@Burning_woman_v: un coctel potente de poesía y fotografía

Por Mayrin Moreno Macías

Su primera cámara la guarda como un tesoro. Una Zenit analógica. Con ella, Valeria Rozadilla empezó a ver el mundo desde otras perspectivas. “La relación que siempre he tenido con la fotografía es satisfacer la necesidad de expresarme, de mostrar cómo veo lo que está en mi cabeza, lo que me rodea o a las personas que fotografío. No sabría decirte si yo elegí a la fotografía o la fotografía me eligió a mí. Lo digo porque siempre me gustó el arte en general. Lo que descubrí fue que con una cámara como herramienta me siento plena y libre de expresarme, me resulta fácil, mucho más que con otra herramienta, como puede ser un instrumento musical o un pincel, por ejemplo”, dice.

Esta cuarentena se le hizo un poco difícil porque no pudo viajar a La Plata, su ciudad natal. Le afectó estar lejos de las personas que más ama. Sin embargo, lo sobrellevó a través de videollamadas, Whatsapp y, por otro lado, la creatividad y la inspiración bajaron para hacer una fiesta. Para Valeria es un placer andar por las calles de San Rafael. Desde hace tres años saborea los días, su cultura y la amabilidad de su gente. Estos días también los dedicó para crecer internamente y de ahí surgieron nuevas ideas. “Los proyectos que realicé en este tiempo tienen que ver con esa evolución lograda por el aprendizaje y me ayudó muchísimo estar en un lugar muy bello y natural, así que pude ser más observadora de ese entorno e intenté aprovecharlo”.

Su cuenta de Instagram: @burning_woman_v explota de sensualidad y emociones. Usa frases como “bomba terrenal”, “¡potra de los cuatro vientos!”, cita a Charles Baudelaire, es un coctel potente de poesía, letras e imágenes. “Creo que estoy aún en un proceso de descubrimiento en cuanto a mi proyecto… poco a poco me fui dando cuenta de que el arte, la sensualidad, los viajes y las letras eran elementos recurrentes en mi fotografías. Luego le di una identidad a la cuenta para mostrar mis trabajos, pero creo que como todo proceso en el que uno va aprendiendo y evolucionando nada es definitivo y sé que esto irá cambiando. Por ahora me siento cómoda en esas áreas e incluyo lo que me inspira, como la música, la poesía de autores que me encantan, las personas que voy conociendo  o cuando tengo la oportunidad de viajar y conocer otras culturas y paisajes. Muchas cosas me llaman la atención y me sorprenden, como la naturaleza, entonces siento que quiero capturar y transmitir eso”, explica Valeria.

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El momento del disparo

La mirada fotográfica de Valeria es curiosa. Para ella, cualquier persona tiene una belleza única y eso lo realza en sus imágenes. A sus 44 años de edad, su proceso creativo es un volcán: muchas horas de pensar y repensar. Si surge una idea, no para hasta lograr la historia que quiere contar. A veces hace bocetos y dibuja lo que le gustaría captar con su cámara. Escribe las ideas, tacha, imagina la escena como si estuviera allí, piensa en el maquillaje, el vestuario, la pose, mantiene un diálogo con los modelos. “Es muy enriquecedora esa sinergia. Al momento de la foto, además de la luz, ángulo y demás, la comunicación con el modelo es importante para que ambos podamos sentirnos cómodos y trabajemos en equipo, porque creo que ese es el éxito de una buena foto”, dice.

–¿Y cómo es el momento del disparo?

–Es la culminación de esa idea de alguna forma, es una especie de cierre, que luego da lugar a otro proceso, también creativo, que es la edición, un área que aún estoy explorando y conociendo. Aunque me gusta mucho jugar, hay cosas que no utilizo, como modificar el cuerpo, por ejemplo. Prefiero mantener sus formas reales.