LA BUENA VIDA | Sintoniza con tu sabiduría interior

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

Los investigadores han logrado obtener una serie de conocimientos que muestran la estructura del cuerpo humano tanto desde la perspectiva habitual o macroscópica (anatomía),  hasta la microscópica (histología), pasando por el funcionamiento del mismo (fisiología), sus bases genéticas, la forma como se desarrollan las enfermedades y las alteraciones que producen (patología), sin embargo, el organismo sigue expresando su maravillosa capacidad de sabiduría.

Dentro de este marco de ideas, se hace referencia a los mecanismos homeostáticos (autorreguladores) que posee el cuerpo humano, los cuales lo protegen constantemente de las agresiones del medio ambiente.  El oído produce un cerumen que evita que allí proliferen hongos y bacterias.   Las lágrimas protegen a los ojos de numerosos agentes agresores que cada día se ponen en contacto con ellos.  La piel es una barrera defensiva muy eficaz contra la invasión de gérmenes. Los jugos digestivos tienen efecto antiinfeccioso, por ejemplo, el acido clorhídrico es capaz de destruir gérmenes y parásitos que pretenden penetrar el cuerpo a través del sistema digestivo.  Si un virus o bacteria penetra al interior del organismo, se producirá fiebre para evitar su multiplicación. Si ingresa al aparato respiratorio un cuerpo extraño, se eliminará con la tos.

La sabiduría del organismo va mucho más allá de lo que se puede suponer, por ejemplo, si una persona tiene que vivir en grandes alturas, digamos en los Nevados o el Himalaya, como a esa altitud hay relativamente poco oxígeno, el organismo aumentará la producción de glóbulos rojos, para poder mejorar el transporte del mismo en la sangre, compensar su escasez y funcionar plenamente en estas condiciones.

Esta  sabiduría que proviene desde el interior del organismo, permite renovar el cuerpo, recuperarse de las enfermedades y agresiones, así como adaptarse a condiciones variables.

En consecuencia, el organismo tiene una serie de capacidades básicas que le permiten sobrevivir, ajustarse a un sinnúmero de circunstancias, modificar el ambiente, modificarse a sí mismo, curarse y reordenar sus sistemas.

Por lo tanto, se hace necesario que el ser humano se sintonice con su sabiduría interior,  manteniendo el optimismo y los pensamientos positivos.