Tomás Barreyro: “La sexualidad de cada quien no debe ser motivo de burla para nadie”

Por Mayrin Moreno Macías

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―Siempre está la etiqueta, el cuchicheo, que te señalen en voz alta. “Conocés al Tomás, el que es gay, ese que es puto”. En lo laboral te dicen “acepto tu sexualidad, pero trata de no expresarla tanto, porque hay gente que no está de acuerdo”. Se sigue teniendo en cuenta a quienes les cuesta aceptar la sexualidad ajena ―dice Tomás Barreyro.

Su lucha ha sido difícil, colmada de prejuicios y de palabras ofensivas que generan miedo y ansiedad: puto, maricón, trolo, mente quebrada, torta, bollera, travuco, transformer y un etcétera de palabras que se han naturalizado. Sin embargo, Tomás recuerda que la palabra tiene un peso importante y solo se trata de pura discriminación.

―No deberíamos acostumbrarnos a que nos llamen como quieran, y a todas las formas de discriminación agresivas y las que se camuflan con humor. Quizá les cause risa, pero a nosotros nos causa dolor. Por qué no escuchar lo que tenemos que decir, por qué acostumbrarnos a que nos llamen así, por qué no puedo decir “soy gay”, “soy torta”, “él es mi pareja”. No se trata de exigir que seamos valorados, se trata de respeto. Somos personas y nos merecemos respeto. La sexualidad de cada quien no debe ser motivo de burla para nadie. Queda muchísimo por hacer… Queremos aceptación, respeto, hablar de diversidad, reconocer la historia… El 28 de junio representa muchas cosas, por eso este día espero que genere un impacto positivo en la gente.

Derechos

Tomás señala que detrás del colorido existe una gran lucha. “Se celebra por todo lo logrado y se protesta por lo que queda por hacer, se pide justicia por quienes no la tuvieron, se aplauden los grandes pasos de la gente y de la sociedad”, dice.

El 28 de junio es uno de los días más importantes para la comunidad LGBTIQ. Esta fecha, más conocida como el Día del Orgullo, marcó el inicio del movimiento por sus derechos en todo el mundo. Alude a la revuelta en el bar neoyorquino Stonewall Inn en 1969, cuando personas trans, gais y lesbianas respondieron a una razzia por parte de la Policía con monedas, botellas y piedras. Estos disturbios se extendieron durante varios días.

Argentina ha sido uno de los países pioneros en promover y reconocer los derechos de la comunidad LGBTIQ: ley de matrimonio igualitario, ley de identidad de género, protección social e inclusión laboral al colectivo trans, plan nacional de ciudadanía LGBTIQ, donación de sangre sin discriminación, reproducción médica asistida sin discriminación, derogación de los códigos de faltas que criminalizan la diversidad sexual.

―¿Qué significado tiene la palabra “orgullo” para vos?

―Tiene un significado profundo. Más allá de que se hable del colectivo, es una concepción individual sobre quiénes somos, cómo nos mostramos y qué queremos. Es la historia de cada quien. Yo he vivido situaciones trágicas por mi orientación sexual y por eso todo el tiempo estoy motivado. Me siento orgulloso de ser quién soy, de no sentir vergüenza y de admirar a gente que se expresa y es referente.

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Eco

Tomás nunca se sintió distinto. Al contrario, se sentía seguro de su orientación sexual. Para él fue complejo en otros aspectos. “Se tiene una idea generalizada de ‘salir del clóset’, de darse cuenta de la sexualidad, todo es muy individual. A veces coincidimos con otras personas, pero la sexualidad es un proceso muy personal, lo que es complejo es pararse de frente al prejuicio, a la discriminación, así que es una cuestión que no pasa por la sexualidad sino por los complejos de los otros”.

En 2018 escribió el ensayo “Inocentemente gay”. Esto le valió ser elegido como diputado por tres días. Representó a la provincia de Mendoza en el 4° Parlamento Federal Juvenil organizado por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Él se ha convertido en un trabajador asiduo en la lucha de los derechos de la comunidad LGBTIQ en San Rafael.

―Quiero focalizarme en San Rafael: pueblo chico, infierno grande. Es muy distinto el prejuicio que se vive en esta ciudad del que se vive en ciudades más grandes u otros lugares. Uno de los mayores prejuicios es el qué dirán, cómo van a pensar los demás, y se quita el foco de cómo nos sentimos nosotros. Por los prejuicios cuesta moverse e incentivar a la comunidad LGBTQ en San Rafael. Sin embargo, hay que trabajar para sacar la vergüenza y el miedo. Siempre habrá quien discrimine, que cuando señala tiene tres dedos que lo apuntan, pero también habrá quien apoye. Es por ello que debemos tener unidad y empatía entre nosotros para lograr cosas, así el grito tendrá más eco.

―¿Cuál es el mensaje que quieres expandir?

―Mi mensaje es incentivar, aportar, hacer presencia, que somos parte de San Rafael. Hay muchos de la comunidad que temen mostrarse por cómo es la sociedad sanrafaelina, el qué dirán, qué dirán mis amigos, los compañeros de trabajo, la vecina. Todavía queda mucho trabajo por delante y por eso hay que visibilizar y decirles que nuestra sexualidad no nos define como personas, por ser gay creen que no me puedo juntar con X persona o trabajar en X cosa, porque siguen encasillando a quienes no tenemos una sexualidad de acuerdo a lo normativo, a lo heteronormativo, falta muchísimo. Al visibilizar, celebrar y destacar estas fechas en las que uno siente orgullo, sale a la luz el tema y luego es cuestión de que cada quien haga un trabajo personal de lo que piensa sobre la comunidad, escuchar lo que tienen para decir, hay muchos jóvenes que se están descubriendo y es hermoso encontrar personas en San Rafael en las que pueden conseguir apoyo.

Esta noche a las 19 horas en el espacio cultural ECA Sur “Enrique Sobisch” se celebrará el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ. Expone Silvia Rodríguez, artista y profesora sanrafaelina. También se realizarán las conferencias: “Celebremos el orgullo” con la intervención de Tomás Barreyro y “La importancia de los mecanismos estatales para la defensa de la diversidad la daré yo”, por Lucas Vavalá.