LA BUENA VIDA | Cómo lograr un sistema muscular óptimo

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

El sistema muscular está íntimamente ligado al sistema óseo. Ambos sistemas permiten al cuerpo la locomoción y la postura, así como el movimiento de los dedos, los ojos y la lengua. El sistema muscular se caracteriza por su capacidad para contraerse y relajarse, por lo general en respuesta a un estímulo nervioso. Aquí se incluyen también los tendones y ligamentos.

Las funciones musculares pueden ser voluntarias e involuntarias. Las funciones voluntarias incluyen el mantenimiento de la postura apropiada y de aquellos movimientos que son visibles, teniendo en cuenta los miembros y los dedos. De hecho, los dedos de los pies juegan un papel importante en el equilibrio y la locomoción. Asimismo, el diafragma, que es una gran banda muscular en forma de paraguas, es necesario para la respiración. La lengua y los labios nos permiten comer y hablar, la pared abdominal asiste a la eliminación.

Las funciones musculares involuntarias incluyen desde el movimiento peristáltico del tracto digestivo, el traslado de la bilis desde la vesícula biliar, la circulación de la orina desde los riñones, las contracciones del útero, hasta la regulación del tamaño de la apertura de la pupila del ojo.

La unidad básica de todo músculo es la miofibrilla, estructura filiforme muy pequeña, formada por proteínas complejas. Cada célula muscular, según lo expresado por Jean Leo Tusted, en su Tratado de Anatomía Humana, contiene varias microfibrillas, compuestas por miofilamentos gruesos y delgados. A su vez, cada miofilamento grueso contiene varios cientos de miles de moléculas de la proteína miosina y los filamentos delgados dos cadenas de la proteína actina.

Al respecto, los expertos de Sanitas Mayores recomiendan consumir los siguientes alimentos para favorecer el fortalecimiento de los músculos: té verde y té blanco por ser ricos en polifenoles (antioxidantes); avena, por ser buena fuente de proteínas, oligoelementos, hidratos de carbono y vitaminas; espinacas, porque contienen calcio y minerales; plátanos, porque aportan potasio, magnesio, ácido fólico y fibra; avellanas y nueces por poseer proteínas y calcio.

Cabe destacar que el silicato forma en el cuerpo humano las fibras de los músculos y tendones, los cartílagos y envolturas de los nervios y vasos sanguíneos. Este elemento tan importante se encuentra en las ciruelas, moras, frutillas, cerezas, naranjas, limones, zanahorias, sandías, cocos, higos y cebollas.

Igualmente, la investigadora en salud muscular de Abbott Suzette Pereira recomienda realizar ejercicios aeróbicos durante 30 minutos diarios, tales como nadar, correr o caminar.
Mantener la musculatura en buen estado se traduce en salud y bienestar.