Miguel Pérez Mateos compartirá su “Caja de Versos”

Por Mayrin Moreno Macías

Los recuerdos de la infancia que trazaron su camino por las letras los mantiene intactos. El escritor y artista plástico Miguel Pérez Mateos recuerda que visitaba a sus primos y tíos en una finca de Cañada Seca y que le encantaba ir porque tenían muchos libros para leer. Además, todas las semanas escribía una “composición”. El tema lo elegía su maestra de tercer grado, Adela del Carmen Poblet. Una vez que hacían las correcciones, debían levantarse y leer el texto en voz alta. A él le daba un poco de vergüenza frente a sus compañeros de la Escuela Nacional N° 36, de Pueblo Diamante.

―Para mí, el tiempo de escritura era muy grato, no así el de leerlo. Adelita, así la llamaban, había sido alumna en la Escuela Normal del poeta Alfredo Rodolfo Bufano y, por lo tanto, nos hacía leer sus poemas y trabajar con ellos. Todo eso, más la dedicación especial en señalarme lecturas y prestarme algún libro, me fue enriqueciendo y “empujando” a escribir. Lo mismo sucedió en la escuela secundaria, donde tuve docentes de Castellano y Literatura que alentaron esa vocación mía. Más adelante, a mediados de la década del ’70, con algunos poemas escritos, pero no publicados todavía, empezamos a reunirnos con otros escritores y conformamos el Grupo ILEA (Integración Literaria de Escritores Argentinos), que fue decisivo en afirmar lo que venía haciendo.

A partir del 21 de junio, Miguel viene con una nueva sección en la Revista Kilómetro Cero. “En primer lugar agradecerles la confianza puesta en mí para llevar adelante esa nueva sección. Cuando pensé en el título y apareció ‘Caja de versos’, me remitió a dos ideas diferentes pero que se complementan. Por un lado, una caja en la que guardamos cosas diversas, quizá viejas pero valiosas. Un tesoro. Y por el otro lado, vino a la mente la “caja de herramientas”. La que nos permite hacer algo concreto. Y bueno, en esta ‘Caja de versos’ compartiremos poemas de autores de todos los tiempos y todas las latitudes (en la medida que el espacio nos lo permita), con algunos datos del escritor. La intención: valorar y dar a conocer poetas un tanto desconocidos para nosotros como comunidad”.

“Los artistas en general y los escritores en particular, debiéramos crear con la intención de contribuir a la búsqueda de la solidaridad, del reconocimiento hacia el otro, del agradecimiento hacia los que nos cuidan. No digo que no se haga, pero debiéramos reforzar esa actitud para contrarrestar tanto miedo, tanto horror y tanto odio de parte de algunos sectores, que parecen no entender nada de todo esto que nos pasa como humanos”.

Miguel Pérez Mateos sobre la pandemia, 2021

Día del Escritor

El Día del Escritor en Argentina está íntimamente relacionado con Leopoldo Lugones, creador de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), ya que se celebra cada 13 de junio su natalicio, cuenta Miguel. “Si bien reconozco su vasta obra y su trayectoria (no solo literaria), no me siento identificado con su poesía. Creo que hoy la poesía y la literatura en general van por otro camino muy diferente al que recorrieron los autores modernistas. Por ejemplo, ellos buscaron evadirse de la realidad; hoy la realidad nos convoca a rescatarla y recrearla en nuestros poemas. El modernismo resaltó lo exótico, lo raro. Me parece que, en la poesía actual, ese rasgo no es preponderante”.

Para celebrar este día, Miguel preferiría hacerlo mediante una charla, debatiendo y exponiendo sobre temáticas referentes al oficio para que quienes se dedican a cultivar las letras, puedan crecer y mejorar sus producciones. Él no está en contra de los actos, ni de los almuerzos y cenas celebratorias, pero le encantaría incluir aquel aspecto.

Una pequeña victoria

Para Miguel la creación es como aquello que refería Picasso: 1% de inspiración y 99% de transpiración. “La vivencia del día a día es importantísima y genera en mí emociones que deben ser canalizadas a través del verso. Pero no siempre poseen la misma intensidad. Puede pasar que algo me moviliza y no logro escribir un verso que lo refleje. De todos modos, eso queda, sedimenta y se enriquece en otros momentos, con una vivencia similar o parecida. Mientras, ha actuado la abstracción y ha disminuido o potenciado significaciones de lo ocurrido, que serán las que me llevarán a escribir el poema. Dicho de otra manera, cuando vuelvo y pienso y repienso lo ocurrido y de qué manera lo concreto en el poema, es ahí cuando estoy creando algo”.

―Escribir… no se trata solo de plasmar en un papel, una transcripción… De hecho, García Márquez decía que es un oficio difícil que requiere de “disciplina y concentración”

―No sabía que García Márquez hubiera definido al oficio con esas dos palabras: disciplina y concentración. Pero acuerdo totalmente con ese criterio. Sin ellas, es imposible escribir y sobre todo avanzar, para lo cual tenemos que volver una y otra vez sobre lo escrito, reformular, modificar, aligerar el verso para que fluya de la mejor manera y con el mejor ritmo. Y no es fácil, porque íntimamente nos resistimos un poquito a desechar lo producido. Sin embargo, hay que hacerlo para bien del poema y la Poesía.

―¿Cómo armonizan esas voces internas en su cuerpo?

―Nacemos con cierta capacidad o predisposición (por darle un nombre) para determinada cuestión. Pero eso solo no basta. Me gusta escribir, disfruto haciéndolo, pero debo superarme y eso es estudio, “disciplina y concentración”. Leer mucho y escribir mucho, sin creerse que lo escrito es insuperable. Por el contrario, corrigiendo, desechando, reescribiendo cuanto sea necesario. Escuchándonos a nosotros mismos, escuchando el silencio, el ritmo interior de ese silencio. A veces mejoramos el poema y otras lo echamos a perder. Pero bueno, en el fondo hay una ganancia, una pequeña victoria contra uno mismo, que finalmente nos gratifica.