CRÓNICO | “De aquello, nada de nada”

Por Ernesto J. Navarro.- Mientras la mayoría de los habitantes del pueblo de Achaguas estaba en la iglesia, rezando a la imagen del Nazareno aquella Semana Santa, yo hacía lo mismo, pero en el asiento trasero del carro de un amigo. Rogaba a cualquier santo, que nada saben de sexo, que me ayudaran a mí a tenerlo. Pedía un milagro simple: que pudiera pasar aquella noche con La Catira Continúa leyendo CRÓNICO | “De aquello, nada de nada”

CRÓNICO | «Todas somos putas»

Por Ernesto J. Navarro.- Todos los 14 de febrero es “temporada alta” en la Calle de los Hoteles, y este no era diferente. La pareja se fijó en uno que tiene como aviso una máscara de diablo. Les hizo gracia. Se metieron ahí. Se acercaron a una especie de taquilla bancaria donde la muchacha que atendía detrás del cristal, apenas si levantó la vista del celular Continúa leyendo CRÓNICO | «Todas somos putas»

CRÓNICO | El novio de mi tía

Por Ernesto J. Navarro.- Carmen, que aún no era mi mamá, tenía 20, y Ana, que más tarde será mi tía, 18 y piquito. Después de juntar dinero unas dos semanas para salir a fiestar, pagaron un “carrito por puesto” que las llevó desde Lagunillas hasta Ciudad Ojeda. Había tres sitios posibles. Descartaron el “Gigi-Bar” y “La Gaviota”, discotecas que funcionaban estratégicamente al lado de los cines Canaima e Iris, respectivamente, y  se decidieron por el “Lago Bar”, la ‘barra-discoteque’ de moda ubicada en Tamare, al ladito de Ciudad Ojeda Continúa leyendo CRÓNICO | El novio de mi tía

CRÓNICO | El Ocho

Por Ernesto J. Navarro.- Cuando circulaban los billetes de 500 bolos, esos que tenían una orquídea dibujada en el reverso, yo no tenía ni carro, ni edad de manejar.
Pero recuerdo con suma claridad los cuentos sobre los policías o fiscales de tránsito que matraqueaban pronunciando la célebre frase: “orquídeate a la derecha”. Acto seguido, el chofer pelaba por el billete de 500 y seguía con su camino Continúa leyendo CRÓNICO | El Ocho

CRÓNICO | La joya de la familia

Por Ernesto J. Navarro.- En esa época, además de ser el profesor más joven de todo el estado Portuguesa, el negro “Cris” tenía una pinta que mataba: redondeado afro, camisas de cuello ancho hasta los hombros a lo “Cherry Navarro”, pantalones con bota de campana y suecos de dos tonos con plataforma. A cada paso que daba se encendía el piano bajo sus pies Continúa leyendo CRÓNICO | La joya de la familia