“Retrato de una mujer en llamas”: fuerza y erotismo

Por Gloria Kreiman
 

La realizadora francesa Céline Sciamma ha hecho muchas buenas películas, como “Tomboy”, “Water lilies” o “Girlhood”. Pero “Retrato de una mujer en llamas” es una de los filmes de los últimos tiempos que más me gustó.

Se trata de un drama romántico que habla sobre el amor, el deseo, el arte y la libertad.

Creo que la palabra con la que más me inclino a definirla es “poderosa”, tiene mucha fuerza, vibra todo el tiempo: en los diálogos, en las imágenes, en su erotismo, en los colores, en el sonido.

Recurre a grandes obras literarias y musicales de un modo que resulta muy orgánico, no caprichoso; que da de hecho mucho de esa fuerza a la película.

Y es profunda y verdaderamente feminista. No solamente por la decisión de que casi no aparezcan hombres en escena, sino por cómo se construyen y se vinculan entre sí los personajes femeninos y sus conflictos.

Todo esto vuelve a “Retrato de una mujer en llamas” en una película valiosísima a nivel artístico, estético, técnico y político. Su título podría usarse para describir a la directora.

 

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