Lo bueno, si largo, dos veces bueno

Por Gloria Kreiman

 

Mariano Llinás es uno de los realizadores argentinos que me resultan más raros e interesantes. Porque experimenta y hace lo que quiere sin limitarse por la financiación, la taquilla, los mandatos cinematográficos, las expectativas del espectador o los géneros.

Su primera película -de 2002- es “Balnearios”, en la que muestra (en una especie de falso documental que mezcla varios estilos) costumbres, conductas y personajes de lugares turísticos argentinos en vacaciones de verano. 

En 2004 hizo, solo con fotografía fija, “La más bella niña”, sobre la Fiesta de la Manzana en Río Negro.

En 2006, “El humor (pequeña enciclopedia ilustrada)”: un acercamiento a once aspectos del humor gráfico a través de once humoristas gráficos argentinos y con once formatos narrativos distintos. 

En 2008 filmó “Historias extraordinarias”, que cuenta tres historias diferentes con una narrativa y un relato en off muy singular, muy exuberante, con misterio, aventura. Es una película enorme en todos los sentidos, incluso en su duración: “Historias extraordinarias” tiene más de cuatro horas, lo cual ya fue llamativo para espectadores y distribuidores (aunque los que la disfrutamos no encontramos problema en esto). 

 

marianollinas4

 

Pero su última película multiplica la apuesta: “La flor”, de 2018, dura 14 horas. Obviamente, es para ver en varias veces, pero -creo- tampoco resulta demasiado porque es maravillosa: son 6 historias de diferentes géneros, que no están conectadas entre sí más que por el hecho de ser protagonizadas por las grandes actrices del grupo teatral Piel de Lava.

Todas las obras de Mariano Llinás me parecen valiosas en sí mismas como manifestación artística, pero también en un marco más amplio: en épocas en que estamos bombardeados por películas y series con guiones casi clonados, hechos por algoritmos, que solamente buscan entretener, enganchar, darle al espectador lo que supuestamente quiere, que alguien haga películas de 14 horas, con recursos inesperados e incluso desaprobados por los públicos y los críticos, que ponga en una pantalla su subjetividad sin regirse por este tipo de objetivos, me parece noble, necesario y mucho más interesante.

 

marianollinas3