Los tatuajes de Silveria Pérez más allá de la piel

Por Mayrin Moreno Macías

Si la gente se emociona, Silveria Pérez se emociona el triple. En cámara lenta ve cómo la persona que tatúa vuelve a enamorarse de su cuerpo, sana una relación de amor propio o simplemente se acepta de otra manera. El tatuaje es una conexión única que ha ido alimentando estos últimos cinco años. Trabaja covers, arreglos, tapados, memorials. Es minuciosa a la hora de encender la máquina. La responsabilidad que siente es infinita.

Por muchos años Silver Hawk -así se hace llamar en Facebook- trabajó en un casino. Le tomó tiempo y algunas vueltas ir detrás de lo que realmente quería. En una situación límite, con una cuarentena encima y sin un trabajo en relación de dependencia, arrancó de lleno a tatuar. Se dio cuenta de que el trabajo independiente tiene mucho valor y que, en cuanto a costos, se equiparaba con el empleo formal. Además, ganó más. Ya no tenía que pagar una niñera, transporte, sino que dedicaba tiempo a sus hijos y a concretar ese objetivo que tanto anhelaba. Ahora tiene otra visión y aunque no es fácil, porque tiene que encargarse de todo, ha encontrado mucho apoyo. Algo que no cuestiona de la encerrona de la cuarentena es que la era online abrió otros caminos para capacitarse formalmente desde la virtualidad.

A Silveria le encanta el ambiente cultural de San Rafael porque hay de todo. Sus amigos y su mamá son parte. De hecho, de niña, vivía rodeada de tizas y óleos. Las artes eran el día a día de su patio de juegos. El primer tatuaje que realizó lo recuerda con una sonrisa. Fue un gato de Cheshire en el tobillo de una amiga.

Su mensaje a las mujeres es que se animen y acompañen. “Si tenés que elegir un profesional, que habitualmente es un hombre, y conocés a una mujer que se desempeña en el rubro, llamala. Hay chicas que son taxistas, plomeras, gasistas. Porque hacemos de todo y está bueno apoyarnos. Entre nosotras compartamos nuestros emprendimientos, tratemos de ir a los eventos, compartirlo en las historias. También salgamos del eje de los juicios; si hay una compañera en una mala situación, acompañemos de alguna manera, con un mensajito. En San Rafael hay muchas chicas que laburan desde el acompañamiento de manera formal e informal. En el ambiente artístico es hermoso”.

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