“Encuentros”: una muestra de Miguel Pérez Mateos que conjuga poesía y artes visuales

Por Mayrin Moreno Macías

Sus manos dieron forma a “Encuentros”. El escritor y artista visual Miguel Pérez Mateos no siente fluidez con lo digital, no es de su época, necesita tocar el papel, el cartón, la tela, la madera, la cartulina, lo mismo pasa con los colores y las pinturas… Un placer total. “Para mí es importante eso, sin desconocer que lo digital va ganando terreno y está bien que así sea”, afirma.

Pérez Mateos dice lo que siente y piensa frente al misterio de la existencia, el cotidiano milagro de la vida, y lo bueno y lo no tan bueno. En “Encuentros” concilia poemas inspiradores con la técnica del collage. “Escribo y hago collage para satisfacer el deseo de hacer y sentirme bien conmigo mismo. Pero también es cierto que lo hacemos para comunicar y comunicarnos. No importa con quién. O sea, en la etapa de ejecución quizás no tengamos claro quién será nuestro interlocutor, espectador, público. Pero terminada la obra y cuando comienzan a sumarse otras y vislumbramos la posibilidad de mostrar el conjunto, ahí sí empezamos a pensar en ellos”.

Bienvenida

La poesía y las artes visuales son los lenguajes inspiradores de esta muestra que se inauguró el pasado miércoles en el Centro de Convenciones y Exposiciones Thesaurus de la ciudad de Malargüe. Miguel recitó algunos de sus poemas acompañado musicalmente del guitarrista Sergio Donaire. Recibió una grata bienvenida de un público sediento por compartir y encontrarse a través de las artes. Lo acompañaron el profesor Facundo Lineros, director de Cultura de Malargüe, quien le entregó una plaqueta recordatoria, y el director del Centro de Convenciones, Fernando Glatigny. También Lorena Puccio, de la Dirección de Cultura; y Jacky Alcaya, del ECA Sur Enrique Sobisch de San Rafael, quienes estuvieron en todo el proceso de montaje de la muestra. Además tocó la banda malargüina Apolo Tose, integrada por Fede Romero, Alejo Centeno y Mariano Fernández. Finalmente brindaron y Miguel donó para la pinacoteca de la Municipalidad de Malargüe la obra “Cuando baja el silencio”.

―¿En su obra está presente la meditación o el impulso?

―Estimo que ambas. Depende de cada obra, cuál de las dos posibilidades se impone sobre la otra. Recorto y pego, previa “intervención” de la imagen seleccionada. Otras veces dibujo, boceto sobre el soporte y “relleno” con trocitos de papel la nueva imagen. Es la obra la que me dicta cómo proceder y me dejo llevar por ella. Acato ese dictamen, aunque a veces intente torcerlo. Generalmente, antes de comenzar, me inclino por la meditación, el pensamiento, la selección de materiales, formas y colores que estén en consonancia con lo que pretendo expresar. Pero iniciada la obra, le dejo un espacio importante al impulso, al dejarme llevar, a la espontaneidad y a la libertad de hacer y cómo hacerlo. Es decir, lo resuelvo trabajando.

―¿Qué encuentra en la experimentación de diversos materiales y formatos?

―Placer, asombro, inspiración, trabajo, deseos de seguir experimentando para llegar a aproximarme lo más que pueda a lo que pretendo expresar.

―¿Qué nos plantea en sus imágenes? ¿Cómo las trabaja?

―Intento plasmar aquello que me asombra y maravilla, aunque lo haya visto muchas otras veces. Es el caso de los paisajes, sobre todo locales. Hay en ellos formas y colores cambiantes, de acuerdo a la luz, la hora del día, la época o la estación del año. En fin, detenerme a mirar nuestras montañas, cielos, los álamos, la flora silvestre en general, es magnífico y gratificante. Cuando viajo, a los pocos días de ausentarme, empiezo a extrañar todo eso. Por ello, me gusta detenerme las veces que sean necesarias para captar lo que nos ofrece nuestro entorno. Me interesa plantear aquello que me impulsa a pensar y creer que se puede vivir en armonía con la naturaleza, y ser feliz sin necesidad de recurrir sistemáticamente a las cosas materiales. También, exponer mi punto de vista sobre temas de actualidad que son importantes para la sociedad a la que pertenecemos. Respecto a cómo trabajo las imágenes, diría que, con mucha paciencia, no exenta de ciertos “amagues de desasosiego”. Pienso en lo que deseo hacer y en cómo resolverlo en la práctica. Cuando la idea empieza a aclararse, boceto sobre un soporte rígido (antes usaba cartón grueso y ahora mdf de 3 mm porque no se deforma con la humedad, como a veces ocurre con el cartón). Entonces comienzo a seleccionar los trozos de papel que extraigo de revistas, folletos, etc. A veces utilizo el lápiz para marcar y luego recorto con tijera, coloco el pegamento en toda la superficie del papel recortado y lo aplico sobre el boceto. Así hasta cubrir todo el dibujo.

―¿Le inspira el material que va encontrando?

―Sí, claro que me inspira. Al punto de que ha ocurrido que introduzco cambios en la obra motivados por el material encontrado, que provocó otro punto de vista.