Miniensayo sobre la vagina

Por María Teresa Canelones Fernández
Fotos: Nayika Montilla

¡Todos hablan de la vagina!

De lo mucho que se habla, se dice que la vagina es:

  • Uno de los órganos reproductores de la mujer.
  • Que tiene forma de vulva.
  • Que son don labios.
  • Que parece un pedazo de carne colgante.
  • Que es fea, y que fue sacada de una película de terror.
  • Que de la vagina no se habla.
  • Que huele a pescado.
  • Que es la puerta al pecado.
  • Que es húmeda y babosa.
  • Que por ahí entran los penes.
  • Que por ahí nacen los bebes.
  • ¡Si te pica, ráscatela!
  • No te la veas.
  • No te la toques.
  • ¡Mosca con mostrarla!
  • Vagina: “chucha”, “cuca”, “sapo”, ”totona”, “conchita”.

Pero en realidad, la vagina históricamente solo ha sido un depósito de semen, un canal, y la entrada a la mera reproducción.

Quienes osan explorarla y descubrir en ella una vía de placer y belleza, son tachadas de promiscuas y perversas.

Porque la vagina solo existe en los libros de Biología, en los registros ginecológicos, en las citas de parturientas y en los listados de diferenciación de género.

La vagina es una teoría, un espejo, es la suma y la multiplicación de la sociedad de la reproducción.

Las mujeres no son mujeres, sino vaginas con patas. No son mujeres, sino depósitos de semen, nidos, incubadoras, burros de carga y una cosita estimulante en la que se deposita el placer.

De la vagina no se habla en la iglesia, ni en las clases de educación sexual y menos entre abuelas, madres e hijas.

De la vagina se habla en los clubes, boliches, entre amigos, compañeros de trabajo, familia, chistes y chismes, y en última instancia en la crónica roja de la prensa local.

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3.800 millones de vaginas en el mundo, de las que 641 millones son violentadas. 87 mil fueron asesinadas en 2017.

La vagina es la comidilla, la atracción y el espectáculo, es el detonante de la maledicencia, es el infinito tema de moda.

La vagina vende y seduce en el mercado de las emociones, del marketing y del ocio.

La virgen María no tiene vagina sino un útero reproductor de plegarias que no salvan a las que sí tienen vagina y son devoradas por penes hambrientos que se las comen porque sí.

Vaginas devoradas por sus padres, abuelos, hermanos, tíos, primos, novios, esposos, parejas, compañeros de trabajo, penes con poder político, artístico y económico, penes desconocidos. Penes, artistas de la extorsión, de las sutilezas y el encanto.

Acabar, eyacular, largar, meter, coger, cosificar… La vagina es el lado oscuro y doloroso del sexo. La vagina, el hueco más excitante, el desahogo, el blanco y el agujero perfecto. La vagina, infierno y gloria, es el hueco que camina para complacer sin hablar.

La vagina, el depósito donde se arrima, se tira, se guarda, se olvida, y se esconde una espesa historia de acoso, violaciones, injusticias y posesión.