Entrenar la voluntad

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

La voluntad es una facultad que se puede potenciar como cuando se fortalecen los músculos mediante la práctica del ejercicio físico. El entrenamiento de la voluntad permite descubrir la identidad propia y aumentar la autoestima. Además, puede ayudar a superar emociones negativas como la ansiedad, la depresión, el miedo, la ira, porque desplaza la atención hacia un hecho positivo.

La psicología humanista considera que la voluntad es esencial como función psicológica que da paso al libre albedrio. Un estudio comparó la opinión de un grupo de pacientes que habían sido tratados con éxito mediante diferentes métodos psicoterapéuticos, obteniendo como resultado que una de las razones de la efectividad del tratamiento fue que se dieron cuenta de que ellos eran responsables de sus estados mentales. Es decir, asumieron su responsabilidad y en lugar de sentirse víctimas de las circunstancias, aprendieron que un cambio de actitud podía mejorar significativamente su salud.

De hecho, un terapeuta sabe que cuando una persona empieza a actuar con voluntad, está avanzando hacia la solución del problema, y que cuando la omite, el espacio psicológico es ocupado por la angustia, la depresión, el resentimiento y la sensación de indefensión.

En consecuencia, se puede afirmar que la voluntad es una fuerza que impulsa el comportamiento, es activa, dirige la psique, toma la iniciativa y, a menudo, puede mostrar tanto audacia como perseverancia. Sin embargo, la voluntad no siempre induce a la acción, sino al autocontrol, a saber cuándo es necesario detenerse.

En la medida que una persona se conoce más a sí misma y desarrolla su voluntad, aprenderá a detectar la confusión como una señal, por lo que dejará de estar atrapada en la duda, en los pros y en los contras. Es decir, se hará consciente de que la indecisión merma su seguridad y le hace perder el tiempo.

Una voluntad refinada se apoya en la paciencia, en espera de que la confusión se torne en entendimiento. Ambas son de gran utilidad en el proceso de toma de decisiones.

De este modo, la persona será capaz de reafirmarse, reconocer sus necesidades, expresar su opinión de forma asertiva, hacer frente ante la hostilidad o caprichos de otros y saber decir “no”.

Desarrollar la voluntad permite trabajar el bien común, porque se realizan acciones positivas y se eleva el espíritu humano. Cuando se actúa así, el ser se sabe coherente y completo, lo que conduce a mantener un buen estado de salud.