El arte hecho verbo y acción de Ese Primer Libro

Por Bautista Franco

Escriben porque creen que alguna vez las cosas estarán mejor. Es algo parecido a la esperanza. 

En la plaza San Martín de San Rafael, Mendoza, el sol cala entre las ramas y se ven entusiastas. Dicen que empezaron leyendo y escribiendo, y pronto le agregaron compromiso. 

Al iniciar las sesiones del juicio por la violación y el asesinato de Paula Toledo, iban a Tribunales para acompañar a Nuri, para no dejarla sola. Pronto se embanderaron, descubrieron la necesidad de actuar, de hacer… Y leyeron allí, en la explanada del Poder Judicial, sus poemas, hicieron de su arte un verbo, para trascender el papel, para llegar más lejos, para decir lo «frío, tibio y mal que funciona la Justicia».

Escriben también de calles, de amores, de estrellas, de vacas que se dejan acariciar, de danza, de Racing, de mujeres que luchan, de cariños, tal vez sin saber que están hechas ellas de textos, de poemas…

Sol Campoo es altiva, más desde que se involucró en la lucha por los derechos de las mujeres; Cielo Hochberg pone cara seria al hablar, no importa el tema; y Sofía Montiel tiene actitud siempre decidida, es de las que da ese primer paso. 

Escriben y leen en el club de lectura «Ese primer libro». En esta etapa de sus vidas comparten, charlan y viven su juventud. Son parte de la escritura de la historia reciente, de la historia inmediata, de la historia de este 8 de marzo y de las mujeres de San Rafael. 

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