Mes de las Artes: el IPA se muestra con orgullo a su comunidad

Por Mayrin Moreno Macías

Cada vez que se acerca el Mes de las Artes, a Gabriela Gille, rectora del Instituto Profesorado de Arte (IPA) le gusta hablar en plural. Desde el oasis ubicado en Mitre 851 se trabaja en equipo para mostrar y ofrecer a la comunidad lo que hace esta institución de importante trayectoria en San Rafael. El primer lazo que los convoca y une es el arte.

―Es el punto de partida para todo lo demás. A partir del arte trabajamos la educación: la educación en el arte. Esta mirada nos pone en un camino integral en la formación docente ―dice Gille.

―¿Qué define a esta comunidad?

―Nos define la diversidad. El imaginario general cree que quien hace arte, hace lo mismo en cualquier disciplina y no es así. Cada carrera es absolutamente distinta. Tenemos el mismo punto de partida y a la vez diversidad por cada lenguaje artístico. Y lo maravilloso es que desde allí podemos definirnos como comunidad.

De Semana a Mes

Originalmente en el IPA se organizaba la Semana de las Artes, pero se dieron cuenta de que no “era una semana real”, así que se plantearon cuáles eran las necesidades. La profesora Gille cuenta que propusieron que el inicio fuera el Encuentro de Reflexión en Arte, que este año llevó adelante su 7ª edición consecutiva, y les pareció que por la envergadura de ese proyecto y la temática que aborda, debía ser el que abría cada semana, que desde el año 2019 se transformó en el Mes de las Artes.

―Así es que comenzamos a plantearnos qué buscábamos en ese mes. La respuesta fue mostrar y ofrecer lo que el IPA hace desde todas las partes que lo componen: 1) la formación continua a través del Encuentro de Reflexión, 2) la formación docente a través del encuentro con escuelas asociadas. En años sin pandemia nos visitan al instituto escuelas primarias, secundarias y de educación especial y transitan por diversos talleres artísticos que llevan adelante nuestrxs residentes. Este año, a través del colectivo de arte “Instituyendo puentes en el arte”, fuimos a 4 escuelas primarias y 4 escuelas secundarias. Lo pudimos hacer pues nos presentamos a un proyecto del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS) y logramos un financiamiento. Eso nos permitió transformar la acción para poder ir nosotrxs a las escuelas. 3) La muestra artística de lo que realizan nuestrxs estudiantes en los talleres de la formación específica. Esto también lo cambiamos este año, previendo que no puede haber grandes agrupamientos de personas en los edificios escolares, y propusimos llevar adelante talleres abiertos a la comunidad, con pequeñas muestras en algunos de los talleres, de los trabajos de nuestrxs estudiantes. Los talleres y conversatorios serán dictados por nuestrxs docentes.

 

 

Para inscribirte en los talleres, completa el formulario.

 

Compromiso

La profesora Gille recalca que la docencia es una profesión de un alto compromiso profesional. “Ser docente de arte es maravillosamente complejo. El trabajo con personas requiere ser responsable al momento de estar frente al aula. Es una profesión desafiante, que interpela, que genera acciones que transforman, que me obliga a estar todo el tiempo estudiando. Esos desafíos me encantan, los tomo y me transforman”, dice.

Ella como estudiante encontró en su camino todo tipo de docentes. En secundaria terminó de rendir Matemática Financiera cuando la docente se jubiló. “Me había presentado seis veces a rendir, aprobé con 8 y la profe me preguntó por qué había desaprobado tantas veces. Luego, cuando estudié Formación Actoral, tuve un docente que me dijo que esto no era lo mío, que para actuar debía pisar cabezas, si no, nunca iba a hacer nada. Después cursé con un equipo de maestras que me acompañaron y enseñaron de qué se trataba estudiar Teatro. Martha Serrano, Diana Roffé y Rosa María González. Maestras. Luego, aquí en Sanra, tuve excelentes profesorxs. De todxs voy a mencionar a mi profesora de residencia, Julieta Santa María, quien se tomaba el tiempo de acompañarnxs y escucharnxs. Es decir, que decidí quedarme con las experiencias positivas, y creo que pude hacer esa elección justamente por lxs profes que tuve y dejaron una huella positiva, y desde ahí me paro al dar clases”, dice.

Para Gille la educación es un puente. Va más allá de saber contenidos específicos. Es un circuito sin fín, una rueda que va y viene de manera fluida. Ella subraya que quienes deciden emprender este camino deben preguntarse qué tipo de docente quieren ser. “Lxs docentes dejamos huella en los estudiantes. Debo decidir qué huella quiero dejar: positiva o negativa. Yo puedo creer que tengo un gran compromiso y ellxs pueden recibir otra cosa. Lxs estudiantes son el motor para que yo esté frente al aula. Trabajo con la pretensión de poder conocerlxs, de hecho, conozco los nombres de todxs mis estudiantes, los aprendo año a año y desde allí puedo trabajar en las dificultades o procesos que cada unx necesita. Abro la puerta para que me planteen lo que necesitan o creen respecto a mi práctica. Eso genera entonces un diálogo, un feedback sin el cual la cosa no funciona. Si no lxs escucho, ¿cómo lxs voy a acompañar en su trayectoria?”.

―¿El arte puede cambiar al mundo?

―Es una pregunta un poco compleja. A ver, sí, puede cambiarlo. Pero no desde el concepto romántico de una transformación en abstracto. El arte ha acompañado, a través de los años, todos los acontecimientos sociales, económicos y políticos en el mundo. De hecho, ha sido lo que ha sostenido en muchos casos para poder reconstruir luego de hechos devastadores. El arte tiene un campo de conocimiento en sí mismo, que desarrolla capacidades específicas en lxs estudiantes. Al desarrollar otras capacidades, indefectiblemente logra una integralidad en su desarrollo que les permite transformar e interpelar lo que les rodea y eso genera un impacto. Desde este lugar, sí, puede cambiar lo que se proponga cambiar.