«Huaco Retrato», de Gabriela Wiener

Por Naz
@lecturamalandra

«Sudacas celosas y posesivas, excesivas, pegajosas, despreciadas, chamuscadas, victimistas. Delirando entre la telenovela y el bolero».

Ayer me leí el nuevo libro de @gabrielawiener como una desquiciada, como con ganas de arrancarle su historia para ponerle mi nombre.

La protagonista de este libro pierde a su padre y ese duelo no solo la conduce de vuelta a su Lima natal, sino también a tirar de un hilo familiar hasta llegar a Charles Wiener, un huaquero europeo: un ladrón de piezas incas.

Las vueltas sobre esa genealogía, que giran en torno a un libro de hallazgos dudosos, reabren una herida más añeja e insondable. Una que por evidente, es más fácil de ignorar: la del #colonialismo, sin mayúsculas.

Pero que quede claro. Este no es un panfleto, ni una crónica, ni un libro académico. Es una novela a toda ley que en un juego de ficciones y medias verdades va desnudando –con sorna, dulzura y erotismo– los atavismos dolorosos de ser marrones, indios, cholos.

Tampoco es una retahíla de vencedores y vencidos, de villanos y héroes, sino de secuelas silenciosas y una metáfora sobre cómo el ojo de un Otro logró imponerse al punto de convertir a pueblos enteros en bestias, figuras de circo, piezas de zoo.

La gracia de Wiener está en que dice todo eso sabiendo reírse, poniendo una masturbación donde bien cabe una lágrima. Un gesto hosco en el sitio en que podría acodarse la indignación.

Porque la protagonista, como su supuesto ancestro, también es una pirata. Ella, ahora migrante sudaca en Europa, se ha puesto el parche para desandar el trecho y descubrir que en cada impostura hay un deseo de borrar su propia identidad. A sabiendas de que toda historia es bastarda y que el apellido no es más que una máscara.

«Conozco bien la sufrida artesanía del yo, lo delatador de mi materia prima, del material en bruto en una historia sin ficción aparente y los peligros de la construcción de un personaje que eres tú, cuando aún no se domina del todo el arte de limpiar las basuritas de contarse a uno mismo».

gabrielawiener4

#huacoretrato #gabrielawiener #12deoctubre #12deoctubrenadaquecelebrar