Rituales de fin de año y eso de lo que no se habla

Por Rocío Zamarbide

Expertxs dicen en los diarios que aumentan las consultas de salud mental en el contexto de las Fiestas. También se estima que se incrementan las tentativas de suicidios. Aparentemente, los problemas económicos y de salud, entre otros, fueron y son la causa de la otra cara de las Fiestas de fin de año. En la actualidad, debido a la pandemia, todavía es difícil celebrar sin cuestionarse las pérdidas.

Es mucha la presión social sobre el hecho de tener que festejar porque una tradición así lo obliga, motivo por el que todxs saludamos hoy cuando el reloj tocó a las 00:00, aun en las casas donde no es muy grande la presencia del catolicismo. Pero no siempre se puede estar en sintonía con el resto y eso suele provocar la exigencia del entorno más cercano para no romper el espíritu de festejo.

A raíz de este conflicto, son varias las personas que prefieren pasar las Fiestas sin lidiar con demasiadas obligaciones. Están quienes se juntan con amigxs o desconocidxs buscando una experiencia distinta y también quienes se refugian en la soledad. No quieren que nadie lxs vea llorar, meditar, lamentarse y prefieren estar ausentes en la numerosa mesa familiar.

La pregunta que debe interpelarnos es: ¿Cómo no se van ocultar? Si vivimos presumiendo felicidad y no queremos darle lugar a la tristeza. Basta con ver la manera en que manejamos las redes sociales. Tratamos nuestros sentimientos y estados de ánimo como mercancía que debe exponerse, venderse y satisfacer a lxs espectadores, pero no somos objetos. ¿Dónde está lo que sentimos y nunca exteriorizamos? Después ya es tarde el mea culpa. No podemos olvidarnos de nuestra condición humana. Quizás deberíamos empezar reconociendo el sufrimiento propio para luego poder registrar y respetar el sufrimiento ajeno.

El problema lo ocasionamos cuando somos negadores de la otra realidad. Insistimos en que siempre se debe «vibrar alto» y así creamos un prejuicio dañino que solo inhibe y termina de comportarse como un mandato castrador más. Lo sano es que en estas Fiestas, como en la vida, escuchemos y actuemos acorde a las necesidades del otrx para acompañar y buscar ayuda profesional.