Vuelve Jarilla Teatro con «Museo Medea»: desamor, duelo y comedia

Por Mayrin Moreno Macías

Cuando a Medea le rompieron el corazón, brotó la fatalidad. Pero en “Museo Medea”, la compañía Jarilla Teatro retorna a este mito griego a través de la comedia. Celeste Derra y Carla Piedrabuena, bajo la dirección de Ayelén Santurbá, estrenan esta obra después de dos años de barbijos y sentimientos fuertes, que no tuvieron nada que ver con la Covid. Su encuentro es este, su salvación de caer al pozo, su abrazo al alma cuando se florece y cuando se ríen del dolor, siempre del lado del teatro por su potencial de arte sanador. A viva voz nos invitan a pasar este viernes 10 de diciembre a las 21.30 por el IPA, con entrada gratis.

―¿“Museo Medea” por el personaje de la mitología griega? 

―Sí, pero desde un enfoque diferente.

―¿Qué tratamiento le dan?

―Es una invitación a repasar el mito griego, pero no de manera literal. Es una reversión del autor tucumano Guillermo Katz. Fue escrita para replantearse la tristeza y la locura a raíz del abandono, a través de la comedia; sobre el duelo que se hace después de un abandono y que es subjetivo, aunque resulta un dolor diferente a todos. ¿Qué se hace cuando te rompen el corazón? En el mito, la más aberrante de las desgracias; en esta obra la cosa se vuelve más volátil, etérea y naif con la comedia, pero sin perder su tinte oscuro.

Desamor, duelo y comedia

Celeste, Carla y Ayelén explican que la elección del texto no es casual o por simple gusto, sino “para repensar y sanar las historias de abandono que tanto las intérpretes de la obra como el público en general sufren o han sufrido en su momento. Así es como el hecho teatral se ve atravesado por el Teatro de lo Absurdo, donde los sentimientos de los personajes están en búsqueda de un orden nuevo que sustituya el anterior. El encuentro entre el ser y el parecer reflejando la esencia del ser humano en su dualidad como ser individual y como ser que aparenta ante la sociedad: esta es la base general para la configuración de los personajes, donde la dialéctica de expresión y ocultamiento muestra que la máscara (social) y el rostro (individuo) no pueden separarse. ‘Museo Medea’ junta todo eso y lo expone a través del desamor, el duelo y la comedia”.

―¿Cómo ha sido este tiempo y el trabajo entre las tres?

―Experimental, como cada vez que nos juntamos por un proyecto. De muchísimo crecimiento y mutación. De adaptación a nuevos tiempos y formas. Donde el contacto y lo pensado antes de pandemia (porque empezamos a finales de 2019) fue transformándose debido a los protocolos. Teníamos ensayos con barbijos y buscábamos herramientas de conexión que no fueran de contacto físico, re-difícil, pero valió la pena. Pasar de juntarse una vez o dos al mes a no vernos o poder al fin tener una continuidad semanal ha sido el factor por el cual esta obra se estrena después de dos años. Esta elección de no parar es el afán por mantener la cordura en tiempos de adversidades.

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