La patria de las villas o viceversa

Por Marcos Martínez
Ilustración: Martín Rusca

–Parece que se enteraron de que la villa existía cuando cerraron la ruta para arreglarla y desviaron a los autos por la calle pública número uno, es como si hubiera salido a la luz, como se dice. Nosotros le decimos la avenida a la calle esa, pero en realidad de avenida no tiene nada, ni semáforos, ni rayas, baches nomás y algún que otro badén y un laguito, justo al medio de la villa, o sea, un gran pozo de agua que sale de un caño cortado que no arreglarán nunca, porque a la villa no se meten los del Agua y menos para andar arreglando.

Las caras de los que pasaban con el auto son raras, a algunos se los ve desorientados, como si no tuvieran que estar viendo lo que están viendo, a otros con odio, y hay unas caras más raras todavía que no sé qué sentimiento tienen. No siempre se puede juntar una cara con un sentimiento: hay caras que no tienen sentimientos y sentimientos que no tienen cara.

Están los que pasan rápido, arrasando, ni miedo de atropellarnos a un niño o a un perro. Total, como tenemos tantos… ¿Qué pueden valer?, ¿a quién le puede importar si hay uno o dos más o menos? Un niño o un perro menos no harían diferencia, ahora, diez o quince… bueno, ahí es otra cosa, es otro cantar… como decía mi abuela, mi abuela fue una de las primeras pobladoras del barrio, pobladoras les decían en esa época, en la época de mi abuela, una época de hace tiempo, no una época de ahora; antes, en su época, las cosas tenían otro… se decían de otra manera, se sentían de otra manera, ellos creían que eran pobladores de un lugar deshabitado, se sentían casi como el Colón ese, el de las calaveras, ese que se vino de España a descubrir América, aunque también dicen que mató muchos indios y que otra gente había llegado antes, pero bueno, uno nunca sabe a quién creerle; como mi abuela que creía que estaba haciendo patria, es más… eso le habían dicho, que estaba haciendo patria, agrandando la patria, porque ella compró acá, vendieron la finquita y se vinieron para acá, en un momento nos quisieron correr, todo porque no teníamos ni un papel, porque mi abuela era confiada y había comprado de palabra nomás… imagínese.

Yo no sé si levantar un barrio así es agrandar la patria… ahora debemos tener una patria el doble de grande de lo que era en la época de mi abuela, eso le habían dicho los milicos, que estaba haciendo grande la patria. Mire qué lindo paisaje tenemos, el sol escondiéndose, los chicos volviendo de la escuela. ¿Sabe como le decían al barrio? El palomar, porque a esta hora, cuando los chicos vuelven de la escuela, parecen un montón de palomitas blancas, mire. Yo le estaba hablando de otra cosa… ¿qué era? Ah, cierto, de los milicos, pero no los milicos últimos, otros milicos que dicen que no eran tan milicos, pero para mí un cana es un cana, o sea… no se puede ser milico a medias, es como cuando se llevan a los pibes y les preguntan dónde viven, lo primero que les preguntan y ellos les dicen que viven acá y los milicos se los llevan, ellos podrían decir vivo a medias en la villa, capaz que si dijeran eso se los llevan presos a medias, pero claro, eso no se puede; pero yo estaba hablando de otros milicos, de los milicos de la patria agrandada, como le decían a mi abuela, le decían que ella estaba haciendo patria, cómo mienten los milicos, viven mintiendo y encima le hacen mentir a la gente; como al Rulo cuando le hicieron decir que había robado el auto a ese tipo y él no había sido pero a los golpes lo habían convencido de que sí, de que había sido. Lo más impresionante eran las marcas de cigarrillos, parecía viruela. Cuando iba a la escuela me contaban que la viruela mató a un montón de gente hace tiempo, a la escuela no fui mucho y la verdad que no me acuerdo bien si aprendí algo, yo creo que las cosas importantes se aprenden en otro lado, en la calle, en el barrio, en cualquier lado menos en la escuela, aunque lo de la viruela sí lo aprendí en la escuela, qué sé yo… pero yo le estaba hablando de otra cosa, de los autos que pasan por la villa, decían que la gente de los autos a veces pasa rápido, pero también están los que pasan lento y se comen con los ojos la villa, sí, se la comen con los ojos, nos ven por las ventanas como si fuéramos bichos raros, como si pasaran por un zoológico y no por un lugar donde vive gente, porque una será lo que será pero una es gente.

Nos miran como si a nosotros nos gustara vivir en la villa, y la verdad es que un poco nos gusta, aprendemos muchas cosas y vivimos juntos, estamos juntos por lo menos, juntos en la desgracia, por lo menos eso nos queda. Estamos juntos haciendo patria como querían los milicos, pero, en realidad si querían que alguien hiciera patria, que la hicieran ellos mismos, que vayan a hacer patria a una villa, si es que ese asunto de la patria les interesa tanto. 

A mí no es que la patria no me interese, sí me interesa, pero bien no sé qué es, en la escuela nos decían que era la tierra de uno… entonces en mi casa hay mucha patria, hay patria por todos lados, el piso nomás es de patria, hay patria en los muebles. El Roberto es el que más patria tiene en toda la villa, si ni siquiera se acuerda de la última vez que se bañó, es un mugriento o un patriótico, mejor dicho. Los milicos se lo llevan siempre, por patriótico nomás se lo llevan y porque vive en la villa.

Después están los miedosos, esos son los peores, un grupo bastante grande, tienen miedo de que les robemos, imagínese qué les vamos a andar robando con el auto andando… no es que no haigan ladrones acá, si hay en todos lados, vio lo que dicen de la hierba mala… 

Hay gente adentro de la villa que pensó que con esto del desvío se iba a hacer la América, como el Colón ese, que se iba a llenar de guita, entonces la avenida, esa que no es avenida en realidad, se llenó de carteles: SE VENDEN TORTAS FRITAS, SE VENDE CHANCHOS, SE VENDEN FLORES, de todo se vende, pero el problema es que la gente no para a comprar, tiene desconfianza de lo que se vende… bah, desconfianza del barrio…  Yo creo que ni los miran a los carteles, pasan rápido con sus autos levantando patria y dejando patria nomás por la villa.

6_la patria de las villas