“Así somos nosotras”: ser docente en Las Plumas, Chubut

Por Nicolás Ventieri.- Supongamos que estamos en Trelew, provincia de Chubut. Te levantás muy temprano en la mañana y pretendés llegar a Las Plumas –donde está la escuela en la que trabajás–, que está a unos 200 kilómetros de distancia. Tenés dos opciones de micro para llegar: una empresa es Mar y Valle; la otra se llama Don Otto. Como sos docente, esperás viajar en el transporte que te acepte el boleto gratuito para trabajadores de la educación. No tenés suerte, pagás unos 1.000 pesos pero ya estás en camino. Si todo sale bien –y la ruta no está congelada–, en unas horas llegás a Las Plumas a iniciar tu jornada laboral. No vas solo con una mochila y algunos materiales; además llevás un bolso con ropa y todo lo necesario para estar tres días. Te vas el martes por la noche y volvés el viernes a Trelew. La distancia y tu horario de trabajo te obliga a vivir ahí durante tres días. En tu caso son tres días porque trabajás 16 horas cátedra, pero al año siguiente esperás sumar unas 14 horas más y eso implica que tu estadía allá se prolongue hasta los días viernes… Continúa leyendo “Así somos nosotras”: ser docente en Las Plumas, Chubut

Derecho al pataleo

Por Nicolás Ventieri.- Todo cambió cuando cursaba su 5° año; era el primero en democracia para Mariela desde 1976. La sensación de un clima distinto era cotidiana ya: en su escuela ella recuerda “que se había roto un vidrio, no lo arreglaban y entonces uno de los compañeros un día propuso que nadie entrara al aula como una especie de protesta”. Curiosa manera de manifestarse, cuando eso mismo estuvo vedado durante tantos años. De hecho, poner en marcha algo semejante durante los años de dictadura hubiese sido imposible, según me cuenta. Sentirse habilitada a decir y a hacer era todo un mensaje que recibían tanto ella como sus compañeros; el clima de época se los permitía: el 30 de octubre de 1983 Raúl Alfonsín inauguró un largo período democrático en el que se recuperó el Estado de Derecho y se puso fin definitivo a la última dictadura militar. La profesora de Literatura de Mariela le puso como título a una revista que creó con sus estudiantes «Derecho al pataleo». Todo un mensaje de lo que se quiso durante mucho tiempo y no se pudo, y lo que a partir de 1983 se habilitó en nuestra sociedad: “No podíamos creer que pudiéramos escribir y decir cosas en una revista. Los jóvenes no teníamos lugar para decir: ni en casa, ni en la calle. Vos callate, qué sabés vos… y de repente una revista”… Continúa leyendo Derecho al pataleo