Por Mayrin Moreno Macías.- Después del 31 de octubre de 2003, Nuri Ribotta caminaba como si pisara algodón, a paso inseguro. Igual así iba a Tribunales. Ida y vuelta. Su voz interna le repetía una y otra vez que no aflojara. Han sido 17 años, para ella toda una vida, que ha llevado con empuje y resistencia. Agradece a sus hijos y a todas las personas que no soltaron su mano. “La gente siempre me pregunta de dónde saco tanta fuerza. ‘De mi hija’, les digo. Ella era tan solidaria, ayudaba con lo que sea, no se dejaba abatir, decía: ‘qué importa, vamos que la lluvia es buena’, y se iba caminando a todos lados, a veces a la escuela, porque no tenía plata para el colectivo. Después de la muerte de mi marido, quedé sin nada, luego en 2003 a mi nuera le dio un ACV y falleció. Tuve que viajar a Buenos Aires enferma, con la artritis, recién operada de un riñón por un quiste renal, y después a los días matan a Paula… Todo fue muy trágico”.
Por estos días Nuri resuelve el tiempo tejiendo, quitando un poco el polvo que entra a la casa, su hijo la ayuda, la visitan sus nietas, habla con sus plantas, sus animales, lee mucho… Sin embargo, le es inevitable no hablar de su hija… Continúa leyendo Nuri Ribotta agradece a quienes no soltaron su mano