“Cuyanamente hablando” con Federico Lépez

Por Mayrin Moreno Macías

―Che, ¿trajiste la guitarra a pasear? Cantate una tonada…

Esto es magia para Federico Lépez. Y más si la pide un ser querido.

―La tonada es la voz que tiene el alma de los/as cuyanos/as. Es como compartir una parte de uno/a. Además, si se pide una tonada, es porque la quieren recibir y tendrán la atención y el cariño de hacerlo ―dice.

Él es un difusor prolífico de la música cuyana. Como docente y músico, desde su querida Godoy Cruz, en Mendoza, se ha propuesto ramificar y popularizar los sonidos de su terruño en un cancionero, una recopilación musical, otra recopilación de palabras propias de esta tierra y un libro sobre la cultura cuyana.

Entre cancioneros

Federico quería ser docente. Mientras cursaba el último año de la escuela secundaria, escuchó entre pasillos a algunos compañeros que querían estudiar Música. “Nunca antes se me había cruzado por la cabeza, pero eso me despertó la inquietud y me sumé al grupo de futuros estudiantes musicales para despejar mis dudas e inseguridades. Lo gracioso es que de ese grupo ninguno/a entró a la Facultad aquel año, incluyéndome, la diferencia fue que ellos/as desistieron y tomaron otros caminos, yo seguí firme con la idea, estuve preparándome, estudiando, dedicando tiempo y plata en profesores, así fue que entré al profesorado en la UNCuyo”, cuenta Federico.

Hace casi cuatro años se graduó como profesor de Música. En esos años universitarios la música folclórica y precisamente la cuyana vagaba como un fantasma dentro de la Facultad, por lo que investigó y aprendió por fuera: en los lugares que se podía escuchar, haciendo amistades, preguntando a gente mayor y, sobre todo, escuchando mucho.

―Me fui empapando de toda esta cultura y de toda esa gran riqueza que hasta el día de hoy tengo la inquietud de aprender y conocer. Cuando tuve acceso a una computadora con conexión a internet, hace 6, 7 años calculo, empecé a ver que ahí estaba todo (o casi) lo que uno/a buscara. Cuando conocí Youtube, me empalagué escuchando y conociendo distinta música, pero notaba que la música de Cuyo no estaba tan presente, no había tanto material subido. Así fue que decidí empezar a compartir trabajos discográficos que desde hacía tiempo venía consiguiendo o que me venían convidando generosamente algunas personas, Maximino Toñanez (Malargüe, Mendoza) y Alberto Orozco (San Luis) principalmente. La idea fue, en mi canal de Youtube, armar una especie de recopilación o colección de materiales, ya fuesen CD, cassettes o vinilos, subir videos con los álbumes completos, foto de la portada y contratapa. Además me propuse detallar (luego de investigaciones) a quiénes pertenecían las canciones y qué músicos/as habían grabado. “Al Viento: Recopilación Cuyana” la llamé, “Al Viento” por esta idea de lo que se suelta para que ande caminos, que se conozca, esa era y es la intención: la difusión.

―Tiene un cancionero que alimenta a través de las redes. ¿De qué se trata?  ¿Qué tonadas lleva hasta este momento?

―Estoy trabajando en el armado de un libro sobre cultura cuyana (principalmente música), lo voy haciendo muy tranquilo y en el tiempo que puedo. Contará con una sección dedicada al aprendizaje en guitarra de los ritmos propios de aquí más información de cuyanía en general. En este tiempo de pandemia, medio que me puse al día con las redes, decidí compartir algunas cosas sueltas del material. Por un lado, un cancionero con letras, acordes y rasguidos, punteos de introducciones de tonadas, tutoriales sobre rasgueos, costumbres, hacedores, decires… El cancionero hasta el momento cuenta con 15 tonadas, 2 cuecas y 2 gatos, la modalidad es, cada vez que subo un video cantando algo, subo además la letra y los acordes, es como si le agregara una hoja más al cancionero.

 ―¿Y “Cuyanamente hablando”?

―Hay ciertas palabras o frases que se utilizan aquí y que creo definen al lugar, hacen que uno/a se sienta aquí presente. Así como el paisaje, la gente y sus costumbres, los decires son infaltables. Al escritor mendocino Armando Tejada Gómez, cuando ganó un premio de Novela de Villa Bilbao en España con su libro “Dios era Olvido”, le dijeron que había creado un idioma dentro del idioma, pero él simplemente dijo que así hablaba la gente de allá (es decir, acá). Creo que es eso, nuestro pequeño idioma dentro del idioma más grande. Aquí también hay diccionarios publicados con palabras o “modismos” propios de Mendoza. En “Cuyanamente hablando” trato de traer frases o palabras que se utilizan principalmente en el ámbito del folclore cuyano, en la farra. Hasta el momento solo he subido : “Pata en quincha”, “El obligo”, “El aro”, aunque ya estaré subiendo más.

Federico y su guitarra

Aunque a Federico le encanta compartir con amigas y amigos músicos, le encontró un saborcito especial a transmitir el mensaje musical solamente con su instrumento, pausas, silencios y respirando a su tiempo. Fue entre los 11 y 12 años comenzó a tocar la guitarra de manera intuitiva y luego tuvo varios profesores. Hoy trabaja en escuelas primarias, dando clases particulares de guitarra y como músico.

Cuando una canción le llega a lo más profundo de su ser, lo hace volar. Es una necesidad de desahogo, de compartir(se). “Esa transparencia es la que más me emociona y así busco entender la música. Más allá de la formación y todo, que seguramente son herramientas útiles, lo verdadero es lo que vale, al menos para mí. Sí compongo algunas cosas, aunque reconozco no son de las que más muestro”, dice.

―De estos años de docencia, ¿qué nos puede contar?, ¿qué ha aprendido?, ¿qué dificultades ha tenido que sobrellevar? Y en pandemia…

―Que decir aquí es un constante y hermoso aprendizaje, más allá de lo musical y pedagógico, también en lo humano. Cuando decidí ser profe, también me movilizaba, y aún lo hace, lo social, mirar a los ojos, escuchar atentamente, poder abrazar. Hay todo un compromiso de contención y acompañamiento muy importante desde mi punto de vista, a veces con una mirada le cambiamos el día a alguien, eso es hermoso. Sin dudas, el aprendizaje más grande y de siempre es la flexibilidad, los tiempos van cambiando y uno/a se tiene que amoldar e ingeniárselas para poder llegar a los/as estudiantes. En las clases particulares de guitarra el desafío es poder traducir de la manera más sencilla los conocimientos y experiencias, para que quien está tomando la clase pueda despertar la inquietud en buscar y aprender esa información. Uno/a como profesor sin duda es guía, pero el proceso de quien estudia es personal.

 

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