Hábitos sanos para prevenir la hipertensión e insuficiencia cardíaca

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en Terapias Naturales

La alta presión arterial es una dolencia que está de moda.  Cargada de materias extrañas la sangre se impurifica, pierde su fluidez y se torna viscosa.  Para movilizar esa sangre espesa, el corazón y las arterias deben forzar su trabajo, de donde resulta un aumento de la presión arterial.

La presión arterial óptima  se identifica con dos cifras claves 120/80 mmHg, al pasar de este rango, se estaría hablando de hipertensión.  Esta condición progresa sin dar ningún síntoma, pero, cuando finalmente se manifiesta, ya la persona tiene una complicación.

La hipertensión arterial es considerada “un asesino silencioso”.  Al respecto, la nefróloga Silvia Palomo explicó que el paciente no se da cuenta de que tiene la presión elevada y de que sus efectos se desarrollan durante años causando daños en el cerebro, los ojos, los riñones y el sistema vascular periférico.

Asimismo, la especialista expresó que cuando la persona se complica puede tener una parálisis facial, un Accidente Cerebro Vascular (ACV), perder la vista, tener una arritmia, un infarto, enfermedad renal o una trombosis en una pierna.  De hecho, puede suceder que la persona se recupere de un infarto o una arritmia, pero su corazón ya no trabajará al 100%.  A esta condición se le llama insuficiencia cardíaca, que consiste en que el corazón no puede bombear suficiente sangre al cuerpo. 

La insuficiencia cardíaca tiene distintos grados.  Los pacientes en etapa tres y cuatro (las dos últimas) son los que tienen más perjudicada su calidad de vida.  Ellos tienen problemas para respirar, se le hinchan los pies, no pueden vestirse; así suelen ingresar a las emergencias.

     Los especialistas coinciden que las personas deben modificar su estilo de vida:

  • Consumir una alimentación basada  en frutas y ensaladas verdes crudas.
  • Tomar entre ocho a diez vasos de agua diarios.
  • Limitar el consumo de grasas.
  • Evitar el cigarrillo y el alcohol.
  • Reducir la cantidad de sodio (sal) en las comidas.
  • Disminuir el estrés, se recomienda la práctica de yoga o meditación.
  • Realizar ejercicios regularmente (al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico al día).
  • Mantener un peso corporal adecuado.

Es preciso convencerse de que la salud es el tesoro más valioso que posee el ser humano y éste solo puede adquirirlo y conservarlo el propio interesado, llevando una vida consciente.

 

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