El Rocksteady: transición esencial en la música jamaiquina

Por Lenín Molina

Pocos países tienen una historia musical tan rica y trascendental como Jamaica. Hoy en día la música jamaiquina (en su diversidad de géneros y subgéneros) es escuchada y reinterpretada en los cinco continentes, siendo sin duda una de las culturas musicales más conocidas del planeta. El ritmo que catapultó la música de Jamaica a nivel global fue el reggae, que desde los años setenta y de la mano de la emblemática figura de Bob Marley, llevó a niveles inimaginables el sonido de esta pequeña isla del Caribe.

Las bases del reggae las sentó el no tan conocido rocksteady, ritmo que tuvo un periodo de vida muy corto, pero fue de inconmensurable importancia dentro del árbol genealógico de la música jamaiquina. Desde finales de la década de los cincuenta y durante los primeros años de los sesenta, el ritmo que reinaba en Jamaica era el ska, una reinterpretación del Rhythm and Blues y el jazz norteamericano fusionado con ritmos caribeños como el mento y el calipso. El ska, lleno de alegría y baile frenético, era la banda sonora perfecta de los años en los que se gestó el proceso de independencia de Jamaica y en los que existía un gran optimismo en el futuro por venir. Sin embargo, para mediados de los años sesenta, en un contexto más socialmente convulsionado y con cambios en las tendencias musicales que llegaban de los Estados Unidos, poco a poco los principales productores y músicos de ska empezaron a experimentar con una nueva sonoridad que derivaría en lo que conocemos como rocksteady.

Entre los pioneros del rocksteady destaca la figura del guitarrista de origen trinitario Lynn Taitt, quien fue de los primeros arreglistas que buscó ralentizar el ritmo del ska y darle prioridad al rol del bajo y la batería en sus composiciones. Así, Taitt participó como músico y arreglista en los considerados temas fundacionales del rocksteady: “Take it Easy”, de Hopeton Lewis; “Tougher Than Tough”, de Derrick Morgan; y “Girl I’ve Got a Date”, de Alton Ellis. El tema “Rocksteady” (1967), de Alton Ellis, le dio el nombre a este nuevo género musical, que se iba decantando progresivamente hacia una versión más tranquila del ska, cargada de las melodías vocales del soul, con menor presencia de la sección de metales y con letras en su mayoría románticas. Esta fórmula empezó a dominar la producción musical jamaiquina a partir del año 1966, desplazando paulatinamente al ska de la palestra y convirtiéndose en un verdadero fenómeno musical y cultural dentro de Jamaica y el Reino Unido.

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Las disqueras Treasure Isle y Studio One marcaron la pauta en cuanto a las producciones de rocksteady durante los pocos años de su apogeo. Dentro de estas destacaba el papel fundamental del saxofonista Tommy Mc Cook y el tecladista Jackie Mittoo, dos exmiembros de Skatalites (banda pionera del ska) quienes fueron figuras principales en la producción de estas dos casas disqueras, respectivamente. Más allá de esto, los grandes protagonistas del rocksteady eran cantantes, resaltando nombres como Alton Ellis, Ken Boothe, Desmond Dekker, Roy Shirley, Pat Kelly, Derrick Morgan, Phillys Dillon, entre otros; así como también las bandas vocales The Maytals, The Techniques, The Heptones, The Wailers, The Paragons, The Melodians, The Gaylads, por nombrar las más conocidas.

La cultura del rocksteady se plasmaba también en el creciente fenómeno social de los rude boys, grupos de jóvenes descontentos y por lo general violentos que empezaron a tomar cada vez más presencia dentro de los barrios marginados de Kingston y las principales ciudades de Jamaica. Los principales exponentes del rocksteady dedicaban reiteradamente temas a los rude boys, sus principales seguidores, algunas veces para mostrarles apoyo y otras para criticar la violencia y los crímenes que algunos cometían. Esta cultura de los rude boys no tarda en llegar hasta el Reino Unido, principalmente por la creciente migración jamaiquina que llegaba a esas tierras con el estilo de vida rude y el rocksteady como bandera. Toda esta influencia jamaiquina permeó rápidamente en la juventud marginada de Inglaterra, que desarrolló su propia versión de los rude boys: los skinheads. Los skinheads originales (no confundir con los neonazis que posteriormente hicieron una apropiación estética de esta subcultura) sentían un amor incondicional por el rocksteady, esto hizo que este género jamaiquino trascendiera los tiempos y mantuviera en tierras británicas el espíritu de este corto pero prolífico periodo musical.

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El rocksteady tuvo un tiempo de vida muy corto, desde mediados de 1966 hasta la primavera de 1968 aproximadamente. Esto es comprensible, al entender el rocksteady como un género que marcó la transición del ska al reggae, de allí su gran importancia. Así que se podríamos entender el rocksteady como una forma primigenia del reggae, ya que sentó sus bases y estableció la fórmula por la que se regiría la música jamaiquina en adelante. Muchas figuras del rocksteady consideran su corto periodo de existencia como la época dorada de la música jamaiquina, sobre todo por el cuantioso proceso de producción y la internacionalización de la rica cultura del país caribeño a otras latitudes.