La cuarentena creativa de Bruno Pinto: emociones, sentimientos y mucho indie

Por Mayrin Moreno Macías

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Con Bruno “la vida toma color”. Con Bruno “las luces se vuelven estrellas”… Y así podríamos seguir, en un “espiral” de metáforas para presentar a Bruno Pinto. Sus canciones son un soplo de su espíritu. Él aún no alcanza la mayoría de edad, pero a sus 16 cree en la posibilidad de que cada persona pueda expandirse y abrirse a nuevas posibilidades, ideológicas, sociales, culturales. También cree en la capacidad de crecer como seres humanos; aunque falte mucho para lograrlo, sabe que “en la luz hay frío”: “Se trata de cambiar uno, no cambiar al otro”, dice.

En estos meses, que resultaron caóticos para él y sus pares por aislarse del mundo social, en los que tomar un mate con alguien se convirtió en una necesidad, Bruno miró hacia sus adentros. Canalizó tanta confusión e invirtió en su crecimiento personal. La cuarentena lo empujó a un punto creativo bien arriba y nacieron nuevas emociones, sentimientos y, por supuesto, música: “Mi Lugar”, “Replay”, “Constelaciones” y su último EP, “La última noche que nos vimos”.

“Si puedo focalizar en uno de estos proyectos, es en ‘Replay’. Esta canción, que además cuenta con un sonido totalmente diferente y una propuesta visual quizá ‘irónica’ y ‘divertida’, es el claro ejemplo de la versatilidad que quiero lograr con mi música y la búsqueda que estoy teniendo. Así mismo pasa en ‘Espiral’, sencillo que fue corte difusión de mi EP. Con la increíble participación de Sofía Di Marco en voces y Lucas Moyano en batería, logramos recorrer los aires del funk, rock e indie durante toda la canción. El video fue una locura. Prácticamente coordinamos nuestras ideas un domingo junto a Juancho (Juan Cruz Martínez, integrante de OSLO) y para el martes estábamos grabando en la Villa 25 de Mayo. Las ideas no estaban maduradas ni producidas, pero confío en el criterio de Juancho y en el ojo de Facu (Facundo Aranda, integrante de OSLO)”.

La Vidriera Cultural

Recientemente Bruno participó de “La Vidriera Cultural” junto a Sofía Di Marco, una actividad que impulsa la biblioteca popular Mariano Moreno. Se trata de una posta cultural que surgió en la ciudad de Buenos Aires de la mano de Susi Shock y MU Trinchera Boutique, quienes extendieron la invitación para que se multiplique en cada rincón del país, con los recursos que se tengan a mano, para brindar una alegría en el corazón de las personas que transitan por la vía pública, visibilizar el trabajo de artistas y la realidad de los espacios culturales. “Me parece un proyecto de lo más bonito. Comprende que, como artistas, la necesidad de hacer lo que amamos, la necesidad de laburar, la necesidad de vivir, la necesidad de ser, está latente. Comprende a todos como expectantes, y la necesidad de llenarnos con el arte de otro, la necesidad de caminar y buscar entre las calles a alguna viola sonando, la necesidad que implica el arte sobre nuestras vidas. Creo que es un proyecto superatinado, y espero perdure y recopile a muchos más”.


Del jazz y el rock al indie

Bruno dio sus primeros pasos en el indie en 2019. Fue gracias a la apertura al hip-hop que inició de la mano del artista y amigo Sixteen G. Junto a él abre el panorama e impulsan su home studio Mercurio. “Fue loco, porque mi vida musical se basaba en el jazz y el rock nacional, y bueno, también había que cuestionarse el porqué de la repercusión del indie y del hip-hop. Así es como terminé abrazando a otras músicas”, dice.

Sus referentes son menducos y otros los tiene a la vuelta de su casa. Destaca a Los Hijos del Tiempo y Gauchito Club. Ni hablar de su familia y amigos. “Mi familia está formada por artistas. El apoyo es constante y sincero, es una posibilidad hermosa. Realmente estoy agradecido de vivir en un contexto tan creativo y artístico, gracias a esto no estoy limitado de ninguna forma. ¿El apoyo de mis amigos? Siempre fue sincero y real. Están muy presentes en mis canciones”.

A Bruno escribir le facilita la existencia. Es su salida a todo. Y la fotografía es otro mundo que le inflama el corazón. “Si no estuviera en el rubro musical, sin duda iría por ese lado. Siempre saqué fotos, mi madre me impulsaba mucho a hacerlo cuando era más pibe. El verano de 2018 trabajé mucho sacando fotos para comprar herramientas para el home studio, me facilitó muchas cosas que hoy tengo al alcance. Es otra salida artística que me gusta. También me adentré en el Diseño Gráfico y el Dibujo durante un tiempo, terminaron siendo ‘curiosidades’ que sacié en su momento. Hoy forman parte de las herramientas que utilizo para autogestionarme”.

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Constelaciones

“Mis canciones son experiencias propias y en su mayoría han sido amorosas, aunque por supuesto esto puede variar”, dice Bruno. Una de las que más ama, por lo que significa y por su identidad sonora, es “Constelaciones”. Nació a partir de un sueño. Era Año Nuevo y se despertó asustado. Su subconsciente le decía que algo iba para mal. “Era un pie para empezar a hacer las cosas bien. Me levanté, escribí la canción y me di cuenta de algunas ‘verdades’ que no sabía sobre lo que sentía. ‘Constelaciones’ es un cachetazo de realidad a mi cabeza. Y por eso me gusta tanto. Los Hijos del Tiempo hicieron lo mismo que la letra, pero en la producción, y por supuesto el broche de oro: Sixteen G terminó de encapsular el concepto entero de la canción. Sin ellos esa canción no sería lo mismo”.

IG: @pintobruno