Pandemia: muertes y pobreza verdaderas, lágrimas hipócritas y “fake news”

Por Carmelo Cortese
Sociólogo

Ciertos hechos reales parecen ser contundentes e incontrovertibles. Los más de 100.000 fallecidos por Covid-19 en Argentina emergen como un dato duro difícil de negar. Sin embargo, pueden ser motivo de dolor profundo para millones de argentinos y argentinas o siniestra satisfacción para un grupo político que erige las muertes en símbolo de fracaso del adversario y excusa perfecta para culpabilizarlo. El número, supuestamente neutral, se convierte en una base segura para seguir envenenando a la mayoría de la población con reinterpretaciones, reelaboraciones maliciosas y explicaciones amañadas.

Considero a esta especie particular de fake news tanto o más peligrosas que las torpes versiones difundidas por Whatsapp, estilo “con la vacuna te introducen un chip”. Deberíamos reflexionar no solo en las novedosas redes sociales, en los dispositivos y soportes tecnológicos por donde circulan toda clase de “falsas noticias”, mala información o desinformación; sino principalmente en sus productores, los sujetos sociales, y en el conjunto de relaciones económicas, políticas, ideológicas entabladas entre ellos, a partir de sus ubicaciones desiguales y contradictorias en la estructura social.

No me refiero a mala información por errada o incompleta, sino por deliberada. Tampoco a la lícita y necesaria diversidad de miradas y enfoques sobre lo socio-político y los proyectos de desarrollo económico-social, sino a las antagónicas necesidades e intereses de grupos que pugnan entre sí, unos por incrementar sus abultadas fortunas, otros por obtener su plato diario de alimento. Estábamos en esto cuando la pandemia llegó al mundo y a nuestro país, agregando una cuota extra de muerte a la ya dramática situación de millones de habitantes.

Mi reflexión quiere apuntar al origen de estos usos abusivos y maliciosos de hechos reales e informaciones relativamente verdaderas que son transformadas en un conjunto de conclusiones absolutamente falsas e interesadas, para favorecer a pequeños grupos de intereses y de poder, en perjuicio de grandes mayorías vulneradas y empobrecidas, explotadas y oprimidas.

Es muy común caer en el “fetichismo tecnológico”, una suerte de idolatría de cosas a las cuales se otorgan virtudes extraordinarias: internet, las plataformas digitales, las redes… Detrás de las “cosas” (mercancías, medios o redes) están los sujetos sociales, su práctica y sus relaciones. Y en una sociedad desigual e injusta, los “de arriba” no pueden mantener su dominación económica y política sin lograr cierto consenso espontáneo o forzado de los “de abajo”. Es decir, que la ideología, el mundo simbólico, las ideas y creencias en ciertos valores o principios resultan cruciales.

Las modernas redes aceleran exponencialmente procesos de comunicación ya existentes en otros medios (radio, TV), modernizan tecnológicamente y potencian viejos principios como el tristemente célebre “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”.

Pertenezca (o no) a Goebbels, la frase expresa lo esencial de la “fábrica de mentiras”, de la cadena de engaños. El Ministro de Propaganda del nazismo alemán (siglo XX) alentaba a centrar la propaganda en las emociones e instintos de los receptores.  Expresaba: 

Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento (…) Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar (…) Una mentira repetida mil veces termina creyéndose como verdad.

Estas estrategias no pierden actualidad ni funcionalidad. Tal como señalan los expertos en comunicación, las “fake news” basan su éxito en apelar a emociones extremas, que impulsan a repetirlas sin reflexión. Toman algunas evidencias para dar sensación de objetividad, enuncian algunas premisas parcialmente correctas y construyen conclusiones falsas. Podría decirse que se trata de algunas viejas recetas en envases muy marketineros.

La pandemia, la inmediatez del peligro sanitario, el agravamiento de la crisis económico-social, la cercanía de la muerte, no detuvieron esta maquinaria. Algunos actores sociales juegan desaprensivamente para que otros repliquen falsedades admitidas a pie juntillas. Pero la pregunta es: ¿quiénes empujan y se benefician con esto? ¿Podría, por ejemplo, Viviana Canosa, “periodista” de América 24, exhortar impunemente a tomar dióxido de cloro si  algunos poderosos (Trump, Bolsonaro) no hubiesen defendido la tesis del Covid como “una gripezinha”?

Tomemos el ejemplo de la mediática Elisa Carrió,  dirigente  de Juntos por el Cambio, quien reaccionó al convenio de compra de la vacuna Sputnik V calificándola de “estafa nacional” y presentando una denuncia judicial contra las autoridades nacionales por la “posible comisión de los delitos de atentado contra la salud pública” [1].  Los jueces toman esas denuncias y luego las desestiman, pero mientras tanto juegan el mismo rol que las manifestaciones “anticuarentena”.

Estas denuncias y conductas no responden a una supuesta irracionalidad, sino a una racionalidad dirigida a fines implícitos y ocultos. Para combatir las falsas noticias se requiere un gran esfuerzo para deconstruir las argumentaciones engañosas y desocultar motivos, chequear fuentes, confirmar estadísticas y encadenar lógicamente los razonamientos.

Analizaré el caso del expresidente Mauricio Macri, por su representación de un sector económico y político muy poderoso, su influencia aún muy fuerte en amplios sectores medios de la población y su peso particular en nuestra provincia.

trump bolsonaro

Macri: una conjunción de negacionismo, hipocresía y cinismo

El mes pasado, el expresidente Macri visitó Mendoza y sus declaraciones causaron un gran impacto provincial y nacional. Vale la pena recordar sus expresiones [2], que de un plumazo instalaron una supuesta verdad, dando origen a múltiples versiones que circulan en medios y redes:

“No soy de los que he creído, realmente, que esta gripe, un poco más grave, es algo (por lo) que uno tiene que estar sin dormir por esta situación, pero dije, en este caso, ‘liberemos una vacuna’”, respondió Macri al ser consultado por una afirmación que había realizado en febrero pasado, cuando dijo que no se vacunaría contra la Covid-19 hasta que el último argentino lo hiciera, para luego vacunarse en Miami.

Al ser consultado sobre cuál habría sido su proceder si la pandemia hubiera ocurrido durante su gestión, el expresidente aseguró: “Hubiese comprado todas las vacunas que había disponibles porque si un día de país cerrado cuesta miles de millones de pesos o más de cien millones de dólares, ¿cómo no vas a comprar todas las vacunas? Sin prejuicios ideológicos, con absoluta transparencia y garantizando el mismo nivel de vacunación de los chilenos”.

De este modo, niega la gravedad de la pandemia mundial, a la cual califica de “gripe un poco más grave”, y fundamenta el discurso opositor a políticas sanitarias especiales y restrictivas. Con este ardid discursivo carga culpas en la gestión gubernamental, ya que no pueden explicarse tantas carencias económicas y muertes por “solo por una gripe”. Sin ruborizarse, y casi sin transición, cuando se descubre una puntita de la verdad, pasa a pedir vagas disculpas [3]:

“Pido perdón por el error que cometí ayer al hablar de la pandemia y envío mis disculpas a las personas que fueron afectadas por este virus y a sus familiares. De ninguna manera minimizo el impacto mundial del Covid y el sufrimiento que ha causado”.

Son disculpas poco creíbles, semejantes a las que hiciera por las promesas incumplidas, en sus cuatro años de mandato, sobre  la inflación, la recesión, la pobreza y el endeudamiento. Además, no asume las  falencias de su gestión, sin pandemia mediante, y afirma muy suelto de cuerpo:

“Estoy convencido de que lo hubiésemos administrado mucho mejor. Estamos enfrentando el fracaso del populismo sin recursos para regalar. Estamos viendo mentira, ineptitud e inmoralidad”.

No apoya sus afirmaciones en ninguna experiencia anterior de gestión económica o sanitaria, en ninguna propuesta de política pública, en ningún dato objetivo de las estadísticas nacionales. Sin embargo, la versión se instala y se echa a rodar. 

Exhibe una gran dosis de hipocresía, al fingir o aparentar lo que no siente. Porque expresó que “la gripe” no le quitaba el sueño cuando ya se registraban casi 90.000 fallecidos. Y posteriormente utiliza la fatídica cifra de los 100.000 para otro objetivo explicitado al presentar su libro en Mendoza: “Vamos a volver a gobernar en 2023, pero tenemos que ganar esta elección” (Legislativas 2021).

Esa misma hipocresía le permite instrumentar a su favor aquella poco feliz declaración del presidente Alberto Fernández, casi al inicio de la pandemia en Argentina: “Prefiero tener el 10% más de pobres y no 100.000 muertos en la Argentina” (Perfil, 12/4/2020). Dijo Macri:

“Ahora al final tenemos las dos cosas: 10% más de pobres y 100.000 muertos. (…) Con más humidad para escuchar cuando todos pedíamos trabajar y que los chicos estén en el colegio; y menos ideología para comprar vacunas más rápido, porque a la hora de hacerlo, por ideología no se compraron por ejemplo las de Estados Unidos que estaban disponibles y podríamos haber evitado miles de muertes”. [4]

Como dije más arriba, la concatenación de elementos reales para llegar a conclusiones falsas obliga a un esfuerzo para desarmar la construcción de una fake new  que suena verosímil en un contexto  real donde se aúnan  pobreza y muerte. Analicemos ambos elementos, la pobreza y las vacunas.

Pobreza estructural y estancamiento económico pre-pandemia

Cuadro: Pobreza e indigencia. Total 31 aglomerados urbanos. Porcentaje de población.

Indicador

2º semestre 2016

2º semestre 2018

2º semestre 2019

2º semestre 2020

Pobreza

30,3

32,0

35,5

42,0

Indigencia

6,1

6,7

8,0

10,5

Fuente: INDEC. Encuesta Permanente de Hogares

Los datos oficiales del INDEC muestran que sin pandemia sanitaria, y con una política económica dirigida por los “dueños de la Argentina”, la pobreza creció del 30,3% al 35,5%. Eso significa haber fabricado más de 2 millones de nuevos pobres en 3 años. La indigencia también aumentó 2 puntos, unos 900.000 habitantes. Es decir, que al final de la era Macri, conducida por quienes hoy se proclaman defensores del trabajo, la libertad y la educación, nuestro país exhibía una triste realidad de unas 16 millones de personas pobres, de las cuales más de 3 millones y medio directamente no cubrían sus necesidades alimentarias.

Efectivamente hoy la situación es más dramática, pero es inmoral negar que en todo el mundo la pandemia agravó las condiciones económicas y sociales. La mayor o menor gravedad en cada país se explican no solo por las políticas adoptadas, sino también por los desiguales puntos de partida y la ubicación central o dependiente en el tablero mundial. Macri pretende una mejor situación económica actual cuando la situación objetiva a fines de 2019 era de recesión económica (se producía menos que en 2011); la deuda pública había crecido 83.000 millones de dólares en 4 años; y debían pagarse vencimientos por 78.000 millones de dólares en 2020: un virtual default en las cuentas públicas [5].

Frente a la pobreza, el expresidente propone el “funcionamiento normal” de la economía y la  “no intervención” estatal. Pero fueron las medidas adoptadas para auxiliar la situación de los sectores vulnerados (IFE, ATP, etc.) las que explican que la situación económica de 2020 no haya sido peor aún.

Las actividades restringidas (como el turismo internacional) han golpeado la marcha general de la economía, pero el problema central -aún en condiciones normales- se encuentra en la estructura altamente concentrada y extranjerizada de la economía. Los grupos oligopólicos, que controlan prácticamente todas las ramas de actividad, se niegan a cualquier gesto solidario y boicotean cualquier iniciativa tendiente a ampliar la oferta de bienes y frenar la inflación. Macri representa justamente los intereses y conductas de ese sector.

Es ilógico pensar que con más aperturas habría menos contagios y, por ende, menos muertos. También carece de sustento la afirmación de “cuarentena eterna”, cuando las restricciones realmente duras fueron las del aislamiento (ASPO) vigente entre el 20 de marzo y el 26 de abril, reemplazado luego por el Distanciamiento (DISPO). A la segmentación territorial debe sumarse la conducta de mayor o menor obediencia a las normativas nacionales por parte de los gobernadores provinciales. 

vacunas

Vacunas: un bidón de agua en medio del desierto

¿El Gobierno nacional no quiso comprar vacunas? ¿Qué ganaría con ello? ¿”Ineptitud e inmoralidad” como afirmó Macri? El primer dato objetivo es que, independientemente de los errores cometidos por el Ministerio de Salud argentino, el tema vacunas tiene una dimensión mundial de carácter geopolítico y económico. Y para corroborarlo hay que recurrir a fuentes fidedignas o relativamente imparciales.

La Organización Mundial de la Salud (que no es precisamente una organización populista o de izquierda) ha insistido en que “la brecha mundial en el suministro de la vacuna contra el COVID-19 es enormemente desigual”. Mike Ryan, director de emergencias de la OMS, expresó:

Tenemos que decidir cuál es nuestra prioridad. ¿Qué parte de ‘esto es una crisis global’ no estamos entendiendo? Esto sigue siendo una crisis mundial. Ahora mismo, estamos condenando a cientos de millones de personas a no tener protección. Miraremos hacia atrás con rabia, y miraremos hacia atrás con vergüenza (…) Son personas que quieren tener su pastel y comérselo, y luego quieren hacer más pastel y comérselo también [6].

A mediados de julio solo un 19% de la población mundial estaba completamente vacunada, pero mientras 16 países tenían más del 49%, otros 20 no habían recibido segundas dosis [7].

Entonces, más allá del tipo de negociación o preferencias del Gobierno argentino, las grandes potencias y las corporaciones farmacéuticas ligadas a esos países, en una conjunción de geopolítica mundial y fabulosos negocios, distribuyen, ofrecen y venden según lo que ellos decidan. No existen vacunas disponibles en el mundo como caramelos en un supermercado. No existe compra-venta simple y llana de vacunas, sino contratos para provisión, atados  a una serie de condiciones que imponen los laboratorios y no los compradores. Cantidades, plazos y precios pueden variar enormemente y pueden incumplirse prácticamente sin consecuencias.

Entonces: ¿Es verdad que las vacunas estaban disponibles? ¿No se compraron porque el Gobierno nacional pidió sobornos a Pfizer? Poco importa la verificación de estos dichos. Se repite y repite porque algo quedará en quien esté dispuesto a culpar a un sector que detesta de antemano. Sin embargo, la verdad es relativamente simple y está tan a la vista que pasa desapercibida. O peor aún, la verdad es una perversión ya naturalizada en un sistema tremendamente injusto y opresor. 

Basta repasar lo ocurrido en la reunión informativa que tuvo lugar en junio, en el Congreso de la Nación, con los laboratorios proveedores de vacunas para la Covid-19. El gerente general de Pfizer aclaró que Argentina pidió 13 millones de dosis y que “durante toda la negociación en ningún momento hubo pagos indebidos o exigencias de intermediarios”.  A la vez hizo allí afirmaciones sorprendentes tales como: “Hoy el marco legal no es compatible con algunos de los aspectos contractuales que está proponiendo Pfizer” [8]. Traducido al lenguaje simple: los países deben adecuar su soberanía jurídica a los requerimientos de la empresa extranjera.

¿Cuál es el marco legal vigente? La ley 27573, aprobada en noviembre 2020 para la compra de vacunas contra la Covid-19. La misma otorga a los laboratorios cláusulas de prórroga de jurisdicción a tribunales extranjeros; renuncia a la defensa de inmunidad soberana; garantías de indemnidad patrimonial;  cláusulas de confidencialidad. Esas concesiones a los laboratorios tenían una excepción: los reclamos originados “en maniobras fraudulentas, conductas maliciosas o negligencia”, pese a lo cual el conjunto de la normativa es perjudicial para el Estado nacional y exime a los laboratorios con la excusa de las aprobaciones de urgencia para las vacunas, pero insuficiente para Pfizer que pidió eliminar el término “negligencia” en la ley. Los diputados de Juntos por el Cambio presentaron un proyecto de modificación para cumplir con tal demanda.

Frente a tanta desinformación circulante, deben constatarse algunos hechos básicos: Argentina es un país virtualmente quebrado, con 42% de población en condiciones de pobreza. Pfizer en cambio pertenece a la “big pharma” a nivel mundial.  En el primer trimestre de 2021 tuvo beneficios netos por 4.877 millones de dólares, 45% más que igual periodo de 2020. Y espera ingresar 26.000 millones durante todo el año, ya que tiene contratos firmados por unas 1.600 millones de dosis de la vacuna [9].

Pasando en limpio: la compra venta de vacunas en medio de la pandemia es una negociación de escasos oferentes y muchísimos demandantes. ¿Quién tiene la sartén por el mango cuando hay una demanda potencial de 14.000 millones de dosis y una producción muy inferior? No hay vacunas disponibles para todos y todas. Y la producción existente está controlada por unas pocas potencias mundiales y altamente monopolizada en una decena de laboratorios.

Retomando entonces el hilo original: cuando Macri se vale de los 100.000 muertos y la escasez de vacunas para denostar al Gobierno, o peca de una ignorancia inadmisible en alguien que ocupó la Presidencia, o demuestra un gran cinismo. La misma impudicia que exhibe al justificar su vacunación individual en Miami “para liberar una dosis”.

Las fake news pueden circular impunemente por las redes porque agentes políticos y económicos las disparan sin pruebas ni validaciones objetivas. Partiendo de algunos datos ciertos (pocas vacunas en relación a otros países; un número alto de muertes; una pobreza extendida) se construye un discurso “libertario” y “productivista”, ajeno a las causas profundas y reales de esos  acontecimientos. Es un “relato” profundamente hipócrita, al fingir virtudes que no posee, y cínico al defender descaradamente hechos reprobables.

Así se elabora el “sentido común”, es decir, el sentido que las clases dominantes otorgan a los hechos y a la realidad social, luego tomados acríticamente por grandes sectores populares diariamente intoxicados por los medios de comunicación mayoritarios, generosamente incentivados por pautas publicitarias. Finalmente, las redes sociales se convierten en un instrumento ideal para multiplicar al infinito estos mensajes sin ninguna reflexión crítica.

Entiendo que debemos indignarnos ante la pobreza y la muerte. Pero no para sacar mezquinos réditos electorales, y menos para quienes no tienen estrategias superadoras ni en lo sanitario ni para el desarrollo económico-social. Nunca más deberíamos aceptar frases altisonantes como:

De la mano de la pandemia, han tenido una excusa maravillosa para atropellarnos diariamente someternos a cuarentenas y restricciones, mientras ellos circulan libremente, entran y salen del país y no permanecen aislados un solo día.

No, por lo menos, cuando es dicha sin pudor por quien durante la pandemia viajó libremente a Paraguay, Francia, Suiza, Miami y de nuevo a Francia para tomar vacaciones en medio del peor momento para la población argentina. No mientras venga de quienes defienden la libertad individual de unos pocos poderosos para seguir amasando fortunas y disfrutar de sus riquezas en medio de millones de hambrientos y más de 100.000 muertes.


[1] Presentación judicial del 23 de diciembre de 2020, ante el Juzgado Federal N° 12, subrogado por el juez Sebastián Casanello. En https://chequeado.com/el-explicador/si-bien-no-lo-dijo-publicamente-la-denuncia-de-carrio-por-la-sputnik-v-contra-el-gobierno-habla-de-envenenamiento/

[2] Pueden consultarse sus dichos y repercusiones en varios medios. Disponible en https://www.lanacion.com.ar/politica/mauricio-macri-dijo-que-el-coronavirus-es-un-poco-mas-grave-que-una-gripe-nid18062021/

[3] https://www.losandes.com.ar/politica/mauricio-macri-se-disculpo-por-decir-que-el-coronavirus-es-una-gripe-un-poco-mas-grave/

[4] Disponible en https://www.lanacion.com.ar/politica/mauricio-macri-contra-alberto-fernandez-por-la-gestion-de-la-pandemia-al-final-tenemos-las-dos-cosas-nid15072021/

[5] Datos oficiales de la Secretaria de Finanzas del Ministerio de Economía, disponibles en https://www.argentina.gob.ar/economia/finanzas/

[6] Ver Noticias ONU: https://news.un.org/es/story/2021/07/1494282

[7] Ver https://datosmacro.expansion.com/otros/coronavirus-vacuna

[8] Ver https://www.swissinfo.ch/spa/coronavirus-argentina_pfizer-dice-que-no-cerrar%C3%A1-acuerdo-con-argentina-hasta-que-no-var%C3%ADe-ley-local/46688918

[9] Ver https://www.libremercado.com/2021-05-04/pfizer-dispara-sus-beneficios-un-45-gracias-a-su-vacuna-contra-la-covid-19-6752299/