Ondas cerebrales y sanación

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en Terapias Naturales

El cerebro es el órgano principal del sistema nervioso central. Sus funciones son tan admirables como misteriosas. En el cerebro se producen el pensamiento, las creencias, los recuerdos, el comportamiento, los estados de ánimo y de alerta. Es la sede de la inteligencia y el centro del control del organismo, coordina las facultades del movimiento, el tacto, el olfato, el oído y la vista. Permite la formación del lenguaje, entender y realizar operaciones numéricas, componer y apreciar la música, visualizar y entender las formas geométricas y comunicarnos con los demás. Incluso está dotado de la capacidad para planificar con anticipación y crear fantasías.

Las funciones cerebrales se basan en la actividad eléctrica que generan las neuronas. Esta actividad es constante y variará de acuerdo a las circunstancias, los momentos del día y los estados de ánimo del individuo.

El electro-encefalógrafo permite registrar y representar a través de ondas la actividad eléctrica cerebral. De hecho, se han identificado cuatro tipos de ondas, con un rango de frecuencia, medidas en ciclo por segundos (c/s) por el electro-encefalógrafo.  Estas ondas son las siguientes:

La onda Beta, con promedio de 20 ciclos por segundo, se corresponde con el estado de alerta. La actividad Beta se caracteriza por ser rápida. Se manifiesta cuando estamos en alerta, concentrados y atentos; fisiológicamente se registra al abrir los ojos y son los sentidos los que se encargan de mantener activa la mente durante el día. La onda Beta está relacionada con la actividad consciente característica del pensamiento lógico, cálculo aritmético, lenguaje verbal, situaciones de estrés o amenazas, como exámenes o competencias.

La onda Alfa se caracteriza por ser más baja que la Beta, con un promedio de 10 ciclos por segundo. Se le conoce como la frecuencia de la relajación y la sanación. Fisiológicamente, aparece espontáneamente al conciliar el sueño y al despertarnos. La onda Alfa se puede evocar a voluntad, con la ayuda de un ambiente tranquilo, utilizando música de compases lentos como la barroca, ejercicios de respiración rítmica y abdominal o ejercicios de imaginación guiada. Permite acelerar el aprendizaje y buscar la sanación corporal y mental.

La onda Theta posee una onda más baja que la Alfa, su rango es de 4 a 7 ciclos por segundo.  Se le conoce como la frecuencia de la meditación, porque permite liberar una gran cantidad de moléculas de endorfinas, las cuales ayudan a armonizar la mente con el cuerpo, para lograr la sanación. Asimismo, es una actividad de alta creatividad, de sugestión e inspiración. Los creativos y los místicos son capaces de alcanzar a voluntad esta onda. Fenómenos paranormales como la levitación, expansión de las percepciones sensoriales, pudieran ser explicados por esta onda, de acuerdo con lo expresado por diferentes científicos de la nueva rama de la medicina: la neuro-teología.

La onda Delta se caracteriza por ser la onda más lenta, su rango de frecuencia oscila entre 0,5 a 3 ciclos por segundo. Se observa durante los estados profundos del sueño y se le reconoce como el sueño reparador, porque en este estado se liberan mediadores químicos y hormonas como la del crecimiento. Esta última tiene una función  muy importante en reparar los tejidos, cicatrizar heridas y reponer el desgaste del cuerpo por el estrés del día.  En personas enfermas, esta onda acelera los procesos de sanación.

En general, el ritmo de estas ondas cambia durante el día y la noche.  Al amanecer, cuando estamos cerca del despertar, predomina la actividad Alfa, durante la cual cada neurona dispara un promedio de 10 ciclos por segundo.  Durante el día, se utiliza la actividad Beta o estado de alerta; en esta onda las neuronas están más activas y su frecuencia es de 20 ciclos por segundo.

Luego se  vuelve a bajar la frecuencia en la noche cuando el cuerpo cansado pide dormir y el cerebro necesita descansar. En este momento, la frecuencia baja hasta llegar a la onda que corresponde al sueño profundo.

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