EMPRENDEDORES | Maracay Burger: se juntaron el ciclismo y las ganas de comer

Por Mayrin Moreno Macías

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En la casa de Diógenes García todo el día se habla de ciclismo. En el desayuno, en el almuerzo, en la cena y siempre en familia. Para él, estar juntos es lo más importante. A pesar de que pueda haber diferencias en la convivencia, a Diógenes no le entra en la cabeza que un hermano se pelee con otro y tarden unos cuatro meses o más sin hablarse, o que empiecen a comer distanciados cada quien mirando un teléfono celular. “Como dice la canción, ellos son mi razón de vivir. Fue lo que me enseñaron mis padres. Aquí se comparte, se almuerza en una mesa o en la habitación viendo la TV, pero juntos”.

Con la pandemia perdieron sus empleos y reactivaron la venta de comida. El emprendimiento se llama Maracay Burger (@maracayburgeroficial). Es el nombre de la ciudad venezolana en la que nacieron. Preparan el famoso “pepito”, también hamburguesas y próximamente el infaltable “perro caliente”. “Cuando nos hacen los pedidos dicen ‘queremos polito, palito’. Todavía no se acostumbran a pronunciar pepito. Hay días que se acaban muy rápido, entonces ofrecemos la hamburguesa al estilo venezolano. Y bueno, hace un tiempo en la Feria de la Plaza Francia vendimos ‘perros calientes’, que son panchos pero con toque venezolano: queso, ensalada, aguacate (palta) y papitas. Les encantaron”.

A este grupo familiar, integrado por mamá, papá y dos hijos, los une la bicicleta. Diógenes fue ciclista. Desde que llegó a San Rafael trabajó con dos chicos que trajeron varias medallas del Campeonato Argentino, es entrenador de la selección de Mendoza en Pista Elite y hoy prepara a sus dos hijos: Argenis, de 23 años de edad, un pistero, velocista nato, cuatro veces campeón nacional de Venezuela, con medallas en campeonatos Elite, que ha participado en campamentos UCI y quedó en el puesto 12 en la Copa del Mundo 2017 realizada en Cali, Colombia; y Miguel, de 17, quien también fue de la selección venezolana, estuvo en Panamericanos, fue campeón de la temporada sanrafaelina 2018 con el equipo Plotte Art con 5 fechas ganadas y 3 podios, estuvo corriendo temporada de ruta y pista con el equipo de FAS Electricidad, fue cuarto lugar en velocidad olímpica en los Binacionales de San Juan 2019 y actualmente está con la selección de Mendoza. Ambos tienen propuestas para el año entrante. “Yo aspiraba a que no fueran ciclistas por todo el sacrificio que se vive arriba de la bicicleta, sé que también tiene sus satisfacciones, pero con la corriente no se puede”, dice Diógenes.

Nueve días de viaje

La única vez que esta familia se separó fue por 8 meses. En 2018 Diógenes llegó a San Rafael con Argenis después de haber hecho un viaje por tierra de casi 9 días. Salieron un 28 de febrero con dos bicicletas y dos maletas. A Diógenes le recordaron que cada vez que viera un baño, entrara así fuese obligado. Su esposa, Irene, igual les metió pastillas para el dolor de cabeza y para el dolor de barriga. Llegaron a Cúcuta, luego pasaron 33 horas en bus hasta Ecuador, siguieron por Perú, Chile y allí los buscó un amigo de Argenis que los trajo a San Rafael. Vivieron de todo, gente que olvidó los papeles y que luego los recuperó, gente que se le aflojó el estómago, un negro al que le sellaron los papeles en Chile y después sacó una de Chivas Regal para celebrar y la lloradera en cada lugar que se despedían.

Argenis ya conocía esta ciudad. En 2015 participó en el campamento UCI en Mar del Plata, allí conoció a varios entrenadores, entre ellos a Omar Contreras, quien le pasó el contacto del equipo Maderera López. Luego se puso en contacto con ellos y lo ayudaron. Estuvo mes y medio en San Rafael, intentó correr la ruta y luego regresó a Venezuela para participar de los Juegos Bolivarianos. Finalmente regresó por las circunstancias del país. Corrió en San Luis, ganó, más tarde se bajó, tuvo su hijo en tierras argentinas y ahora retomó el gym y está haciendo un poco de pista con la idea de correr, dependiendo de todo lo que se decida en el país, en el Campeonato Argentino.

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El pepito

De jueves a domingo, a partir de las 6 de la tarde, Argenis enciende la cocina. Se coloca un delantal de flores, su tapaboca, guantes y empieza a picar y escoger los ingredientes. Miguel lo ayuda. Argenis define al pepito como una preparación típica de la comida chatarra venezolana. Es un pan de 40 centímetros relleno de bife picado en cuadritos, con panceta, queso barra, jamón cocido, huevo, papitas, lechuga, tomate y una ensalada de repollo con un poquito de zanahoria. Va acompañado de salsa de ajo, kétchup, mostaza y mayonesa. Ellos preparan el Ciudad Jardín y el Especial. Y las hamburguesas tienen la maracayera y la aragüeña.

–¿Qué te han dicho los venezolanos en San Rafael cuando muerden el pepito?

–Dicen: “Hermano, me hiciste volver a Venezuela. La sazón es igualita”.

Hablar hasta por los codos

Diógenes desde que llegó a San Rafael quiso mostrar su cultura a los argentinos. Para ese tiempo no se conseguía la harina de maíz, así que viajó a Chile para comprar un bulto. Preparaban arepas y salían a vender. También trabajó en changas como albañil, en una carpintería, en el hospital. Un día un cafecero le dijo: “¿qué hacés trabajando allí, cuánto te pagan?”. 400 por día. “No, vale, ponete a vender café y tortita”. Diógenes le tomó la palabra y le dijo a su esposa: “Voy a hacer algo que no creí que haría nunca”. “¿Qué?, ¿vender droga? “No, chica, voy a vender café”. Se iba todas las mañanas a la entrada del hospital. El primer día hizo 700 pesos. Hubo días en los que algunas personas no tenían para pagarle e igual les brindó el café y la tortita y resulta que después iban todos los días a desayunar con él. Sabía que eso era temporal y luego consiguió trabajo en Nevado Golf Club. Al inicio de la pandemia se quedó sin empleo y después de tanto buscar por aquí y por allá, consiguió ser vendedor de Panella. “Es pura adrenalina, aprendo mucho y hablo y hablo y hablo…”.

–¿Qué es lo que más extrañas de tu país?

Todo. En San Rafael nos sentimos seguros, sé que mis hijos salen en bici a entrenar y van a volver, pueden ir al parque, a tomarse algo y van a estar tranquilos, pero no hay nada que desee más que cambien las condiciones de mi país para volver. Queremos mucho a este país, nos han tratado con amabilidad, mi nieto es argentino y aplaudo el trato que le dan al extranjero. Todavía son felices y no lo saben.


ARGENIS GARCÍA


MIGUEL GARCÍA