Natalia y Luciana son las creadoras de Viva Cuyo: vino, turismo y cultura

Por Mayrin Moreno Macías

Detrás de una copa de vino hay muchas historias. Es por eso que Luciana Fonseca y Natalia Iglesias fusionan la magia de una buena conversa con el mundo fascinante de la bien llamada bebida de los dioses. Ambas comparten ese gusto. Prefieren los vinos intensos, con paso por madera, alcohólicos.  “Me gusta mucho el Bonarda. Es una cepa que se da muy bien en San Rafael. Trato de salir del Malbec e ir por varietales menos conocidos”, dice Luciana, y Natalia agrega: “Me encanta el cabernet Sauvignon. Descubrí que en San Rafael se da muy bien, además de otros varietales”.

Ellas son las creadoras de Viva Cuyo, un emprendimiento que une la pasión por el vino, el turismo y la cultura cuyana. Su cometido es comunicar con “ojos de turista” para que la capacidad de asombro y la emoción por lo nuevo no se pierda. En su logo están presentes el sol, las montañas, las uvas, las barricas, la copa, la nieve, todos elementos que representan el sentir de esta región.

Aunque el proyecto inicial, dedicado al enoturismo, se transformó durante la pandemia en una vinoteca virtual, ellas no desisten en su idea de seguir explorando el universo del vino: que la gente pruebe lo que quiera, que conozca otros varietales, abrir un bar de vinos, tener su wine truck, porque ven que en los eventos siempre hay carros de cerveza, pero no de vinos; y además apoyar a pequeños productores de la zona.

“‘Viva Cuyo’ es una frase que acá todos alguna vez la hemos dicho en voz alta. Si vas a una peña y cantan una tonada, se escucha. Estoy orgullosa de mi tierra sanjuanina y he tenido la idea de homenajearla, hacer un vínculo entre las regiones. Por eso siempre ofrecemos vinos de Cuyo. Nos enfocamos en hacer combinaciones de diferentes zonas de Mendoza y de productores de San Juan. Todavía nos faltan vinos de San Luis, porque no nos dio el tiempo de ir a explorar, pero sabemos que hay un montón de proyectos y pequeños productores que vale la pena conocer”, dice Luciana con una sonrisa y con el pensamiento y la mirada allá en San Juan.

Algo juntas

Natalia y Luciana se conocieron en su primera experiencia laboral en Bodega La Abeja. Natalia venía de Ciudad de Mendoza y Luciana de San Juan. Ambas notaron lo bien que la pasaban juntas al recibir a los turistas durante las visitas guiadas y las degustaciones, aprendieron del proceso del vino, de distintos varietales, y aunque hubo días en los que el cansancio acechó, de alguna forma lograron sortear el agotamiento, porque su deseo era que la gente se fuera contenta, con un destello en los ojos, y que conocieran el amor por su Cuyo querido.

“Hace unos tres años salíamos del trabajo y pensábamos ‘hay que hacer algo juntas’. Imaginábamos un proyecto destinado al turismo y al vino.  A mí me encanta la actividad física y por eso ideamos en aquel momento hacer recorridos en bici por los viñedos, algo que ya existe, pero dándole nuestro toque, contar historias, es decir, darle una vuelta de rosca al turismo que queremos difundir. Luego quedé embarazada y le dimos otro formato. Hicimos recorridos a las bodegas, fotos, y justo nos agarró la pandemia. Se paró todo. No podíamos salir, no había turistas, y tampoco queríamos “googlear” sino darle nuestra impronta. Así que fue un desafío cómo hacerlo rentable. Hoy nos transformamos en una vinoteca virtual. Y pues, yo no congenio con la tecnología, pero Lu está más al día con eso y nos complementamos”, dice Natalia.

“Yo recibía viajeros en casa por el Couchsurfing y les recomendaba vinos, lugares a visitar, es algo que me entusiasma y lo fuimos moldeando. La gente pregunta no solo de bodegas de San Rafael sino de Mendoza y de Cuyo. Por cierto, te cuento, esto que hacemos es bajo presupuesto. Mi novio, quien es arquitecto, nos acompaña en las producciones fotográficas”, expresa Luciana.

Un lugar

Luciana es licenciada en Turismo y Hotelería. Es una apasionada por el patrimonio, le encanta cabalgar, la tradición y el folclore. Natalia es guía de montaña y personal trainer. Es amante de la naturaleza. Luciana llegó hace unos cinco años a San Rafael y Natalia hace cuatro, acá nació su hijo. Para ellas, hoy San Rafael es su lugar en el mundo y por eso quieren seguir magnificando y dando a conocer la magia de esta tierra.

En la actualidad tienen clientes en distintas partes del país. Confían en ellas, las llaman y les preguntan “¿Qué tenés para recomendar?”. También compran vino a pequeños productores, conocen sus realidades y cómo esas pequeñas bodegas en este tiempo, con el tema de los insumos y la falta de botellas, han seguido trabajando. Además, para Luciana y Natalia es gratificante porque han sumado gente a su equipo y “ya no es una cosa de dos”. “Hemos hecho un lindo trabajo de red, el vino une”, dice Natalia.

Antes de culminar la conversa, Luciana comenta: “En nuestro folclore hay un recitado: Sí señores, escúchenla, ella es el himno de Cuyo, que se abra la tierra en surcos, que empiece el vino a correr…

COORDENADAS

En Instagram @vivacuyo

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