Sobre los concursos de Arquitectura y la refuncionalización de la Vieja Terminal

Por Mauro Barchiesi
Arquitecto

Hace algunos días pudimos ver los resultados del concurso de Arquitectura que se llevó a cabo para el predio de la ex Terminal de Ómnibus de San Rafael. Un hecho de transcendencia debido a que el Municipio de San Rafael aceptó realizar el proyecto a través de un concurso de arquitectura, lo cual da un gran impulso para seguir generando este tipo de propuestas a la hora de proyectar la obra pública.

Los concursos de Arquitectura se organizan a través de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA), que expresa lo siguiente: “El concurso es la herramienta metodológica de mayor imparcialidad y transparencia, que permite la selección de ideas de excelencia para resolver temas específicos inherentes a la disciplina arquitectónica-urbanapaisajística, que involucra a profesionales expertos, a promotores, al conjunto de actores involucrados en el proceso y a la sociedad».

Considerando lo anterior y teniendo la posibilidad de elegir entre varias propuestas, ¿es el concurso la mejor manera de representar a través de un proyecto urbano o de una obra de arquitectura las necesidades de la sociedad que habita un territorio?

Los concursos dependen en su mayoría de las bases y estas direccionan los resultados que se buscan obtener a través de este sistema de propuestas. Pero en sí, ¿cómo se arma un concurso y que variables se consideran a la hora de la elaboración de las bases y condiciones?

Veamos quiénes conforman y hacen parte de un concurso de Arquitectura (los principales actores – reglamento FADEA):

  • El Promotor: es quien encarga la organización del concurso.
  • El Organizador: es el Colegio o Sociedad de Arquitectos, miembro de FADEA.
  • La Asesoría: integrada como mínimo por dos asesores, el promotor (conocedor del tema e intenciones del desarrollo), y la Entidad Organizadora (especialista en el tema y en la redacción de las bases y procedimientos de los concursos). La asesoría cumple un rol fundamental, ya que es quien formula las Bases; interpreta las condiciones y necesidades del Promotor y colabora para definir la pertinencia, el valor y la importancia de las demandas.
  • El Jurado: evalúa el cumplimiento de las Bases y define la elección de la mejor alternativa de solución entre las propuestas de los participantes. El jurado está generalmente compuesto por representantes del comitente, de los organizadores y de los participantes. Su juicio, por tanto, es inapelable.
  • Participantes: son quienes, a través de un análisis crítico de las Bases y un proceso creativo de diseño, entregan las alternativas posibles que aportan los proyectos de arquitectura o desarrollo urbano. La presentación del proyecto constituye una propuesta que resuelve el programa desde la visión de cada equipo de trabajo.

Qué se debe considerar a grandes rasgos para realizar las Bases (artículo 5.4 – reglamento FADEA)

  • Declarar el propósito del concurso y establecer la forma de concursar.
  • Dar a conocer la forma en que se constituirá el Jurado.
  • Ilustrar sobre el terreno (dimensiones, cotas de nivel, orientación, condiciones atmosféricas en el lugar, características del suelo, entorno inmediato y mediato, accesibilidad, redes de infraestructura, etc.) para el caso de concursos de anteproyectos o de mayor precisión.
  • Formular el programa de necesidades, con superficies y/o volúmenes necesarios y calificando cada uso parcial, etcétera.

En las Bases y Programas se deberá establecer una distinción rigurosa entre las condiciones obligatorias y las que permiten a los concursantes una libertad de interpretación. Además, las exigencias funcionales que se consideren imprescindibles deberán determinarse en forma clara, no dejando posibilidad a dobles interpretaciones.

Los concursos suelen ser una gran posibilidad para muchos profesionales de distintas disciplinas de participar en proyectos con escalas más considerables y urbanas, y programas más creativos que sería difícil de obtener a través de un encargo privado, sobre todo para estudios en formación. Aunque como contra existen siempre los riesgos de invertir una cantidad de tiempo y dinero sin que exista ningún tipo de remuneración a cambio. La dedicación que se le da a la realización de un concurso de arquitectura suele empezar de menor a mayor, siempre dependiendo de la organización de los participantes, pero una constante es que a medida que se aproxima la fecha de entrega, la dedicación se hace a tiempo completo. Inclusive muchos de los participantes pasan algunas noches sin dormir previo a la fecha de entrega, y en el caso de no ganar algún premio o mención, el trabajo no pasará de quedar guardado, sin ser considerado más que como ejemplo de participación. Por lo tanto, presentarse a un concurso no es tarea sencilla, ya que como decía anteriormente, demanda de mucho tiempo y dedicación, como también de lograr un buen funcionamiento en equipo con roles de trabajo bien estipulados. Por esto es importante considerar los honorarios que se merecen para cada caso en particular, que el esfuerzo y la dedicación que implica la realización de un proyecto sean justificados más allá del reconocimiento que implica estar entre los ganadores.

Los concursos son en la actualidad la manera más democrática de llevar adelante la obra pública, y con muy buenos resultados siempre que las bases representen la voz de la sociedad y la visión de los profesionales que interpretan el crecimiento urbano a corto, mediano y largo plazo. Pero para que los concursos tengan éxito, también debe haber un aporte inmenso en cuanto a la transparencia y respeto de las propuestas por parte de los entes gubernamentales, sobre todo para el caso de la obra pública. Por esto es importante que los ganadores de los concursos queden vinculados a los proyectos, para seguir interpretando y adaptando la propuesta lo mejor posible al territorio. Queda bien aclarado por FADEA en el artículo 4.2 del reglamento nacional de concursos de arquitectura. Las Entidades Organizadoras deberán procurar que todo concurso sea vinculante, a efectos de lograr la concreción definitiva de la obra”.

Es fundamental que los proyectos de carácter público se realicen a través de concursos, como así también desarrollar unas bases que representen de forma concreta y real las necesidades de la sociedad que habita el territorio, ya sea para edificios en particular o para intervenciones de carácter urbano-paisajístico. San Rafael comienza a posicionarse dentro de un circuito turístico nacional e internacional y de a poco va impulsando un crecimiento que amerita que cada decisión que contemple el desarrollo de equipamiento urbano, arquitectónico, de conexiones viales, de revalorización del patrimonio construido y natural sea lo más idóneo posible y pensado a largo plazo.

Si los concursos abiertos siguen en la agenda del desarrollo departamental, podemos esperar que los resultados para cada proyecto en particular tendrán al menos varias propuestas para elegir y esperamos que sean de gran nivel, como se pudo observar en el concurso de la ex Terminal de Ómnibus de San Rafael.

Primer lugar

Segundo lugar

Tercer lugar