Ayahuasca, pilar de la identidad de los pueblos amazónicos

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en Terapias Naturales

La Ayahuasca es un brebaje representativo de la medicina tradicional amazónica, utilizado desde hace miles de años por las tribus autóctonas de Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Brasil y Venezuela, con el objetivo de encontrar el equilibrio y conseguir la autosanación.

Esta bebida se elabora con la mezcla de dos plantas originarias del Amazonas, la enredadera de ayahuasca o yagé (Banisteriopsis caapi) que es una especie de liana y la chacruna (Psychotria viridis), un arbusto de hojas verdes y alargadas que contiene un potente alucinógeno denominado dimetiltriptamina (DMT).

De hecho, nuestra glándula Pineal segrega de forma natural pequeñas cantidades de DMT, pero al consumir la ayahuasca aumentan estos niveles en el cerebro, generando un estado ampliado de conciencia que favorece la percepción de visiones, algo similar a lo que se experimenta en la fase de sueño REM, pero en estado de vigilia.

La Ayahuasca ha sido empleada para tratar la adicción a las drogas, a los medicamentos o al alcohol, por su capacidad de disminuir la ansiedad y el miedo, equilibrando el sistema nervioso.  Además, se considera un potente relajante, por lo que se ha utilizado en el tratamiento de la depresión y el estrés postraumático, con resultados satisfactorios.  Este hecho, se verificó en un estudio realizado en el Instituto de Investigación Hospital de Sant Pau, el cual fue publicado en la Revista Brasileña de Psiquiatría, donde se expone que  se administró ayahuasca a un grupo de pacientes que sufrían depresión y que no habían respondido al tratamiento convencional, y que, tras una sola dosis de la bebida, a las pocas horas mostraron una significativa mejoría, que se mantuvo durante tres semanas.

Se debe tomar en el marco de un ritual guiado por un experto, que normalmente es un chamán.  Nunca debe hacerse en solitario, ni en compañía de personas que no sean de confianza.  Se recomienda realizar en días previos una dieta a base de verduras y frutas, e incluso ayunar el día que se vaya a realizar la sesión, porque la ayahuasca tiene un sabor muy amargo y ácido, que a veces produce náuseas y vómitos.  También es aconsejable meditar previamente para llegar a la experiencia con la mente en calma.  El guía de la sesión canta ícaros o canciones sanadoras, que se repiten como un mantra.  La bebida hace efecto aproximadamente a los 20 minutos tras su ingesta, alterando la conciencia y la sensibilidad olfativa, visual y táctil.  Progresivamente, se alcanza un profundo estado de relajación, donde el individuo experimenta tranquilidad y equilibrio emocional.

Este brebaje no se recomienda que lo tomen personas que tengan problemas cardiacos o con factores de riesgo cardiovasculares. Tampoco se indica en pacientes diabéticos, con trastornos mentales.  En cualquier caso, se debe consumir en presencia de un experto.