La granada es fuente de beneficios nutricionales y medicinales

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

La  granada es el fruto del granado, cuyo nombre científico es Punica granatum. Este árbol nativo de la Antigua Persia se fue extendiendo hacia el Mediterráneo, Grecia, Egipto, Arabia, España, hasta llegar a las zonas tropicales y subtropicales de América.

Contiene vitaminas A, B1, B2, B12, C, D, E, K; minerales como potasio, magnesio, manganeso, fósforo, hierro, calcio, ácido fólico y polifenoles.

De hecho, las semillas de la granada son ricas en polifenoles, poderosos antioxidantes que ayudan a retardar el proceso de envejecimiento y a prevenir las enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Investigaciones recientes han demostrado que los polifenoles detienen el crecimiento de las células  que generan el cáncer de próstata. 

Asimismo, el sistema digestivo se beneficia con el consumo del zumo de granadas al mejorar la digestión  y reducir la inflamación de los intestinos.  Es de gran utilidad para las personas con enfermedad de Crohn, gastroenteritis, colitis ulcerosa, flatulencias y cólicos.

También, protege el corazón y las arterias, al favorecer el flujo sanguíneo, evitar la ateroesclerosis (endurecimiento y engrosamiento de las arterias), reducir las placas de colesterol y la presión arterial.

Igualmente, resulta ser un poderoso antiinflamatorio, que previene el daño y el estrés oxidativo, dado que los flavonoles, ayudan a disminuir la inflamación que contribuye a la osteoartritis y al daño de cartílagos.

Gracias a su elevado contenido en agua y potasio, así como a su escasez de sodio, ayuda a  eliminar líquidos  y sales, a través de los riñones. Es recomendable en casos de gota, obesidad e hipertensión.

Por su contenido en manganeso, la granada, es adecuada para el tratamiento de los trastornos del metabolismo enzimático,  ya que este mineral forma parte de diversas enzimas que interactúan en el metabolismo de las grasas e hidratos de carbono.

Durante un estudio efectuado en la Universidad Queen Margaret de Edimburgo (Escocia), con un grupo de voluntarios  de ambos sexos, en edades comprendidas entre 21 y 64 años, se comprobó que beber un vaso de zumo de granada, por 15 días, aumentaba la libido y fortalecía los caracteres sexuales secundarios.