La revolución del funk

Por Lenin Molina

 

Dentro del árbol genealógico de los ritmos afroamericanos, el funk constituye un punto de quiebre y el comienzo de una nueva era de creación musical a nivel mundial. La genial e incansable inquietud musical de James Brown lo llevó a experimentar con un nuevo patrón rítmico que rompía con el patrón tradicional que predominaba en ritmos como el rock and roll, el rhythm & blues y el soul. Este cambio rítmico (haciendo énfasis en el primer tiempo de cada compás) abrió camino a un género que revolucionaría la historia de la música.

Con la banda de James Brown, empieza a engendrarse el funk a finales de la década de los sesenta. Podemos decir que la biblia del funk fue escrita por James Brown y sus apóstoles: Maceo Parker, Fred Wesley, Bootsy Collins y Clyde Stubblefield, quienes definieron la manera única de tocar este ritmo. El cambio en el patrón rítmico vino acompañado por el inédito protagonismo del bajo y la batería, rompiendo con el esquema tradicional, donde el foco se centraba en la sección melódica (voces, guitarra, metales).

Con el éxito y la rápida difusión del nuevo sonido de la banda de James Brown, se empezaron a formar las primeras agrupaciones dedicadas netamente a tocar funk, añadiendo cada una su sazón a este ritmo que se cocinó a fuego alto durante los años setenta. La innovación y experimentación no pararon durante toda la década dorada del funk: Sly and the Family Stone llevó un paso más allá el sonido funky, introduciendo (entre otras genialidades) el uso del slapping en el bajo, marca indeleble de este ritmo en adelante. Otro pilar fundamental es sin duda alguna George Clinton y su trabuco Parliament-Funkadelic, quienes dieron un vuelco más extravagante, psicodélico y futurista al funk.

George-Clinton-Parliament-Funkadelic

El impacto del funk en la industria musical de la época fue un acto de reivindicación y reafirmación de la cultura afroamericana en los Estados Unidos. Sin embargo, la estética y los elementos del funk fueron tomando cada vez más espacios dentro de la sociedad norteamericana, estando constantemente presentes en películas, series televisivas y comerciales. Como todo fenómeno musical, rápidamente el funk se internacionalizó, teniendo gran eco en varios países de Europa, África y Latinoamérica principalmente.

Ohio Players, Kool & the Gang, Tower of Power, The Blackbyrds, The Meters, Cameo, The Fatback Band y Earth Wind & Fire fueron de las más destacadas bandas de funk que brillaron y marcaron pauta durante esta época dorada. Internacionalmente sobresalieron Tim Maia y Jorge Ben en Brasil, White Average Band en Escocia y, por supuesto, el gran Fela Kuti con su afrobeat en Nigeria. Tanta fue la fuerza del funk que su influencia en diversos países dio como fruto el nacimiento de nuevos ritmos cargados de groove a nivel global.

El final del reinado del funk viene con el auge de la música disco a finales de los setenta. A pesar de que muchos músicos de funk se adaptan a la fiebre del disco, esta va opacando y desplazando al sonido original durante los años ochenta. Músicos como Prince, Rick James y Chaka Khan mantuvieron viva la esencia funky durante el proceso de modernización del groove y popularización de la “disco music”. El pionero Afrika Bambaataa empezó a trazar el origen rítmico del rap a partir de lo que él llamó “electro funk”, sembrando así la semilla del hijo prodigo del funk: el hip hop. Entre finales de los ochenta y principios de los noventa, el funk rock empezó a tener gran presencia con grupos como Red Hot Chilli Peppers, Primus, Janes Addiction y Rage Against the Machine, manteniéndose viva la llama del funk durante los años más rock de la música a nivel mundial.

Hoy más que nunca podemos sentir el legado de la revolución del funk en la música que escuchamos. La gran mayoría de ritmos llamados «urbanos» tienen influencia directa del funk y no existirían sin la osadía rítmica de James Brown, que marcó un antes y un después en la historia de la música moderna.

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