Sinead O’Connor no estaba loca, tenía razón

Por Mónica Díaz Serrano

 

Cabeza rapada, mirada firme y desafiante, gran voz, auténtica, honesta, rebelde y valiente. Sinead O’Connor saltó a la fama en los años noventa con la canción “Nothing compares 2 U”, de Prince.

El 3 de febrero de 1991 rechazó las nominaciones y el premio Grammy. Dijo: “No acepto premios que se me hayan concedido por mi éxito material. Los Grammy se dan al disco que más ha vendido, pero no al mejor artísticamente hablando. No me interesan. No quiero tomar parte en nada que anime a la gente a creer que el éxito material es importante, especialmente si eso representa que te has de sacrificar personalmente para obtenerlo”.

Los medios de comunicación dijeron que estaba loca por no comportarse “como debía”.

El 3 de octubre de 1992 se presentó en Saturday Night Live (SNL), cantó una versión a capella de “War” de Bob Marley, cambió las referencias al racismo por abuso infantil, rompió una fotografía del papa Juan Pablo II y dijo que había que PELEAR CONTRA EL VERDADERO ENEMIGO.

Después de eso, la prensa la ridiculizó y su carrera se vino abajo.

Para la sociedad fue imperdonable que ella se atreviera a romper una foto de Juan Pablo II, el hombre que, a pesar de tener evidencias sobre la pederastia de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, desde 1943, decidió protegerlo, hacerlo su amigo y ponerlo como ejemplo a seguir.

Durante su monólogo en SNL, Joe Pesci amenazó con golpearla, la gente se rio y le aplaudió; en el mismo show, Madonna rompió la foto del pederasta Joey Buttafucco como burla hacia ella; Frank Sinatra dijo que era “una tipa estúpida”; The Washington Times la nombró: “el rostro del odio puro”; fue abucheada en el Madison Square Garden y la Coalición Nacional de Organizaciones Étnicas contrató una aplanadora para aplastar su álbumes.

La gente cree que lo perdió todo… ella dice que romper la foto la regresó al camino correcto.