Autosanación: equilibrar la mente y el cuerpo

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en Terapias Naturales

A través del tiempo, el ser humano se ha venido desnaturalizando radicalmente en un proceso acelerado.  Aunque actualmente, se tienen más elementos y tecnología que en siglos anteriores, el hombre se encuentra más vulnerable y débil en su constitución física y psíquica, debido a que está sometido diariamente a una serie de factores externos tales como: el estrés, el consumismo, los mensajes mediáticos subliminales de los modelos del éxito, las estimulaciones de satisfacciones superficiales, virtuales y tóxicas, la mutación de cepas de virus y bacterias.

Además, intervienen algunos factores internos que se muestran de tres modos. El primero está relacionado con el temperamento, la personalidad y la conducta, el uso y abuso de los mecanismos de defensa, de los cuales se obtienen beneficios secundarios para poder sobrevivir neuróticamente. El segundo, nace de la conciencia biológica, tal como lo señala López Clemente “las células son un soporte magnético con capacidad de grabación, que no sólo portan información genética, sino también psíquica”. El tercero, se refiere a la desconexión con el Ser Esencial. Al respecto, según opinión de Edward Bach la causa de la enfermedad y la infelicidad se debe, precisamente al hecho de que “nuestras personalidades se desvían del camino trazado por el alma, o bien por nuestros deseos mundanos o por la persuasión de otros”.

De hecho, la enfermedad suele asociarse a un encuentro imprevisto con algún acontecimiento, virus, bacteria, disfunción hormonal o nerviosa, con consecuencias físicas, emocionales o mentales. Ante ello, la terapéutica tradicional se enfoca en tratar de destruir al enemigo externo, sin considerar que el ser humano tiene la capacidad de autosanarse.

La autosanación es el don de sanar el alma y a través de ello, al cuerpo. Es un poder que posee el hombre y que se basa en la gran triada que sostiene la vida: mente, cuerpo y espíritu. Al respecto, Chopra señala que “para promover la respuesta de salud, se debe ir más allá de los niveles más densos del cuerpo, células, tejidos, órganos, y llegar al cruce de caminos entre la materia y la mente, el punto donde la conciencia comienza a tener efecto”.

El aspecto más relevante de la autosanación es la fe, creer en sí mismo, porque si se tiene confianza y convicción, se tiene el poder de asumir cambios, aprender, aprehender y expandir el ser interior.  Asimismo, se hace consciente de que la enfermedad es un llamado de alerta, una oportunidad que le da el cuerpo para que se reconcilie consigo mismo, sanando ese daño interior, que la originó.

Existen muchas técnicas sencillas y económicas que se pueden practicar en el proceso de autosanación como la respiración consciente, la visualización de imágenes positivas para fortalecer las células, tejidos, músculos y huesos del cuerpo, la meditación con música de relajación.  Todas ellas crean condiciones favorables para la sanación, equilibrando la mente, el cuerpo y el espíritu.

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