Teresa Canelones Fernándesz.- Hubo un tiempo en que a mi mamá le decían regalito de Navidad, porque todo lo regalaba.
Por esos días su tío Silvestre le mostró las desgastadas zuelas de sus zapatos y mi madre, con gesto compasivo, le prometió de inmediato al octogenario que pronto estrenaría calzado.
Transcurrían los meses y durante las reuniones familiares el tío Silvestre cada vez que podía le preguntaba sutilmente a mi mamá por los zapatos. Entre la algarabía de los hermanos y primos, ella contestaba con exageradas muecas –de quien está haciendo intentos por escuchar para poder responder– que había olvidado contarle que le había encargado unas hermosas botas de cuero.
Él hacía un gesto de alegría y seguía la fiesta. Pero pasaba el tiempo y se repetían los diálogos entre el tío y mi madre, quien ya aumentaba descaradamente sus excusas… Continúa leyendo CUENTO | Los zapatos de tío Silvestre

CUENTO | El transpirar de las lagartijas

Por Antonella Corallo.-
—Se trata de besar el piso, pero un beso seco, cortito.
—¿Seco?
—Sí, que no quede saliva, besas despacito, un toque y subo.
—¿No es un toque y me voy?
—En este caso no.
—¿Y si tiene gérmenes?
—No importa, igual lo besas, ahora por eso vas a hacerlo cinco minutos más —ordeno, y pone cara de sufrimiento… Continúa leyendo CUENTO | El transpirar de las lagartijas

CUENTO | Invierno

Por Claudia Pussetto.- Lucía cruza la calle con las manos dentro de los bolsillos del tapado de paño negro, que ya no abriga. Algún día tendrá que hacer un esfuerzo económico y comprar otro.  Piensa en la calefacción de la oficina y apura el paso.  Cierra un poco los ojos cuando recuerda que hoy la madre de Rosa irá a hablar con el dueño del estudio.  Encuentra un caramelo en el bolsillo, lo saca, lo desenvuelve y lo lleva a la boca.  Un segundo de dulce placer. Aprieta los puños y se clava las uñas en las palmas. A Rosa, la chica de la limpieza, había muerto en un accidente de tránsito y al poco tiempo la madre había insistido con ver al abogado. Al final Lucía le había conseguido la cita.
Se le ocurre que podría seguir de largo y sentarse a tomar un café en el bar de la esquina, sólo para ver qué pasa. Llega al edificio del estudio y antes de entrar golpea los pies contra la alfombra para sacudir el barro.  También las tentaciones… Continúa leyendo CUENTO | Invierno

CUENTO | Martes y sus travesuras

Por Antonella Corallo.- No es algo programado, juro que no miro el calendario, es más, me alejo de ese conjunto de números inquisidores, que parecen salirse del rosal morado, saturado y editado por la impresión ordinaria que le hizo el hombre oriental del vivero, pero aunque intente cambiar la rutina, el mismo día cae sobre mis hombros. No estoy hablando de ningún suceso en particular, si fuera así me quedaría tranquila, el problema es que este martes se fue por el inodoro, desconozco cómo llega al baño, y si bien no lo siento muy lógico, tampoco lo veo imposible. Resulta que no se decide, si te vas por el inodoro te vas y no volvés más, el problema es su regreso, se acomoda nuevamente en la sintonía, habla con el sábado del clima, se hace el tonto, como si no hubiera derrapado, como si no hubiera enloquecido, lo hace siempre, es más común su desatino que sus disculpas, mal actuadas encima:
—Juro que es la última vez, solamente hoy y después no lo hago nunca… Continúa leyendo CUENTO | Martes y sus travesuras

CUENTO | El difícil acto de comer

Por Claudia Pussetto.- Arrastra los pies y suspira. Cada día le cuesta más subir las escaleras hasta el primer piso. Cuando llega a su puerta trata de recuperar el ritmo de la respiración y se da cuenta de que tiene la espalda húmeda. Pasa la bolsa con las compras a la mano izquierda y revuelve la cartera con la derecha.  Al fin encuentra el manojo de llaves, abre y desde adentro le llega un aire helado. Deja la bolsa sobre la mesa y se sienta con cuidado en una silla, equilibrándose con las piernas semi flexionadas para no caer de golpe hacia atrás.  Con una mano recorre el vientre abultado. La beba está tranquila, responde a la caricia de la madre y se mueve un poco… Continúa leyendo CUENTO | El difícil acto de comer

CUENTO | Sabor a dedos

Por Antonella Corallo.- ¿Nunca se comieron la uña hasta que de la carne ya hinchada saliera un líquido rojo? ¿Nunca mordieron con voracidad el pedazo de dedo muerto? ¡Extinguido de los diez dedos! ¡Convertido en la miseria que tiene el cuerpo! Si nunca hicieron eso, definitivamente no saben lo que es tener nervios. Acabo de tragarme el dedo índice casi por reflejo, tiene sabor a prejuicio, a nafta y al alfajor que comí hoy a la mañana, la maravillosa fragancia a coco, mezclada con el perfume de mi abuela, el vómito del perro y, por supuesto, un tacto que se asemeja al veneno. ¿Será que tengo que hacerle un ataúd pequeño? Llorar un tiempo determinado y vestirme de negro, confesar que lo extraño cada día y cada momento. Aún no me animo a confesárselo a mi médico… (se enteró cuando entré a la guardia).
—Fue una confusión —aseguré, mientras el doctor intentaba quitarme el pedazo de muela alojado en la herida… Continúa leyendo CUENTO | Sabor a dedos

CUENTO | Silenciada

La historia que escribo está en un punto muerto. 
Mi mente se quedó muda y necesito material que me saque del bloqueo. 
Me levanto, camino hasta la biblioteca de la sala y repaso, uno a uno, los lomos de los libros.
Cuando identifico el que necesito, me alargo, lo alcanzo con las yemas de los dedos y tiro de él. Junto con el libro se desliza una foto vieja que cae al piso. 
La tomo para dejarla en algún estante, pero no puedo.  Algo me obliga a mirarla bien.  Algo que molesta. Algo que no logro definir…Más en revistakm0.com

Por Claudia Pussetto
Ilustración: Lorena Pussetto Continúa leyendo CUENTO | Silenciada

CUENTO | Mi casa es mi casa

Por Antonella Corallo.-

—Es mía —le aseguro a Leonel mientras vacaciona en las Bahamas. Él se cree superior porque no sospecha de mi casa en el campo, todavía no encuentra competencia.

—Pero… ¿en medio del campo queda?

—Sí, Leonel, vos no entendés la magia que caracteriza al silencio, al rebaño de ovejas tocando mi puerta, al cerdo que se revuelca y me embarra con una rebeldía casi lujuriosa la espalda, y sobre todo, nunca presenciaste el rugido de mi león, se alegra cuando ve la acumulación de malezas.

—Patri, yo no sé mucho de animales, pero… ¿los leones no viven en selvas?

—¿En qué pensás, estúpido? ¿Qué tenés en la cabeza? Los leones alquilan mi propiedad allá, por eso la selva no tiene habitantes… Continúa leyendo CUENTO | Mi casa es mi casa