Maxi Guiñazú estrena canción y videoclip: “Aprendiz del Aire”

Por Mayrin Moreno Macías

De lejos se le nota la felicidad. Transpira euforia. Al amanecer de este sábado 7 de agosto, Maxi Guiñazú completará un ciclo. Lanzará el videoclip de su nueva canción: “Aprendiz del Aire”. No se trata del final de algo. Todo lo contrario. Luego de publicar el EP “Un ratito libre”, a principios de 2021, este nuevo material es el nacimiento de algo bueno, es transformación.

Él quedó muy contento con la canción, la producción y la mezcla que realizó en su casa tocando pianos, percusiones, programaciones y samples varios, además del trabajo de los realizadores Adriano Besso, Andrés Besso, de su viejo amigo Franco Perosa y la bendición consejera de Martín Campoy, quienes lo acompañaron en este primer trabajo audiovisual.

―¿Cómo fue el proceso de “Aprendiz del Aire”? ¿Tiene un significado especial?

―La canción surgió durante una caminata y si bien no es un ejercicio autorreferencial, por lo menos a mí me parece imposible que la obra no quede imprimada de uno mismo. Se me ocurre ahora que tal vez el título pone al aprendizaje como motor y tránsito, y que la idea del aire tenga que ver con la levedad y lo inasible; pienso en la libertad que da asumir que no descifraré El Laberinto y que soy olvido y nada (como dijera Borges).

―Dices que la canción está “impregnada y basada en los conceptos de mente de principiante y sin meta ni especulación”. ¿Cuáles son las creencias que se conjugan?

―Hubo un tiempo en que compuse las canciones a partir de juegos automáticos, en ese entonces lo hacía con una idea que hilvanaba lo surgente. La “no meta y la no especulación” tienen que ver con una manera de entender algunos aspectos del arte. La mente de principiante hace relación a un precepto zen que me transmitió mi padre cuando niño.

maxi1

Arte y música en medio del incendio

La producción musical le ha permitido a Maxi compartir con un montón de artistas, además de transitar sus procesos de creación y concreción de proyectos. Ahorita y en el último tiempo ha colaborado, en diferentes roles, con sus colegas Dorian Maronich, Melisa Escoriza, Juan Efraín, Kike Mortarotti, Pí Mendoza, Franco Zeballos, César Moyano, y también ha disfrutado de proyectos colectivos o compartidos, como “Les Wonderers” y Parés-Guiñazú.  “Esto último trae miles de historias y anécdotas superpersonales porque en el proceso del artista está puesta su intimidad y su mirada del mundo; hay mucho desvelo, mucho café, mucho hablar de qué se quiere decir con una canción, mucho preguntarse por qué hacemos arte y música en este mundo incendiado”, dice.

Un poco de vos

Maxi comenzó a escribir canciones a los 27 años más o menos. Le costó mucho animarse. Sin embargo, con el tiempo la composición también se convirtió en parte de su trabajo. Los primeros recuerdos significativos que tiene de la música, siendo un niño, son un cassette de Juan Luis Guerra que escuchaban su mamá y su papá en el estéreo del auto y también unas clases de música de la maestra de Lengua, la señorita Nena. Ahora, de grande, sus gustos echaron un estirón, pero hoy por hoy escucha mucho Bon Iver. Acerca de su trabajo, no sabe cómo definirlo. “Creo que por etapas he sido muy disperso a la vez que inquieto, con todos sus pros y sus contras; en este tiempo estoy abocado a la producción musical y a dedicarle más tiempo a un perfil de cantor y hacedor de canciones que tenía un poco olvidado”.

Dale a la campanita…