Néstor «Tato» Moreno: falta de apoyo a los puesteros «es un cuasigenocidio»

Por Reinaldo González
Foto portada: Mayrin Moreno Macías

ESCENA 1, PLANO 1
EXT. DÍA: Plano general. Cámara fija. Campo de Malargüe. Un rebaño de 500 chivos entra y sale del cuadro.

Así comienza “Arreo”, documental de Néstor “Tato” Moreno que, al momento de publicarse esta entrevista, suma 2.701.194 vistas solo en Youtube, plataforma en la que fue publicado en julio de 2020. Es una de las dos escenas que fueron pensadas por el director. “Me fascina el movimiento interno del cuadro, construir narrativa a partir del cuadro fijo”. La intención, según comenta, es introducir al público al ritmo del campo…

Pero aclara con vehemencia, como para despejar cualquier duda, que no se trata de un documental observacional: “No me gusta, poner una cámara y decir que la realidad es esa, es mentira, el encuadre es una decisión narrativa”. Y espeta: “El documental observacional es un signo de cobardes, es no comprometerse ideológicamente…”.

La encendida conversa transcurre durante una mañana de sol en un predio de la Villa 25 de Mayo. Perros “de raza” y niños “rubiecitos” juegan en el pasto verde perfectamente cortado por los obreros del lugar. En la única mesa con sombra de la colorida escena, un cineasta sanrafaelino con vasta experiencia en un canal deportivo internacional que empieza por E y termina en N ―acompañado de Claudia Gaynor, su eficiente productora y pareja― habla de los intereses políticos y mineros que están detrás de la falta de apoyo a los puesteros, “para que no se queden, para que se vayan bien lejos… Es un cuasigenocidio en términos culturales, porque estás sacando una cultura riquísima, estás echando a la gente de ese lugar”.

primera escena

Belleza y universalidad

En medio de una creciente cantidad de contenidos en una creciente cantidad de redes, 2,7 millones de vistas asombran por múltiples razones: es un documental, es independiente, es largo, es lento… En abril de este año ya había alcanzado los 2 millones, en una curva ascendente que permite proyectar más de 3 millones de vistas para la primavera. ¿Cómo se explica esto? Los comentarios en el video ayudan a construir una posible respuesta:

 

Bello homenaje a la vida del campesino. Gente honesta y noble desde Chile hasta Canadá. Sea mi saludo a toda esta América, a sus gentes y la hermandad. Así sea.

Matías Mateos

En tiempos de desesperanza y conflictos con el prójimo… Estas cosas son las que realmente dan valor a la pura existencia . Una sola palabra resume esté documental. «Felicidad»

Rodrigo Yacu

Veo tanta similitud en estos campos y los campos mexicanos respecto del arreo, que a mí percepción veo una delgada línea de conexión como hermanos, benditos sean gente de trabajo y gran corazón. Buen documental y un abrazo hermanos argentinos.

Fabián Montoya

Son las 12:39, pasadito la media noche acá en la península de Baja California y me puse a ver éste bello filme…no puedo evitar pensar en lo igual que somos. Una vez que nos conocemos nos damos cuenta que nos unen más cosas de las que nos separan. Un saludo hasta ésas tierras del sur, de parte de uh hermano bajacaliforniano, descendiente de vaqueros, gente de campo, de sangre India, mestiza y europea, gente humilde y esforzada, cómo muchos de ustedes.

Diógenes de Sinope

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Eliseo y sus circunstancias

“Arreo”, según la sinopsis, revela la inspiradora y refrescante historia de Eliseo Parada y su esposa, puesteros trashumantes de cabras en Malargüe, al sur de Mendoza, Argentina. Estos auténticos gauchos andinos deben enfrentar la amenaza que representa el ‘progreso’ para su única fuente de sustento, y la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo más sus propios hijos mantendrán esta tradición pastoralista, transmitida de generación en generación.

Y agrega:

Juana, su esposa, y sus hijos José Abel y Facundo (ambos de veintitantos) trabajan a diario desde el amanecer, cada uno haciendo su parte para preservar la forma de vida que heredaron de sus ancestros. Esta tarea primordial se torna cada vez más difícil y los Parada no son inmunes a los dilemas, especialmente cuando a sus hijos se les presenta la posibilidad de dejar el arreo por un trabajo más redituable y menos “polvoriento”. Mientras los hermanos consideran las tentadoras perspectivas, Eliseo no duda: sabe que será arriero el resto de su vida. Por elección, y porque ama lo que hace.

El documental forma parte de un continuum sobre la trashumancia que comenzó con otro trabajo audiovisual: “De idas y vueltas”. Muestra la historia de un director de escuela de Malargüe que usa su combi para buscar a los chicos, en un perímetro de 100 kilómetros. Pasan 18 días en la escuela y 10 en el campo. “Me fascinó lo que descubrí, uno siempre cuenta en los documentales de uno mismo, el desarraigo o el choque cultural. Es muy rico, porque enseña a enfrentarte a otras culturas, te abre la cabeza, te hace ser mejor persona. Esos chicos vivían una vida completamente ancestral, primitiva en el campo, e iban a la escuela y estaban con computadoras. Eran como dos niños, y lo vivían sin conflictos, niños de 4, 5 años…”. El material dura 46 minutos.

Fue durante este documental que Moreno conoció de cerca la realidad de los puesteros y la inminente desaparición de la trashumancia, práctica ancestral declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2019. La razón: los más jóvenes no quieren continuar el trabajo de sus padres, tema central de “Arreo”. “Ahí me interesé muchísimo con estas historias que no se conocen y empezamos a buscar una familia que tuviera hijos con ese conflicto”.

En esa búsqueda, el cineasta contactó a Armando Escobar, que había sido director de la escuela malargüina que se muestra en “De idas y vueltas”, y este le habló de “Panchito” Parada, un joven de Bardas Blancas que se fue a Mendoza a estudiar Historia y regresó a Malargüe, pero ya no vive en el campo sino en la ciudad, donde da clases y tiene un programa de radio. “Empezamos a ir al campo, conocimos puesteros, estuvimos como seis meses”.

Tato se emociona al recordar cómo conoció a Eliseo Parada, hermano de “Panchito” y protagonista de “Arreo”. “En una de las bajadas que nos había dejado colgado un puestero, paramos en Bardas Blancas y Pancho me dijo que pasaríamos por la casa de su hermano. Llegamos a la casa y ahí estaban Eliseo y Juana. Nos sentamos, empezamos a conversar y la conexión fue de inmediato, un amor instantáneo, muy fuerte. Hablamos de la posesión de la tierra, de reforma, de política. Y me dice: ‘Yo hace mucho tiempo soñé que alguien venía a contar esta historia, vos tenés que contar esta historia, y no me importa si es acerca de mi familia, cualquiera de las familias, la gente tiene que saber lo que pasa acá’”.

Sobre la estructura del documental, Moreno explica que no provocaron ninguna escena en particular, “pero sí acordamos con Eliseo los temas importantes para ellos, sin panfletear las ideas. Decir lo que hay que decir queda mucho más firme que bajar línea ideológica. Él asegura que jamás se pondría  a hacer leyes para la ciudad porque no entiende eso, algo que aplica a la inversa, a quienes hacen leyes sobre el campo sin conocerlo ni entenderlo”.

Fueron dos años y medio de rodaje, entre 2011 y 2013. “Estuve varias veces en distintos puntos de la montaña, salimos en la parición y volvimos al comienzo del invierno, hicimos dos subidas y dos bajadas, están mezcladas en la película”.  A eso se sumaron otros dos años para lograr el primer corte, en los que fue fundamental el trabajo de Claudia Gaynor. “Ella desglosó 62 horas de grabación e hizo un Excel personaje por personaje, tema, lugar y qué decían, varios meses. Fue la base de construcción de la postproducción”. El estreno oficial en cines fue el 16 de diciembre de 2015.

 

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Reencuentro familiar

Tato recuerda que José Abel, hijo de Eliseo, trabajaba en hoteles de Mendoza. “Estaba muy resentido con el campo, enojado. Quiso estudiar Abogacía. En la primera subida hacia Las Loicas, él va de Mendoza para pasar el 1° de enero ahí, con la novia, en un asado en el camino, y lo primero que me dijo fue: ‘¿Qué querés hacer con mi papá?’. Ese fue el encuentro con José Abel, durísimo. De vuelta a Mendoza lo invité a casa, y empezó a ir, quería ver la historia, le mostraba material que íbamos filmando, y pasó una cosa mágica: José Abel, mientras veía a su padre, empezó a tener un proceso de revalorización del campo, fue mágico. Solo por esto tiene sentido hacer documentales. Empezó a cambiar su mirada. En el segundo año, cuando voy a subir por segunda vez para la próxima bajada, me dice: ‘Tato, a mí me gustaría arriar con mi viejo, yo quiero bajar con mi papa’. Él lo pidió, no estaba planificado. Hay una escena donde están los dos en el fuego, Eliseo entendió que sus hijos no se iban a quedar en el campo, y a la vez José Abel perdió el resentimiento que tenía, porque su resentimiento es que su viejo no merece la vida que lleva y para Eliseo la vida está bien”.

Ahora las dos familias son muy amigas, cuenta Moreno. “Nos visitamos, él me dijo que quería hacer otro documental, y ahí empecé a irme al campo con ellos, a tratar de eliminar las falsas ideas que tenía sobre el tema, porque a medida que te metés, quizá cambia lo que querías contar. Por ejemplo, si esos chicos deben quedarse en el campo, pues los están expulsando, pero también es un derecho de cualquiera moverse. El problema es cuando se quieren quedar y no pueden. Otros se han ido a estudiar y han vuelto, pero hoy no es redituable para ellos, porque la sociedad de consumo avanza en el campo, pero no con la retribución que ellos deberían tener. Los más viejos se acostumbraron a vivir así y no se van a ir nunca, pero los más jóvenes seguramente se van a ir todos”.


TRASHUMANTES: SUSO Y ELISEO

Tras el éxito de “Arreo”, Tato comprendió el valor universal de la trashumancia, pues el documental despertó interés en muchos lugares del mundo donde sobrevive esta antigua actividad. Fue así que surgió la idea de juntar pastores trashumantes de distintos hemisferios. “Estaba en Austria y subí hacia Italia, pues en ese límite trashuman austriacos e italianos. Hacen veranada en Austria y después bajan al norte de Italia. Desechamos esa idea porque juntar a Eliseo con alguien que no habla español podía romper la espontaneidad. Nosotros en los documentales somos simplemente un puente entre los protagonistas y el público, y cuanto más desaparezcamos, mejor”.

Por ello, comenzaron a contactar gente en España y dieron con la Asociación Trashumancia y Naturaleza, liderada por Jesús Garzón, un pastor de 74 años que nació en la ciudad y se hizo discípulo de Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980), famoso naturalista español que tuvo una intensa actividad en los años 60 y 70, cuando escribió artículos para revistas y realizó películas y series para radio y televisión, entre ellas “Fauna”, “Planeta Azul” y su trabajo más exitoso: “El hombre y la Tierra”.

Garzón abandonó la Facultad a los 20 y se fue al campo a criar animales. En los 90 empezó a trabajar en la recuperación de vías de trashumancia que existían desde la Edad Media, decenas de kilómetros por donde subían y bajaban las ovejas, y estaban protegidos por caminos reales que con el tiempo fueron invadidos.

“Una de las distancias que hace como acto de militancia es una bajada caminando. Hace una trashumancia más larga que la que necesita. En el año 94 salió de Picos de Europa, al norte de España, cerca de la Cantabria, caminó durante 22 días y entró a la Puerta del Sol, en Madrid. Eso se transformó en una tradición, que solo dejó de hacerse el año pasado por la pandemia. Jesús Garzón vendría a hacer una veranada con Eliseo, no conoce esta cordillera, y con Eliseo, que nunca ha salido de la Argentina, nunca ha subido a un avión, viajaríamos a España en octubre y haríamos la bajada de Picos de Europa a Madrid”.

 

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