Cannabicultores de San Rafael: “Recreativo o medicinal, es terapéutico igual”

Por Mayrin Moreno Macías

“Tantos años de persecución hacen que hablar de marihuana, porro o como quieran llamarle suene chocante, a diferencia de decir cannabis”, considera Ariel Zalazar, integrante de la Asociación de Cannabicultores de Salud de San Rafael. Él celebra hoy la ampliación de la reglamentación sobre el cannabis medicinal, en la que se admitió el autocultivo para pacientes que necesiten el uso de la planta, así como la provisión gratuita a pacientes por parte del Estado y la producción tanto pública como privada de aceite de cannabis y sus derivados, según fue publicado en el Boletín Oficial del 12 de noviembre de 2020. Esta nueva reglamentación también promueve la investigación científica para “generar evidencia científica de calidad que permita a las y los pacientes humanos acceder a la planta de Cannabis y sus derivados en forma segura”, señala el documento.

Otro avance ha sido la creación del Registro del Programa de Cannabis (Reprocann). “Es la forma de estar en el marco legal, porque si no tienes un malestar y no estás inscripto, lamentablemente estás fuera de la ley”, dice Ariel.

Aunque al momento de presionar el botón Registrarme, desde la computadora, aparece un mensaje en el que piden disculpas por el retraso y aseguran que “Estamos trabajando para que este sitio web esté disponible”, si se logra entrar a la plataforma es posible inscribirse según cuatro tipos de perfiles: Paciente (persona en tratamiento con fórmulas con cannabis medicinal o representante legal de la persona), Cultivador (cultivo o tenencia de plantas), Médico (profesional de la salud que prescribe cannabis con matrícula vigente) u ONG (vinculada a la salud).

El cultivo no puede superar los 6 metros cuadrados, ni contener más de 9 plantas florecidas por usuario registrado. Importante: solo se permite un autocultivador por domicilio registrado. En cuanto al transporte, se permiten entre 1 y 6 frascos de 30 ml de aceite (los típicos goteros) o hasta 40 gramos de flores secas. Con respecto a las semillas, las personas que cultiven para sí mismas no tendrán que ajustarse al régimen de control del Instituto Nacional de la Semilla (INASE). 

―¿Han podido conversar con médicos y sumarlos?

―Sí, hemos hablado con varios, quieren ayudar, pero lo ven medio engorroso por el tema de inscribirse en el Reprocann. Nos han dado su apoyo, pero necesitamos que se inscriban para que se haga la vinculación con los pacientes y con los cultivadores que pueden generar el aceite. Entendemos que para acceder a la base de datos puede resultar lento.

Un poco de historia

Hace dos años el abuelo de Ariel lo llamó y le dijo: “Conseguime aceite de cannabis”. Él sufría de las rodillas, de dolores y de un montón de padecimientos en su última etapa de la vida. “Siempre fuimos muy compinches. Él fue una persona de mente muy abierta, que leía mucho, y quizás se topó con el aceite en alguna noticia y me pidió que lo consiguiera. Empecé a investigar y me decían que no tenía contraindicación, algunos me dijeron que el cannabis puede bajar la presión sanguínea y él padecía de presión baja, y yo, en mi miedo, por no hacerle mal, le decía que no lo conseguía. Falleció a los cinco meses y me quedó eso de no poder ayudarlo para que no tuviera dolores, o quizás fue bueno que no se lo haya dado, pero luego me crucé con otras personas que lo necesitaban y les conseguí el aceite, les ayudó y ahí me hizo clic la cabeza: ‘vamos a armar una organización, vamos a ayudar'”.

―¿Cómo avanza la conformación de la Asociación?

―Lo hacemos a pulmón. No somos un grupo que sabe de antemano cómo armar una organización, pero hemos aprendido. Hemos redactado los estatutos, las actas y solo nos queda esperar respuestas.  Esperemos que no se dilate mucho más. Somos un grupo que nos interesa ayudar, pero indocumentados. La personería jurídica nos daría la libertad de hablar más claro con las personas, quizás nos dé acceso a medios, a médicos, porque todavía no tenemos ese respaldo. Nuestro objetivo principal es ayudar a las personas, hacer conocer el cannabis en todos sus aspectos, principalmente el medicinal por la situación de legalidad en que se encuentra.

Dentro de la Asociación, más del 50% de quienes la integran tienen una patología y utilizan el aceite de cannabis. María, a quien llamaremos así para proteger su identidad, padecía de fuertes dolores debido a una endometriosis. Acompañó su tratamiento medicinal tradicional con el aceite de cannabis. En el último estudio que realizó, el médico le dijo que se habían retirado los quistes. No tuvo que operarse. Está convencida de que fue el aceite de cannabis. “Ella está muy agradecida con el aceite y con el cannabis. A nosotros nos impacta porque todavía no hay estudios sobre si puede revertir esa enfermedad. Consta que sí le calmó los dolores y lo otro es que quedará creer que el aceite participó en el tratamiento. Siempre recomendamos que sea como terapia complementaria. Y siempre pedimos que les comenten a sus médicos que van a consumir el aceite”, dice Ariel.

Es terapéutico igual

En “Caja Negra” de Filonews, el pasado 11 de agosto, el presidente Alberto Fernández se sentó a conversar. Habló de la pandemia, inflación, la fiesta de Olivos, medios y también de marihuana (20’40”). “Cuando a mí me invitan a esta discusión, la primera tentación mía es decir, bueno, debatamos, pero sin hipocresías… el tabaco mata de cáncer y el alcohol degrada al ser humano, si estos dos son legales, explíquenme por qué está la ilegalidad de este lado (marihuana)… yo esa pregunta me la hago siempre…”.

A Ariel y los integrantes de la Asociación esto les causó una alegría por dentro. “No dijo ni sí ni no, pero dijo que el próximo debate que hay que dar es el consumo adulto responsable. No dijo ‘liberémoslo para cualquiera’, porque hay quienes lo utilizan de manera medicinal y otros de manera recreativa. Siempre decimos esta frase: ‘Recreativo o medicinal, es terapéutico igual’. Estuvo bueno que haya abierto una puerta y esperemos que, si no es este año, el año que viene dé sus frutos”.

Ariel nuevamente hace hincapié en el tema del consumo responsable. “Muchos se han tomado un litro de vino, se han emborrachado; y si voy a conducir, me tomo una copa y no más porque quiero disfrutar el momento, el vino y llegar a mi casa. Lo mismo ocurre con la marihuana”.