El escritor Federico Mare presenta su libro «Goðlauss: ateísmo, librepensamiento y existencialismo»

Este jueves, 21 de abril, a las 20:30, en la Sala Azul de la Nave Universitaria, sale a la luz el tercer libro del historiador y ensayista Federico Mare, «Goðlauss: ateísmo, librepensamiento y existencialismo», editado en Mendoza por Grito Manso, y prologado desde Barcelona por Salvador López Arnal.

“Goðlauss no es un libro escrito sólo para ateos, irreligiosos, anticlericales, agnósticos, creyentes monoteístas (o politeístas), católicos, calvinistas, descreídos, humanistas, materialistas, analíticos, neopositivistas, budistas, idealistas, espiritualistas, cristianos de base, gentes con ismos, gentes sin ismos, socialistas, liberales, marxistas, neomarxistas, libertarios, o personas de cualquier otra tradición filosófica, cultural o teológica que podamos tener en mente. No lo es, en absoluto. Todos somos llamados, todos somos convocados sin exclusiones, independientemente de nuestras posiciones, sólidas, en construcción o en estado de incertidumbre y búsqueda, a ser lectores de estas páginas, hermosas, documentadas y sensibles. Brillantes es palabra ajustada”, dejó plasmado López Arnal.

Se trata de una colección de 21 textos de parresía incrédula e irreligiosa, ensayos filosóficos mayormente, aunque también hay varios escritos históricos y filológicos, un diálogo alegórico, algunos guiños al periodismo y la sociología de la cultura, un poco de crítica literaria y cinematográfica, una pizca de divulgación científica y algo de poesía.

Lo acompañarán Pilar Piñeyrúa y los editores, Gonzalo Córdoba Saavedra y Javier Piccolo. La entrada es libre y gratuita.  

El autor nos comparte el último texto de la obra:

Mi ateísmo

 

Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. […] Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil. […] Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

 Albert Camus

Rechazar la idea de Dios es hacerse cargo radicalmente de nuestra humana existencia. La libertad a pleno, pero también, inexorablemente, la responsabilidad a pleno. Es entender que ningún ser supremo guarda nuestras espaldas, que no somos inmortales y que nuestra razón, sin ser todopoderosa, puede mucho, pero mucho, si la fe no la señorea. Es vivir sin ese abigarrado más allá de absolutos, tutelas, mandatos, terrores, garantías, velos, muletas, placebos, pretextos, culpas, premios y castigos que llamamos religión. Es correrse de un lugar preestablecido de minusvalía ontológica y gnoseológica para asumir, sin vergüenza y sin soberbia, pero con dignidad y una pizca de orgullo prometeico, nuestra fragilidad y finitud. Hacer el bien por el bien mismo, y no para ganar el paraíso o eludir el infierno. Restituirle a la vida y a la muerte el valor que la metafísica, a fuerza de fabulaciones (la inmortalidad del alma, el pecado original, la divina providencia, el valle de lágrimas, el reino de los cielos y tantas otras), le ha escamoteado.

Ateísmo es hacerse a la mar en la barca del logos sin las amarras de ningún dogma prefabricado, desembarazados del veto teológico, juramentados contra la bárbara alienación del sacrificium intellectus. Es echarse a caminar por los senderos de la praxis sin los grilletes de ninguna hierocracia iluminada, apartados de la mansedumbre del rebaño, enfrentados a los pastores de almas con ínfulas redentoras y punitivas. Ateísmo es librepensamiento y libre albedrío. Es, en una palabra, libertad.

Se dice a la ligera que los ateos somos soberbios, desmesurados. ¿No sería acaso al revés? ¿La soberbia, la desmesura, no estaría en quienes aspiran a la vida inmortal, a la verdad absoluta, a la perfección total? En mi convicción atea, soy más modesto, pues lejos de aspirar a la bienaventuranza eterna, me conformo con ser apenas un grato recuerdo en la frágil memoria de mis seres queridos. Ése es mi paraíso. Tampoco pretendo actuar conforme a la Verdad revelada, sino ser coherente con mi verdad relativa. No quiero la perfección del más allá; me basta con la perfectibilidad del más acá. No necesito el amor de ningún ser superior, pues el amor de mis semejantes me colma.

Un instante de alegría o tristeza (amoroso, estético, intelectual, político, lúdico o cualquier otro), en toda su fugacidad e imperfección profanas, vale más, mucho más, que todas las promesas fabulosas de la religión. “Dichosos los que pueden vivir en el instante, sentir el presente constantemente, atentos únicamente a la beatitud del momento y al arrobamiento que procura la presencia íntegra de las cosas” (Cioran).

No hay mejor vida más allá de esta vida porque no hay un más allá de esta vida. Por lo demás, esta vida, con sus luces y sombras, es nuestra; y sin dejar de serlo, puede ser mejor. Puede ser mejor si queremos, si lo intentamos, si perseveramos. Y mucho mejor si somos muchos quienes nos decidimos a luchar mancomunadamente por ella. El cielo nunca estuvo allá arriba, tan lejos de la vida que vivimos. Siempre nos ha estado esperando en nuestros propios corazones, y allí todavía nos espera. Y algún día –lo presiento– será la tierra que hoy trajinamos. La gloria está al alcance de la mano. Nuestro destino es aquí y ahora.

***

In memoriam de mi amigo Gonzalo Puente Ojea, rara avis del enciclopedismo razonado, ensayista disidente, contradictor de la fe, adalid de la razón, luminaria del ateísmo, faro del laicismo, en homenaje a su dilatada y brillante trayectoria de librepensador, con admiración, gratitud y afecto,

Federico Mare

 


Texto originalmente publicado en la revista digital de literatura Panero, 14 de septiembre de 2016.

Federico Mare

Es historiador, ensayista, docente y divulgador.
Nació en Buenos Aires en 1977, pero reside en Mendoza desde 2002. Cursó sus estudios universitarios en la UBA y la UNCuyo. Es egresado de Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo. Se desempeña como profesor en CENS del Gran Mendoza.


Ha publicado numerosos ensayos, artículos, reseñas y columnas de opinión en diferentes revistas, periódicos y medios digitales de Mendoza, Argentina y el extranjero: Kilómetro Cero, Sin Permiso, La Izquierda Diario, Ophelia, La Quinta Pata, Jacobin, Europa Laica, Rebelión, Poliantea, Políticas de la Memoria, Herramienta, La Haine, Sin Retorno, Unidiversidad, Poslodocosmo, Panero, Trifulca, Viento del Sur y Contrahegemonía, entre otros. Las temáticas y disciplinas que aborda en su escritura ensayística son variadas: historia, filosofía, política, sociología, antropología, educación, epistemología, divulgación científica, laicismo, ateísmo, librepensamiento, literatura, cine, música, artes plásticas…

Su primer libro es El éxodo galés a la Patagonia: orígenes, trasfondo histórico y singularidad cultural de Y Wladfa (Ediunc, 2019), un ensayo y crónica sobre la historia de la inmigración galesa en Chubut, reimpreso en 2020. Su segundo libro es Ensayos misceláneos (El Amante Universal/Ediciones Culturales de Mendoza, 2021), una antología de veinte textos muy diversos en contenido, forma y extensión. Ha participado también de varias obras colectivas, como Trelew: una ardiente memoria (Bs. As., La Llamarada, 2015), compilada por Vicente Zito Lema; Luchas sociales, justicia contextual y dignidad de los pueblos (Santiago de Chile, Ariadna, 2020), prologada por Ricardo Salas; La fiebre: pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemias (ASPO, 2020), editada por Pablo Amadeo; y Covid-19: la respuesta autoritaria y la estrategia del miedo, de Paz Francés, José R. Loayssa y Ariel Petruccelli (Alicante, España, Ediciones El Salmón, 2021). Próximamente, saldrá de imprenta en Buenos Aires Si quieren venir que vengan. Malvinas: genealogías, guerra, izquierdas, de Red Editorial, obra que Mare ha coescrito con Ariel Petruccelli, Andrea Rodríguez y Daniel Pennisi en ocasión del 40° aniversario de la Operación Rosario y la guerra en el Atlántico Sur.