LA BUENA VIDA | La quiropraxia: no dolor y no hacer daño

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

El origen de las manipulaciones vertebrales es impreciso, pero se consideran contemporáneas a los primeros hombres, por ende debió haber precedido al arte médico. Las primeras huellas de la terapia espinal llegan del antiguo Egipto a través del papiro de Smith (1600 a.C.). También se indican manipulaciones en el documento chino Kong Fu (2700 a.C.). Algunas formas de manipulación vertebral ya eran practicadas por los antiguos pueblos japoneses, indios, tibetanos.

A lo largo de la historia, las manipulaciones vertebrales fueron practicadas por reconocidos médicos, quienes se dedicaron a escribir textos y tratados sobre ellas. De esta manera, el médico griego Hipócrates, en un capítulo de su libro “Periarthron”, describe la forma de tratar “las incurvaciones del raquis por causa externa”. Más tarde, a comienzos del siglo XVII, el cirujano francés Ambroise Paré dedicó el sexto capítulo de su tratado médico a las luxaciones. Luego, en el siglo XVIII aparece un tratado médico sobre estas técnicas, cuyo autor fue un médico español de la época, Luis de Mercado. Durante el siglo XIX, grandes cirujanos ingleses como Sir James Paget, Wharton Hood, Eduard Harrison, estudiaron y desarrollaron el algebrismo o manipulaciones vertebrales.

Sin embargo, la quiropraxia fue desarrollada como terapia por el Sr. Daniel David Palmer en 1884, quien tras diez años de investigación y de estudio sobre la columna vertebral y los nervios, llegó a la conclusión de que la subluxación vertebral es la causa de las enfermedades. El descubrimiento de la técnica fue causal: Palmer tenía un portero llamado Harvey Lillard que quedó sordo después de que se había inclinado, 17 años atrás. Palmer trató a Lillard en la espalda con algunas manipulaciones y al tercer día del tratamiento comenzó a escuchar.

En efecto, la quiropraxia es una terapia manual que previene y trata los trastornos mecánicos de la columna vertebral. Es decir, que la quiropraxia tiene indicaciones preventivas porque se utiliza en la etapa prepatogénica de muchos desequilibrios funcionales y orgánicos. Asimismo, se recomienda para el mantenimiento postural, vascular, visceral, neurológico, hormonal e inmunológico.

La quiropraxia como terapia alternativa se fundamenta en la relación que se establece entre la estructura de la columna vertebral y la función corporal, coordinada por el sistema nervioso. De esta manera, las maniobras quiroprácticas tienen acción en determinadas vértebras y van dirigidas a tratar dolencias específicas. Por ejemplo, la maniobra “sobre el raquis cervical en decúbito, inflexión lateral y rotación” tiene acción en C1-C2 a C7-D1 y va dirigida a tratar dolencias tales como cefaleas, nerviosismo, insomnio, presión sanguínea alta, mareos, vértigos, alergias, neuralgias, catarro crónico, amigdalitis, tortícolis, bursitis, asma, tos, dolor en los brazos y manos.

Las reglas básicas de la quiropraxia son dos: no dolor y no hacer daño. Las maniobras deben ser indoloras y a su vez inofensivas.
La quiropraxia no se debe aplicar cuando las personas han padecido un ACV reciente (menos de tres meses de evolución); cáncer; osteoporosis acentuada; insuficiencia basilar vertebral; malformaciones congénitas de columna vertebral; depresión extrema, neurosis acentuada, psicosis, síndromes adictivos en etapa aguda: alcohol, drogas. También se deben evitar manipulaciones en embarazadas, niños, ancianos y personas que han perdido el conocimiento.