“El gato en la bolsa”: existencialismo y Coltrane

Por Gloria Kreiman

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Casi de casualidad llegué a una película canadiense de 1964: “El gato en la bolsa”, de Gilles Groulx.

El filme es buenísimo -ya voy a hablar de esto-, pero lo que quiero destacar primero es su banda de sonido, que está compuesta íntegramente y especialmente para la película por John Coltrane, uno de los músicos más relevantes y vanguardistas de la historia del jazz.

La grabación de esta banda sonora había estado oculta u olvidada, pero salió a la luz a mediados de 2019, cuando se editó y se lanzó un disco con las siete versiones inéditas y el tema nuevo que grabó Coltrane para la película, “Blue World”, que da nombre al disco. Todos sonidos hermosos, como puede esperarse.

La película, como adelantaba, es excelente. Tiene claramente una gran influencia de Godard, el importante director franco-suizo. Cuenta los últimos días de relación de una pareja, un chico y una chica de 20 años en Quebec, en la Canadá francesa. Pero la historia de desamor es más bien una excusa para hablar de cuestiones políticas y filosóficas: como las ideas absolutas contrapuestas a la práctica, el pesimismo y el escepticismo versus la necesidad de pasarla bien de vez en cuando; conflictos bastante actuales y nuestros, también. Y eso es lo que más me llamó la atención de la película: a miles de kilómetros y más de 50 años después, las discusiones siguen pasando más o menos por el mismo lugar.

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