“Así somos nosotras”: ser docente en Las Plumas, Chubut

Por Nicolás Ventieri
Docente

 

Supongamos que estamos en Trelew, provincia de Chubut. Te levantás muy temprano en la mañana y pretendés llegar a Las Plumas –donde está la escuela en la que trabajás–, que está a unos 200 kilómetros de distancia. Tenés dos opciones de micro para llegar: una empresa es Mar y Valle; la otra se llama Don Otto. Como sos docente, esperás viajar en el transporte que te acepte el boleto gratuito para trabajadores de la educación. No tenés suerte, pagás unos 1.000 pesos pero ya estás en camino. Si todo sale bien –y la ruta no está congelada–, en unas horas llegás a Las Plumas a iniciar tu jornada laboral. No vas solo con una mochila y algunos materiales; además llevás un bolso con ropa y todo lo necesario para estar tres días. Te vas el martes por la noche y volvés el viernes a Trelew. La distancia y tu horario de trabajo te obliga a vivir ahí durante tres días. En tu caso son tres días porque trabajás 16 horas cátedra, pero al año siguiente esperás sumar unas 14 horas más y eso implica que tu estadía allá se prolongue hasta los días viernes.

Si sos docente, seguramente conocés o vivís esta realidad. Si sos docente, tus viajes sean quizás tan largos como tu jornada laboral. La Argentina es muy grande y las escuelas son mundos, diría mejor, universos con sus realidades y sus historias. En 2020 se registraron un total de casi 13 millones de estudiantes en el sistema educativo que recorren unas 61 mil escuelas en todo el país. A ellos hay que sumarles un poco más de un millón de docentes. Esta es la historia de una de ellas, Jessica Fabbro, y la de la Escuela 77, en la que trabaja en Las Plumas, provincia de Chubut. Tal vez no conozcas a esta localidad; es verdad, es pequeña, viven unos 600 habitantes y es uno de los tantos pueblos nacidos al calor de la construcción del ferrocarril, tan típico de nuestra Argentina, a finales del siglo XIX.

 

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Pueblo de Las Plumas, provincia de Chubut. Foto: Jessica Fabbro, abril de 2022

 

Jessica egresó a sus 26 años de la carrera de Geografía como profesora de la Universidad Nacional San Juan Bosco, una institución que le permitió en una salida didáctica conocer al pueblo de Las Plumas. “Es complicado conseguir horas en Trelew, hay profesores con mucho puntaje”. Luego de anotarse en la Junta de Clasificación del Ministerio de Educación de su provincia, consiguió 14 horas de Turismo como docente en este pueblo. A esas horas casi le agrega 16 de Geografía, pero en principio prefirió no tomarlas para no estar fuera de su casa de lunes a viernes. Porque como habíamos adelantado, el martes por la noche sale para trabajar de miércoles a viernes, cuando regresa a Trelew a pasar el fin de semana. La distancia es mucha –y el dinero también– para ir y volver en el día, durante tres días, así que los profesores que ahí trabajan y que son de otras localidades deben obligatoriamente quedarse  a dormir. “Está la casa de docentes de la Comuna, que es donde nos quedamos. Es una experiencia superdistinta, en un ambiente un poco hostil. Además de que al comienzo sos de afuera y eso implica alguna complicación, hay ciertos días en que hace muchísimo frío y tenemos que calefaccionarnos a leña con salamandra”. No está sola porque comparte los días con otras profesoras que también son de Trelew y con quien hizo un buen vínculo. “No es fácil, y sin ellas, tal vez no me hubiese quedado”. Además de este buen –y necesario– vínculo, es importante equilibrar gastos porque por su cuenta y la de sus compañeras corre el alquiler de esta casa (sí, leyeron bien), la luz, el internet, la comida. Por si esto fuera poco, también vive en Trelew, por lo que también debe pagar alquiler y todos los servicios. ¿Cómo cierran los números? Bueno, a veces no cierran y nos cuenta un pedazo de su pasado: “Mi mamá también es docente, trabaja como bibliotecaria en una escuela. Recuerdo que hubo tres meses en los que no cobró. Nosotros tuvimos la suerte de que mi papá trabaja en el ámbito privado”.

Lamentablemente esta situación no ha cambiado mucho en la provincia gobernada por Arcioni –el mismo que tuvo que derogar la ley de zonificación minera por presión popular, el mismo que pagó durante varios meses la mitad del salario a los médicos/as de los hospitales públicos– y no es muy visible en los medios provinciales o nacionales, según nos cuenta. Nos propone hacer números: no tiene recomposición salarial desde el año 2019, no tiene aumento, por sus 14 horas cátedra tiene un sueldo de unos 30 mil pesos, tiene que pagar dos alquileres –su casa en Trelew y los días que se queda en Las Plumas– y a fines de 2021 el Gobierno le otorgó un bono de 4 mil pesos. Cuando nos conocimos en enero, aún no se sabía si iban a arrancar las clases o comenzaban con paro, una medida que tienen para poder reclamar como trabajadores. Hubo paro, finalmente. ¿Qué ofreció el Gobierno provincial? Según el acta paritaria del 22 de febrero de 2022: 21% de aumento en tres cuotas: 8% en marzo, 7% en abril y 6% en mayo. Jessica nos cuenta que finalmente fue un aumento de 13% y un bono de 20 mil pesos, que con descuentos queda en 16 mil.

 

Trabajar en Las Plumas

“En mi primer día, entré a la escuela, conocí al director y fui directo al aula”. Jessica trabaja en el Ciclo Orientado, en cuarto año tenía 7 estudiantes, en quinto tenía 6, así como en sexto año. Muy distinta la experiencia cuando trabajó en otra escuela, la María Auxiliadora de Trelew, porque ahí compartía las clases con al menos 40 estudiantes. Cuando compara, dice lo que muchos docentes podemos decir cuando trabajamos con grupos reducidos si tenemos experiencias de trabajo con grupos grandes: “Una paz…”. Esta paz le permitió trabajar de forma personalizada. Así lo cuenta: “Se me ocurrió trabajar Turismo desde lo que conocían ellos, desde sus experiencias previas. Fuimos gestando cariño, cercanía. Como no tenían internet –llegó a finales de 2020–, era muy importante el trabajo que podíamos hacer con los libros que llegaban de Nación”. Jessica revaloriza el vínculo con sus estudiantes en cada palabra, de hecho nos asegura que “el problema más grande es que faltan muchos estudiantes, muchos no quieren ir pero muchos no vienen porque trabajan en el campo, hay muchos que quedan libres por esta cuestión y la escuela ha sido flexible en este sentido”.

—¿Cómo es la escuela en la que trabajás?

—En principio, no es grande, compartimos con primaria y eso es un problema, pero no queda otra porque no tenemos institución propia. De hecho, el preceptor tiene una mesa fuera del edificio porque no tiene espacio adentro, así que da su función desde ahí. Por eso el turno es vespertino, de 15.30 a 20.40 hs. En mi primera clase recuerdo que hacía mucho frío, llovía mucho, comencé el último día de abril.

 

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Escuela 77, Las Plumas, provincia de Chubut. Fotos: Jessica Fabbro, abril de 2022

 

Jessica resalta esto del frío, de lo difícil que es calefaccionarse a leña en el lugar. Es más: según me contó, los profesores que trabajan ahí no lo hacen por mucho tiempo porque es difícil sostener una vida en la que estás fuera de tu casa de lunes a viernes. Así, la docencia se torna extremadamente difícil y no se puede volver todos los días a Trelew porque el boleto es demasiado caro para eso. “Al principio una no quiere ir, pero se empieza a enganchar con el lugar, con los estudiantes, con las profesoras con las que ya armamos una familia. Decimos que somos concubinas porque convivimos más entre nosotras que con nuestras parejas. Tenemos vocación, por supuesto, nos gusta lo que hacemos, ponemos mucho de nosotras… así somos nosotras”.

No deja de resaltar que siguen reclamando por condiciones dignas de trabajo y un salario acorde por la tarea realizada con el conjunto de la docencia de la provincia. Pero también, a veces, de forma particular porque ella misma le pidió una reunión a la Intendenta. Fue hasta su lugar de trabajo para mostrarle su recibo de sueldo y explicarle que no podía seguir pagando el alquiler de la Casa de la Comuna.

Hoy, Jessica y sus compañeras lograron ahorrarse ese gasto. Ahí están las docentes que están permanentemente construyendo nuevos escenarios para trabajar, para pensar, para expresarse y que este 1° de mayo tuvieron mucho para festejar.

 

IG: @_nicoventieri_