Caso Paula Toledo: ¿qué aportan las pericias psicológicas que se conocieron este 1 de febrero?

Por Reinaldo González
Fotos cortesía Pamela Hübbe y Carla Colchicini

El crimen de Paula Toledo cumple con todas las características de un femicidio, pero esa figura no existía en el Código Penal argentino cuando ocurrió el hecho, el 31 de octubre de 2003, por lo que hasta ahora se ha juzgado bajo la carátula “abuso sexual agravado seguido de muerte”.

Actualmente el tribunal que integran Néstor Murcia, Alejandro Celeste y Esteban Vázquez Soaje tiene en sus manos la ampliación de la acusación solicitada por la querella: “abuso sexual agravado por la intervención de dos o más personas en concurso real con homicidio agravado por ensañamiento, por el concurso premeditado de dos o más personas y con la finalidad de ocultar otro delito (criminis causa)”.

Este tercer juicio fue ordenado por la Suprema Corte de Justicia de Mendoza debido al cúmulo de irregularidades de la causa, que incluyen negligencia en la investigación, pérdida de pruebas y una necropsia mal hecha. El fallo exige celeridad por el tiempo que ha pasado, pero además establece que se tengan en cuenta la amplitud probatoria y la perspectiva de género.

Basado en el manual de buenas prácticas establecido por ACNUDH (Modelo de protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género [femicidio/feminicidio]), que fija como conducta procesal necesaria la identificación de las conductas que causaron la muerte y otros daños o sufrimientos físicos, psicológicos o sexuales a la mujer, el tribunal ordenó realizar un perfil psicológico de Paula Toledo a fin de tener mejor comprensión de su situación subjetiva y conocer características de su ambiente familiar, sus grupos de pertenencia y actividades escolares a través del análisis de testimoniales, dibujos y material escrito de la víctima. También solicitó un estudio sobre el cuerpo de Paula Toledo a partir de las fotografías tomadas en la escena del crimen y de un video de la necropsia.

Pericia psicológica post mortem

Identificar patrones de ser sujeto pasivo de:

  • Abuso económico: control abusivo de finanzas, utilización de mecanismos de recompensas o castigos, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia…
  • Aislamiento: control abusivo de la vida del otro, determinando actividades permitidas y prohibidas
  • Intimidación: intimidación, agresividad, manipulación
  • Amenazas: de sufrir daños en caso de no someterse a los designios del hombre, potencialidad de sufrir estos hechos
  • Desprecio y abuso emocional: dependencia, asimetrías, sometimiento a prácticas de privilegios masculinos
  • Posición que asumía frente a figuras idealizadas: posibilidad de cambiar convicciones o realizar actos contrarios a su voluntad en pos de las mismas. Si había postura crítica frente a tales figuras

Pericia de violencia expresiva

Analizar la violencia expresiva en las heridas y en la posición en que hallaron el cuerpo. Las heridas por su cronología de producción:

  • Heridas de tortura o intimidación
  • Heridas en los pies y parte inferior de las piernas
  • Heridas de sometimiento
  • Heridas de violación y muerte y sobre la posición del cadáver
  • Instrumentos comisivos

“Violación para disciplinar”

Las psicólogas Roxana López Dardanelli, del Cuerpo Médico Forense, y María Daniela Sánchez, propuesta por la querella, fueron las encargadas de hacer las pericias, cuyos resultados se conocieron este 1 de febrero.

Coincidieron en que Paula era sociable: participaba en el grupo de música de su escuela, el Centro Polivalente de Arte, y tenía varias amistades entre sus vecinos del barrio El Sosneado. “Intercambiaba cartitas con muchas personas”.

Al mismo tiempo era tímida o retraída, lo que atribuyeron a una parálisis facial que la avergonzaba. Esto la hacía “afectivamente dependiente”. Concluyeron que Paula era dócil y obediente, y en muchos casos podía llegar a ser confiada e ingenua.

Respecto de la violencia expresiva, consideraron, entre otros aspectos, que el cuerpo de Paula tenía una herida en forma de cruz del lado izquierdo de su pecho y una quemadura de cigarrillo en el pezón izquierdo, las que podrían representar “el deseo de destruir una relación, un afecto”.

También que apretaron su cara contra el piso y que le destruyeron el rostro con objetos cortantes, como una botella, con la intención de evitar o anular su mirada. “La mirada implica un límite. Si el otro está mirando, es mucho más complicado perder los límites”. Podría tratarse de personas conocidas.

Las pericias sugieren que el crimen fue un mensaje a la sociedad, una demostración de poder físico y moral. “Puedo hacer lo que quiera con tu cuerpo. Como no hacés lo que te digo, hago con vos lo que quiero. Miren lo que hago”. Se trataría, entonces, de una “violación para disciplinar”. Los autores, aseguraron, tendrían entre 16 y 30 años.  

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“Que se haga justicia”

Para Celeste Marchetti, abogada de la querella, son lesiones que hablan por sí solas “y representan odio, posesión, doblegamiento puro… El hecho de quemar a una persona cuatro veces con la colilla de un cigarrillo, el hecho de que esa persona tenga lesiones en la parte de adentro de la boca significa que la han estado acallando, el hecho de que la hayan quemado justo en el pezón izquierdo, que tenga una señal de corte en cruz arriba del corazón, todo tiene una significancia. Las lesiones del cuerpo de la Paula son en vida y eso es terrible, porque lo que sufrió es inimaginable”.

Afirma que Paula “claramente conocía a todos sus agresores, uno de ellos era el novio, y la mataron para que no los mande al frente, para ocultar un delito, para ocultar y asegurarse la impunidad. La mataron cara contra el piso de tierra, eso quedó demostrado en los análisis de la necropsia, porque ella tiene tierra y pasto en la nariz, antes de empezar los pulmones ella tiene pedazos de pasto, tiene los dedos marcados en el cuello. La muerte de la Paula y el pacto de silencio es la garantía de impunidad de estas personas”.

“Esperamos que se haga justicia, justicia es una manera de decir, porque justicia es que Paula estuviera hoy tomando mate con su familia, que hubiera sido artista en una galería o que hubiera hecho música, eso sería justicia, y nunca vamos a tener eso”.

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