“L’Present”: la primera canción como solista de Yasmín Rada

Texto y fotos: Mayrin Moreno Macías

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Esa noche nació una canción. Hubo una concentración de emociones y momentos. El resto es historia para Yasmín Rada: la voz de Sara Vaughan siempre cerca y muchos atardeceres con la guitarra, topándose con acordes, pensando en las armonías, cuidando que la monotonía no se instalara, alistando cada palabra para “L’Present”, su primera canción como solista, que sonará este sábado en el patio de la biblioteca popular Mariano Moreno en una noche de feria y Vidriera Cultural acompañada de Mohamed Schiller, Mónica Montenegro y el colectivo SinFin “The tri mans chou”, a partir de las 19.30 horas.

“Me imaginé una pareja que se ve afectada todo el tiempo por el pasado. Y en la canción es como que el presente y el pasado conversan y ven a los amantes pasar por distintos escenarios. Hasta que, finalmente, esos amantes bailan sobre las cenizas que dejó el pasado y ahí están, viven el presente”, dice Yasmín desde un sillón con su vozarrón, su cabello negro y su mirada tan viva y necesaria.

Detrás de ella reposa una biblioteca en la que cohabitan mundos a los que siempre regresa, como “El poder del ahora”, de Eckhart Tolle; o “La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera. Este espacio es un músculo importante de su casa, lugar en el que se recarga de energía, un refugio donde anida música, colores, literatura y películas.

Yasmín, a sus 23 años, está convencida de que la música es su camino. En esta cuarentena salió de su zona de comodidad, tuvo tiempo para hurgar en el laberinto de sus pensamientos y se animó a hacer más cosas: yoga y música. Además está a la espera de una carrera de Guitarra Clásica y Canto Popular  en la UNCuyo.

Desde chica se ha vinculado con el arte, pero reconoce las sinuosidades que se ocultan a su paso. “Detrás hay mucho estudio y mucho por hacer”, dice. Su familia tiene mucho que ver en esta travesía: su papá es fotógrafo, apasionado por la literatura y aficionado a la música; su mamá es profesora de Literatura y quien impregna los días de poesía, y sus hermanos la acompañan musicalmente en este y otros proyectos.

“Cantar es espiritualidad. Todo se conecta. Me puse a investigar sobre esto y encontré que la música es la mediadora entre lo espiritual y el mundo de los sentidos, y que cantar, el sonido, es una vibración que puede ser emoción, anhelo. Me sentí muy conectada con eso”, dice Yasmín, y agrega que el canto es un acto trascendente, que cada persona lo experimenta de una manera muy personal e íntima. “Es un canal de liberación y expresión de los sentimientos, sobre todo cuando las actividades cotidianas son acompañadas de la música”.

Infinita

En el transcurso de “L’Present”, Yasmín floreció. Fue un proceso de autodescubrimiento. La canción la hizo inspirada en el bossa nova y el jazz, que tanto la mueven, pero se tornó en “algo más moderno”. “No lo pensé tanto. Con mi hermano Yair fuimos agregando cosas que nos parecían. Creo que de alguna manera él sabía lo que quería hacer, porque después se fue dando la esencia de la canción”, dice Yasmín.

Por la casa apareció su hermano Yair, energía pura y productor del tema “L’Present”. Comentó que Yasmín llegó con una idea, la guitarra y la letra. “Le fuimos agregando partes y sacando otras para darle forma a la canción. Le añadimos el bajo, unas voces atrás en los estribillos para reforzar y otras cosas más”.

–Yair, ¿cuándo supiste que estaba lista?

–En realidad hay que poner una fecha, porque la canción nunca va a estar lista. Siempre nos encontramos otra cosa que podés agregar, escuchás otras influencias y pensás que puede quedar bien. No terminás nunca. Lo otro que se tiene en cuenta es que la canción no aburra y que el oyente no se distraiga a mitad de canción…

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