Un viaje de nicotina por tu cuerpo

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

La nicotina es un alcaloide derivado de las hojas de plantas de tabaco (Nicotiana tabacum y Nicotiana rústica). Esta sustancia liposoluble se absorbe rápidamente y al inhalarse se distribuye por todo el cuerpo en menos de 20 segundos.

La forma más común de consumir la nicotina es a través de los cigarrillos. Otras maneras son: mascar tabaco, humedecerlo en la boca, secarlo e inhalarlo por la nariz, inhalar el humo de una pipa de agua o los vapores de cigarrillos electrónicos.

Los efectos de la nicotina en el cuerpo humano van a depender de la dosis que se consuma, de aquello que lo lleva a hacerlo y cómo lo hace. En algunos casos puede actuar como un estimulante y en otros, como bloqueante de la transmisión nerviosa ganglionar. Es decir, que a veces tiene una acción estimulante, placentera y en otras, un efecto inhibidor y apaciguador.

Según estudios científicos, cuando la nicotina llega al cerebro se une a unos receptores específicos, generando una sensación de placer, sin embargo, estos efectos son temporales.

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La nicotina produce efectos negativos en el sistema circulatorio, tales como: disminución de la irrigación sanguínea, espasmos en los vasos sanguíneos y obstrucción de las arterias. Además, de riesgo de angina de pecho e infartos, disfunción eréctil (impotencia), aumento del colesterol, de la tensión nerviosa, de la frecuencia cardiaca (número de pulsaciones por minuto), hiperglicemia (subida de azúcar en sangre), hipertensión arterial, arteriosclerosis, vasculopatías periféricas.

Asimismo,  puede producir insuficiencia respiratoria, bronquitis, enfisema pulmonar, cáncer de pulmón, de boca, de esófago, de estómago, de riñón, de vejiga; gastritis, úlceras estomacales, problemas de visión, trastornos en la marcha y disminución del sistema inmune.

También, puede causar dependencia debido a su capacidad  adictógena, el consumidor habitual tiende a mantener los niveles sanguíneos de nicotina relativamente constantes, cuando estos disminuyen  siente la necesidad de volver a consumirla. Si no la satisface, se produce irritabilidad, nerviosismo, falta de concentración y otras que remiten al volver a hacerlo.

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