GALERÍA | “¡La Wiphala se respeta, carajo!”

Hace casi un año, en Bolivia, eran comunes las escenas de fanáticos religiosos quemando Wiphalas, o de policías y militares arrancándolas de sus uniformes, o de dirigentes políticos ocultándolas y alzando la Biblia para bendecir la llegada de la “democracia”…

Había que acabar con los símbolos, pensaban, aunque no lo decían. Bolivia es de los blancos o, al menos, de los no tan indios, elucubraban, pero tampoco lo decían. El racismo, por absurdo que pueda parecer, existe, también en Bolivia, y no solo proviene de pieles blancas.

En San Rafael, una multitud de bolivianos y sus descendientes argentinos salieron a las calles de Salto de las Rosas para exigir una solución democrática a la crisis política que generó el golpe de Estado contra Evo Morales. Pedían por el regreso de Evo, claro, pero también por el respeto a la Wiphala, esa que se abrió camino con el establecimiento del Estado Plurinacional de Bolivia como símbolo de la diversidad cultural y de la larga y vigente resistencia de los pueblos originarios.

Con la victoria de Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), en las elecciones presidenciales del vecino país, por más del 50% de los votos, la Wiphala se procuró un regreso triunfal.

 

 
@Salto de las Rosas, San Rafael, Mendoza
18 de noviembre de 2019
Fotos: Mayrin Moreno Macías