Campaña electoral: anti-política miserable de los políticos anti-democráticos

Por Carmelo Cortese
Sociólogo. Profesor consulto de la UNCuyo

El domingo 8 de agosto comenzó la campaña electoral de las PASO. Los y las pre-candidatos aparecen por radio, TV y diarios con mayor o menor espacio propagandístico, independiente de sus cualidades y ajeno a un reparto democrático de las voces. Esa desigualdad ¿tal vez se relacione directamente  con la sensibilidad empresario-financiera de los grupos propietarios de los medios y con las preferencias ideológicas de sus gerentes de turno?

Aunque algunos medios miren para otro lado, existió un paro muy importante de los trabajadores de la Salud en Mendoza durante 48 horas del jueves 5 y viernes 6 de agosto. La razón es muy simple y objetiva, por más que el Gobierno provincial pretenda tapar el sol con una red. El IPC entre enero 2020 y junio 2021 acumuló 71,7%, pero los salarios estatales crecieron 0% durante 2020 y sólo 19% a julio 2021 más un bono no remunerativo de $ 4.000 (no se suma a los básicos). Los análisis de AMPROS y del SUTE [i] demuestran con números en la mano que los aumentos de bolsillo oscilan para diversas categorías entre el 15% y el 23%. Además el empleador no cumple acuerdos paritarios no salariales y mantiene condiciones laborales precarias que agreden materialmente a los trabajadores, mientras se los aplaude simbólica e hipócritamente.

Por otro lado, el sábado 7 de agosto se manifestaron los denominados “Cayetanos” por Tierra, Techo y Trabajo como consigna central, junto a otros reclamos obreros, campesinos y populares. Esas organizaciones político-sociales ―incluidas en el Frente de Todos ante la necesidad de contener a la derecha reaccionaria expresada en Juntos― exigen correcciones en la política económica nacional.

Porque el Gobierno nacional, pese a su mayor sensibilidad demostrada con diversos auxilios hacia los sectores más vulnerados y empobrecidos, se muestra incapaz (por concepciones, limitaciones o vacilaciones frente al poder económico real) de frenar la inflación y de generar políticas más sólidas en materia de producción y empleo. El Ministro de Economía parece ser una especie de Secretario de Renegociación de la Deuda Pública, que ―a cambio de reducción de intereses y estiramiento de plazos― termina por pagar y legitimar deuda odiosa y fraudulenta.

Es decir que la emergencia sanitaria y la crisis económica-social es el contexto real en que se desplegará la contienda por los cargos legislativos en juego. Lo deseable y saludable sería una campaña donde se debatiera cuál es el camino apropiado para que la producción crezca, se elimine el desempleo, se reduzca drásticamente la desigualdad, y desaparezcan la indigencia y el hambre. Por supuesto que no basta con apelar a la contingencia de la pandemia (real pero no suficiente) para explicar los resultados económicos. Pero tampoco es válida la pura crítica de los datos duros de la realidad económico-sanitaria, sobre todo cuando proviene de la pésima gestión anterior.

Frente a estas necesidades y problemas verdaderos se levanta un espectáculo grosero, decadente, emergente de una derechización muy peligrosa. Los diputados nacionales opositores Iglesias y Wolff insultan y degradan a tres mujeres por haber ingresado a la residencia presidencial de Olivos en un momento inoportuno. Tienen el derecho de cuestionar el momento y los contenidos de tales encuentros. No tienen absolutamente ningún derecho ni excusa para agraviar en forma violenta, misógina y machista a Florencia Peña, Sofía Pacchi y Úrsula Vargues.

Lo grave es que estos insultos y descalificaciones no sólo exponen una inaceptable violencia de género; también significan una suerte de proto-fascismo, incuban una práctica política que no pretende discutir razonablemente con los adversarios, sino eliminarlos. Fernando Iglesias, lejos de disculparse, redobló la apuesta, negó su propios dichos y tuits, explicitó que no las ataca por ser mujeres sino por kirchneristas, porque son “una asociación ilícita”. Sube el tono como un barrabrava del fútbol: “Nunca dije que Florencia Peña fuera petera del Presidente”, y a continuación: “Los escándalos sexuales en Olivos son exclusividad peronista”. Wolff cínicamente explica que la expresión “de rodillas” no se refiere a ninguna mujer sino a la economía.

Ambos diputados,  en lugar de disculparse, contraatacan porque no están solos, son apenas una forma verborrágica, radicalizada, del pensamiento de su espacio político. Si estos aprendices de Bolsonaro y de Videla tuviesen un milímetro más de poder, cancelarían la competencia electoral encarcelando a todo militante popular que cuestionara la dependencia nacional, la concentración económica y la desigualdad social.

Algunas mujeres de Juntos por el Cambio apuntaron tibias críticas pero terminaron defendiendo a Iglesias y Wolf frente a una posible sanción o expulsión de la Cámara de Diputados. Lo central está manifestado en el estruendoso silencio de muchos dirigentes y en el explícito apoyo de otros como Patricia Bullrich (con los cual se sincera que la perspectiva o la violencia de género son independientes del género individual).

En esta perspectiva cuasi-fascista se permite tildar de prostituta a cualquier mujer que no obedezca los mandatos opresivos patriarcales, que se rebele contra la dominación imperialista y la explotación capitalista. Pero es la  prostitución intelectual y política la que debemos problematizar.

En forma grotesca, Pablo Avelluto descubre un novedoso argumento para solidarizarse con sus “dos amigos: Fernando Iglesias y Waldo Wolff”. Nos dice que “La policía del lenguaje es uno de los mayores horrores del presente. Sus patrullas exasperadas denunciando lo que dijo tal o cual en nombre de la moral y la corrección política son más caza de brujas que democracia”.

Lo que sostiene este ex Ministro de Cultura de Macri es que la democracia le permite humillar a las mujeres por ser mujeres y por ser de otro partido político, al cual demonizan. Bullrich se sumó a este argumento semántico, que habilita el agravio a las otras mujeres marcadas como “putas”. Pero nos equivocaríamos si consideramos la cuestión de género en forma aislada. La ex Ministra de Seguridad aprovechó el 4º aniversario de la muerte de Santiago Maldonado para emitir un video donde prácticamente reivindica la eliminación del otro, justificando la represión de la Gendarmería sobre la comunidad mapuche y como si Santiago se hubiese ahogado pescando en el río.

La verdadera prostitución y degradación moral que debemos señalar es la de periodistas e intelectuales como Jorge  Lanata y Beatriz Sarlo. El primero involucionó de periodista “progre” a despreciable misógino, como demostró al no hallar mejor argumento para cuestionar la gestión del Ministerio de Salud que burlarse del aspecto físico de Carla Vizzotti (programa PPT, canal 13 del 11 de julio).

La segunda exhibe una parecida decadencia intelectual, siendo marxista revolucionaria en su juventud, luego socialdemócrata, más tarde progresista light, para terminar defendiendo al macrismo y a su Majestad la Corona, al sostener que “las Malvinas son un territorio británico”.

Determinados políticos, como Cornejo cuando trata de “parásitos” a los votantes del Frente de Todos, instalan una intolerancia absoluta hacia el que piensa diferente. Existe una tentación igual de grave cuando se responde tildando de fascistas a los votantes de Juntos por el Cambio. Las batallas ideológico-culturales no se ganan destrozando cráneos ajenos, sino persuadiendo con mejores argumentos, con razonamientos profundos, y sin “sobrepasarse”.

Conviene dejar en claro que lo realmente importante no es decir todos, todas o todes. Lo grave en la práctica política no reside fundamentalmente en el lenguaje que cada uno utilice, sino en la carga implícita de violencia y desprecio a los otros, considerados poco menos que “los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata” (Eduardo Galeano).

Como nos enseñara el gran Fontanarrosa, las “malas palabras” están amnistiadas y no deben  escandalizarnos. No pretendemos una moralina puritana frente a ciertos periodistas mendocinos que todos los días putean y carajean en la radio. Sí nos preocupa que la palabra preceda a la trompada, al disparo, a la desaparición. Que se incite alegremente a la violencia de género y política, simbólica y material, como los  mensajes que alientan a dejar las cacerolas y tomar un FAL, o reivindican los famosos Ford Falcon verdes con los que se secuestraron miles de jóvenes. Lo repudiable es la exhibición de bolsas mortuorias frente a la Casa Rosada. Todo eso constituye claras amenazas de muerte, pretensión de eliminación lisa y llana de los diferentes, de los otros. ¿Ese es el concepto de la democracia de nuestra derecha “republicana”?

Retomamos nuestra preocupación inicial: ¿Qué se discutirá en esta campaña electoral? ¿Por qué nos preocupa el tono y rumbo adoptado por la principal fuerza política opositora en lo nacional y oficialista en la provincia? Porque está muy fresco el recuerdo del expresidente norteamericano Trump llamando a tomar el Capitolio, en enero de este año, para no entregar el gobierno al triunfante Biden. Y no es un secreto el vínculo de Trump apoyando política y financieramente a Macri candidato en 2019.

Porque está muy cercana la experiencia golpista boliviana de noviembre de 2019. Más allá del resultado de la investigación sobre el envío de armamento al gobierno de facto de Añez, hubo un temprano y explícito apoyo de parte de la Cancillería argentina: “En el vacío de poder generado por la renuncia de Evo Morales y de su vicepresidente, ella es una referencia de autoridad frente a la situación crítica de vacío institucional que hay”.

Por lo tanto, el llamado de atención es a la deriva derechista y sus antecedentes nacionales e internacionales en materia de quiebres institucionales, avasallamiento de las libertades democráticas y  de los derechos humanos. Se comienza con los tuits de un Iglesias, se agita el fantasma de “Argenzuela”  y se puede terminar con una sedición como en Bolivia.

Cuando la derecha liberal argentina (autodenominada republicana y democrática) tilda de “comunista” al Gobierno nacional, no debemos sonreírnos. Porque no son tan ignorantes como para no diferenciar los colores políticos, pero sí lo suficientemente manipuladores de la opinión pública, claramente decididos a no tolerar la más mínima reforma que ponga en peligro la concentración de la riqueza de unos pocos y la miseria de la mayoría.

Solo el protagonismo popular, nutrido desde los movimientos sociales, las organizaciones sindicales, juveniles y femeninas, las corrientes ambientalistas y las agrupaciones combativas, podrá imponer otra agenda, exigiendo un camino correcto para seguir enfrentando la pandemia, romper la concentración económica, recuperar la soberanía nacional, resolver los dramas de la pobreza y la desigualdad.

No existe una especie de esencialidad neutral y apolítica. No da igual el resultado electoral; según quien gane estas elecciones, las cosas irán un poco peor o algo mejor. Pero aún con la derrota de los sectores más elitistas y reaccionarios, tampoco habrá mejoras duraderas si no se adopta un rumbo político claro y contundente para modificar la desigual estructura económico-social.


[i] Ver notas sobre salarios de profesionales de la salud y docentes en CIEC, ¿Cuánto cobran les trabajadores de la educación en Mendoza? Julio 2021, disponible en: www.ciecmza.org; y en A.M.Pro.S, Análisis del Decretazo: Maquillado con mentiras, el aumento se transforma en una pobre propina, 15/7/2021, disponible en https://www.ampros.org.ar/A5029_analisis-del-decretazo-maquillado-con-mentiras-el-aumento-se-transforma-en-una-pobre-propina-