CALLE LITERATURA | Abril Rinaudi

Por Carolina Elwart

Abril Rinaudi es parte del club de lectura y escritura que coordina la profesora Julieta Rabino. Las adolescencias no solo escriben sino que además piensan en las infancias y con la venta de su libro “Atrapados en libertad” reciben alimentos para distintos merenderos. Literatura y solidaridad, y recuerdo las palabras de Galeano en su libro “Patas arriba: la escuela del mundo al revés”:

A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba hacia abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder: en el mejor de los casos, alguna vez habrá justicia, pero en el alto cielo. Aquí en la tierra, la caridad no perturba la injusticia. Sólo se propone disimularla.

Abril escribe para sentirse libre: “Puedo hacer lo que quiera sin que nadie me juzgue”. Las letras le permiten escaparse de la mirada social que tanto pesa en la vida adolescente. “Puedo hacer y borrar y plasmar mis ideas todas las veces que quiera”.

Dice que se lleva mejor con la escritura que con las palabras. La recursividad de la escritura, eso que tiene la letra escrita de tachón, de revisión… En la oralidad debemos seguir hablando para arreglar lo dicho, en cambio la escritura nos permite ordenar, revisar nuestros propios pensamientos. Por eso la humanidad creó la escritura, no solo como forma de asentar los cultivos sino como una herramienta nueva para pensar.

Sin título

Fui subiendo escalón por escalón, tal vez demasiado apresurada, es que estaba ansiosa.

Fui llenando mi cabeza de expectativas y de sueños en el trayecto.

Cuando llegué a la cima, bien alto, me acerqué para observar.

Era distinto a lo imaginado. Tan distinto que resbalé.

Iba cayendo tan lentamente que podía recontar cada escalón en el camino y entendí que al momento de asomarme y mirar, solo había visto una escalera que iba hacia abajo. Una que debía afrontar escalón por escalón, cada uno con su determinado tiempo.

Y si bien eran distintos a los primeros, eran esta vez reales y formaban parte de un gran camino: la vida.